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Sueño al volante, peligro constante

06 de noviembre de 2013 a las 12:00 a. m.

El sueño al volante viene motivado por la fatiga que conlleva mantener un nivel de atención constante y se acentúa con otros factores que conviene evitar, como el consumo de algunos fármacos, la ingesta de alcohol, la práctica de actividades más intensas de lo habitual, el ayuno o las comidas copiosas, la irregularidad del sueño nocturno, el calor, falta de ventilación en el vehículo y la monotonía en la conducción. El mejor remedio para el cansancio es descansar antes de viajar de manera adecuada, mínimo ocho horas, y comer sano. Piense que por mucho café que tome, si no ha descansado lo suficiente, la cafeína no hace milagros y no puede reparar la fatiga producida por un viaje largo. Por eso, antes de echarse a la carretera conviene trazar una ruta situando en ella puntos de parada obligatorios. De esta forma, tendremos el descanso como una etapa más del viaje. Aunque hoy los automóviles puedan recorrer 1.000 kilómetros sin parar, esto no significa que viajar en carretera sea un campeonato de resistencia. 

 

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El sueño

Según numerosos estudios llevados a cabo, el sueño se encuentra entre las cinco primeras causas de los accidentes con víctimas. Si no se duerme nada o se lo hace de manera insuficiente, el organismo reacciona con toda una serie de desajustes, muchos de los cuales son altamente peligrosos para el conductor. La acumulación de horas de vigilia afecta a la capacidad de reacción y dificulta el mantenerse atento a la conducción. Los efectos inmediatos son una disminución de los reflejos, los músculos se relajan, llegando incluso a veces a producirse leves temblores en las manos y en las piernas. Otro es la disminución de la agudeza visual, provocando una visión borrosa y potencia una mayor fatiga y cansancio ocular. 

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Uno de los efectos más negativos de la falta de sueño al volante es la aparición de los llamados “microsueños”, una defensa del organismo por no dormir que hace que durante un brevísimo lapso se pierda la consciencia respecto de la carretera, señales u otros vehículos. Son los causantes en muchos casos de accidentes que no tienen una explicación clara y que se producen en tramos rectos, con salida de la ruta.  

Por eso se recomienda que antes de iniciar un viaje descanse adecuadamente y durante el desarrollo del mismo realice paradas frecuentes, con ejercicios de estiramiento de piernas y brazos. Mantenga el habitáculo ventilado, no coma pesado y mucho menos beba alcohol durante las mismas. Recuerde que el café es un estimulante pero tiene un efecto temporal y luego el cansancio acumulado será mayor. Si viaja acompañado mantenga una conversación con los restantes ocupantes del vehículo y evite oír música relajante. En cualquier caso, al primer síntoma de somnolencia, deténgase inmediatamente, de preferencia en un lugar donde no resulte molestado y si puede ser habitado, y procure dormir unos minutos, a veces ese pequeño tiempo, permiten una recuperación rápida. 

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Procuraremos evitar la somnolencia reduciendo la fatiga y sus causas, descansando bien antes de los viajes y, no lo olvidemos, acudiendo a nuestro médico en el caso de que el problema de quedarnos dormidos sea algo habitual. Especial atención deben tener quienes realizan largos desplazamientos durante la noche. 

 

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La fatiga

La fatiga tiene una estrecha relación con el sueño. Algunos investigadores consideran que más del 40 por ciento de los accidentes está estrechamente relacionado con la fatiga, motivada por una intensa actividad física o intelectual o una mezcla de ambas. También puede ser consecuencia de una fuerte tensión emocional. 

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Algunos síntomas de la fatiga pueden vislumbrase con antelación; pueden ser cambios corporales que se traducen en continuos movimientos y cambios de postura, así como parpadeo constante, sensación de pesadez de cabeza, cefaleas, refregarse la cara, estirarse. Se puede observar torpeza, cierta dificultad para mantener y concentrar la atención, menor número de correcciones de dirección, aumento en el tiempo de reacción de las respuestas. Pero también la fatiga produce síntomas como el aburrimiento, la ansiedad, la inestabilidad, una mayor aceptación del riesgo y sentimientos de agresividad. Todos estos síntomas aumentan progresivamente, en frecuencia e intensidad conforme el conductor se aproxima a su destino. 

Hay que tener en cuenta que los efectos de la fatiga son especialmente peligrosos en la última hora de conducción de la jornada laboral. 

Principalmente debemos sospechar un alto nivel de fatiga cuando nos cuesta concentrarnos en la carretera y realizamos maniobras de las que casi no somos conscientes. La pesadez de los ojos, el parpadeo constante, los zumbidos en los oídos, la sensación de brazos y pies dormidos y la necesidad de moverse en el coche son, entre otros, síntomas que deben alertarnos de que el nivel de fatiga es ya excesivamente elevado. Ante la más mínima sospecha, debemos parar y descansar al menos media hora. Algunos consejos para evitar la fatiga durante la conducción, en especial en los viajes de largo recorrido: 

- Antes de iniciar un viaje de largo recorrido debe estar descansado, tanto el conductor como las personas que lo acompañan. 

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- Descansar media hora cada dos de viaje. Ante situaciones que incrementan la fatiga -el calor, la lluvia intensa, el tráfico denso, las comidas copiosas, la ropa inadecuada, el cansancio o en el caso de los conductores mayores- se debe procurar hacer descansos cada hora u hora y media. 

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