Sorpresas te da la vida: finalmente “alineados”
En comicios sorpresivos, ya que ninguna encuesta conocida daba resultados ni siquiera cercanos a los que se dieron, la Argentina estrenará, por primera vez en su historia, el ballottage. Daniel Scioli, el domingo se impuso por una diferencia muchísimo menor que la esperada, y con Mauricio Macri volverán a enfrentarse en la disputa definitiva el 22 de noviembre.
Terminaron a dos puntos y medio a favor del Frente para la Victoria (FpV), cuando debía haber sacado 10 de diferencia y el 40 por ciento de los votos, o bien el 45 por ciento sin importar la distancia con el segundo. Ninguna de las dos circunstancias sucedió.
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Otro dato que sobresale es que de los 24 distritos electorales, el FpV triunfó en 18 de ellos y de todos modos no le alcanzó para despegarse del segundo. Es que, como siempre recordamos desde esta página, la provincia de Buenos Aires es donde se libra la batalla electoral determinante. Y es aquí, en nuestro territorio, que aglutina el 37,8 por ciento del padrón nacional, donde el kirchnerismo sufrió la estocada, el golpe menos pensado: una novel figura femenina, María Eugenia Vidal, triunfó con holgura sobre un histórico del justicialismo. Aníbal Fernández tiene tanta imagen positiva como negativa, eso es verdad. Pero históricamente el alto conocimiento social, la pertenencia a un partido tradicional y en este caso de gobierno, eran cartas de triunfo. La preferencia por Vidal, incluso recurriendo al corte de boleta (según indican los números) habla de una nueva forma de votar de los argentinos, que se han inclinado incluso por confiar una provincia tan compleja a una mujer, cosa poco común en esta sociedad patriarcal.
Una mujer joven, en el distrito que incluye a los barones del Conurbano, que responden a históricos jefes políticos del PJ, ganó y crujió el peronismo. Porque esta derrota de Fernández repercutió, sin dudas, en los votos que sacó Scioli que fueron de escasa diferencia con Macri.
Que la elección no se haya resuelto en primera vuelta, que Scioli haya perdido tres puntos entre las Paso y las elecciones generales y que la diferencia con Macri haya sido tan estrecha, configuran un escenario complejo para el oficialismo. Salen a la luz los reproches cruzados, las acusaciones entre sciolistas y kirchneristas o entre peronistas y kirchneristas sobre quién es el padre de la derrota, asumiendo como tal el resultado de la presidencial. Sin dudas todos los ojos apuntan a Fernández y él a su vez, deslinda responsabilidades en los medios y las denuncias en su contra. Pero no hay que soslayar que el candidato a presidente es el actual gobernador de la provincia en cuestión, por lo que este resultado inesperado bien puede tener explicación en la disconformidad del electorado bonaerense con la actual gobernación. No olvidemos que a minutos de haberse emitido el voto en las Paso, importantes distritos quedaron bajo las aguas, entre ellos Pergamino y, además del clima, Scioli fue el principal acusado por las consecuencias, debido a la falta de obras. Su ida a Europa en medio del problema, también fue muy criticada. Esto contado como hechos de alto impacto inmediato, pero además hay un reproche generalizado a la gestión en cuanto a la inseguridad y especialmente al estado de las rutas bonaerenses.
Todavía no se adivina qué temperamento tomará Cristina Kirchner ante estos resultados en su relación con Scioli o si, en cambio, culpa a Aníbal y en ese caso a ella misma, que fue quien lo designó; poco probable. De todos modos, la catarata de reproches a uno u otro se dará en el seno de Olivos y difícilmente salga a la luz. Aunque lo podremos advertir en los referentes de uno y otro y cómo se siguen moviendo en la arena política. Aquí en Pergamino seguramente quedará bien marcada la diferencia entre quienes son K, quienes sciolistas, quienes responden a Aníbal. Se acabó la unidad tras la figura aglutinante de Bormioli. Ahora cada uno volverá a lo suyo y en sus movimientos tal vez podamos advertir cómo repercutió este resultado adverso en la cúpula.
Tampoco a Macri le esperan días fáciles. Deberá demostrar capacidad y cintura política para convocar el voto no kirchnerista. La tarea requiere, antes que nada, reconstruir el vínculo con Massa, que quedó deteriorado por los continuos rechazos macristas para hacer un frente. Y entre los massistas hay mucho peronista no kirchnerista, empezando por el propio tigrense y José Manuel de la Sota. No será fácil que este voto se vuelque al PRO/radicalismo. En parte dependerá de qué tanto más se despegue Scioli del ultrakirchnerismo. De todos modos, el gran crecimiento de Massa se debió principalmente al voto independiente anti K, el de aquel que no comparte la propuesta de Macri, pero que quizás el deseo de un cambio de rumbo le lleve a cambiar su voto, valorizando el sentido anti más que pro.
Consciente de que sus votos cotizarán alto, Massa avisó que en las próximas horas definirá su postura ante el ballottage. Como opinamos el mismo domingo de los comicios en esta misma página: si hay segunda vuelta los teléfonos de los operadores políticos arderán en las primeras horas, para ver cómo negociar para hacerse con los votos massistas.
La única buena noticia para la presidenta llegó desde su provincia, Santa Cruz. Su cuñada Alicia Kirchner es la nueva gobernadora y su hijo Máximo diputado nacional. No es un triunfo sustancial en números, pero sí con valor simbólico. Lo contrario de Aníbal Fernández que perdió en Quilmes, su distrito, que era gobernado por el Frente para la Victoria. El nuevo intendente es el cocinero Martiniano Molina, que resultó ser un fenómeno al estilo Vidal o Martínez en Pergamino, al vencer a un postulante con trayectoria como Francisco Barba Gutiérrez.
Otra muy buena noticia pero para todos es que a partir del 10 de diciembre, la Cámara de Diputados será más equilibrada: ningún bloque tendrá mayoría. El oficialismo, que puso en juego 87 bancas, será la primera minoría, con 116 bancas (contando aliados). Seguirá dependiendo de aliados circunstanciales para conseguir el quórum de 129. La oposición retuvo más de lo esperado, 141 bancas, pero seguirá muy fragmentada.
Habrá más negociación que nunca para poder imponer proyectos por consenso, porque con los números actuales, la escribanía de los proyectos que se votaban a libro cerrado porque los mandaba el Poder Ejecutivo, ha dejado de funcionar.
Y por esas paradojas que genera la política, Pergamino queda por primera vez en muchos años alineada con la Provincia y tal vez con la Nación, aunque no de la manera esgrimida como mensaje de campaña por el FpV. Tan inesperada fue la victoria de Vidal y la entrada de Macri al ballottage con grandes posibilidades de triunfo, que al momento de reconocer su derrota Lisandro Bormioli lo que más lamentaba para la ciudadanía (descontando las capacidades y legitimidad de Martínez) es que nuevamente la administración local quedara a contramano de Nación y Provincia.
Nadie imaginaba hace unos meses que nuestra ciudad podría quedar alineada con las autoridades superiores por esta vía, sino por la posibilidad de que el Frente para la Victoria ganara en los tres estamentos, por eso Lisandro Bormioli pedía que no se volviera a aislar a Pergamino de la Provincia y la Nación.
Finalmente, el contundente triunfo del hombre del PRO, Javier Martínez, obtuvo su correlato en la provincia con María Eugenia Vidal y así se alinearon las gestiones, lo que según pregonaba el FpV era elemental para el progreso. Veremos si así sucede, aunque no debería ser el signo político de una intendencia el factor que determine la llegada de soluciones para los habitantes.














