Clínicas y sanatorios afrontan una crítica situación en el contexto actual
Las últimas medidas económicas tendrán fuerte impacto en un sector que ya venía atravesando una coyuntura compleja desde el punto de vista financiero, marcada por un aumento significativo de costos, producto de la devaluación, y un retraso en los aranceles pautados con financiadores. Redoblan esfuerzos por no resentir prestaciones.

La crisis económica afecta a toda la sociedad y el sector salud no es la excepción. Por el contrario, los prestadores del sistema se encuentran atravesados por una situación muy dificultosa desde el punto de vista financiero y afrontan un contexto en el que deben lidiar no solo con aumentos en los costos de las prestaciones -por el incremento que han sufrido la totalidad de los insumos- sino con retrasos estructurales en los aranceles que perciben por parte de los financiadores del sistema (obras sociales y prepagas).
En las últimas semanas las principales cámaras que nuclean a clínicas y sanatorios se han pronunciado en relación a esta cuestión y planteado su postura en un escenario acuciante que amenaza, no solo con la suspensión de prácticas sino con la subsistencia misma de algunos establecimientos sanitarios.
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Para indagar en cuál es la situación, a nivel local LA OPINION entrevistó a Diego Parra, gerente de la Clínica Pergamino -uno de los principales efectores locales del sector privado de salud- quien refirió que después de las elecciones primarias se desató un panorama que está marcado por el aceleramiento de la escalada inflacionaria y el impacto de la devaluación. "Por un lado nos encontramos con una diferencia en el costo vinculado a los medicamentos e insumos hospitalarios y con algunas dificultades en la provisión debido a la dependencia que algunos de estos productos tienen de componentes importados".
"En la mayoría de los casos, lo que vimos fue un aumento que no fue lineal, que estuvo por encima del 30 ó 40 por ciento y en algunos casos, llegó hasta el 100 por ciento", precisó.
En la misma línea explicó que en las últimas semanas, las clínicas tuvieron dificultades vinculadas a la entrega y reposición de algunos insumos, fundamentalmente en lo que hace a artículos importados.
"De un día para el otro nos encontramos en una realidad que cambió sistemáticamente y afecta la principal materia prima que tenemos los prestadores que son los medicamentos e insumos", resaltó el gerente de la Clínica Pergamino y observó con preocupación que "esto, desde todo punto de vista, afecta el costo de la atención".
Consultado respecto de cómo pudo afrontarse esta situación en el caso del sanatorio, explicó: "Lo que intentamos fue, en la medida de las posibilidades, aprovisionarnos para poder brindar el servicio sin tener que reprogramar prácticas, pero privilegiando aquellas compras esenciales".
"En los casos en que conseguimos, compramos insumos, hicimos las compras justas y necesarias para no tener que restringir el servicio y buscamos alternativas para lograr algún tipo de financiación, algo que resultó muy dificultoso en el actual contexto económico para abastecer el stock de productos", agregó.
Condiciones que cambiaron
El gerente de la Clínica Pergamino, en coincidencia con referencias brindadas a LA OPINION por otros prestadores del sistema, planteó que "para el sector las condiciones del financiamiento cambiaron drásticamente" y explicó que en la actualidad prácticamente la totalidad de las compras son al contado, con muy poco margen para financiar los pagos.
Respecto de si existe alguna instancia de compra compartida con otros prestadores del sector o algún mecanismo de cooperación que prime en este momento de escasez de insumos, Parra señaló que las compras se realizan en forma individual: "Cada prestador tiene sus propios proveedores y se maneja a través de una relación directa con ellos negociando las condiciones que puede. Algunos prestadores pueden tener por su dimensión mayor poder de negociación, pero esto no es lo que ocurre en el interior".
"La financiación no existe. La entrega de la medicación está siendo contra el pago en efectivo o con cheques a muy corto plazo y esto se da en un escenario en el que nosotros estamos cobrando por las prestaciones que brindamos a los 90 ó 120 días".
"Obviamente que el impacto financiero es elevadísimo", remarcó. Y abundó: "Hoy los prestadores estamos absorbiendo no menos de un 8 ó 9 por ciento de costo financiero mensual por la dilación que tenemos en las cobranzas y eso nos afecta directamente y nos coloca en una situación bastante compleja".
En este punto describió: "Hoy las clínicas tenemos que asumir el costo que trasladan los proveedores sin poder negociar ni trasladar a precios. No hay margen para poder negociar sino aceptar los precios que nos están enviando los proveedores, jerarquizando en las compras las necesidades más inmediatas".
"De algún modo vivimos una situación similar a la ocurrida en 2019 cuando después de las Paso hubo un salto devaluatorio; fue un escenario similar y en este escenario lo que tratamos de hacer fue contemplar esas variables a los fines de que no nos causaran grandes sobresaltos", marcó y estimó que "luego de una devaluación uno estima que la situación tienda a estabilizarse, por lo menos para las próximas semanas. Más allá de eso nadie puede saber qué pasará finalizado el proceso eleccionario del mes de octubre".
"Por el momento, lo que hubo fue un reacomodamiento de los precios que era inevitable y ahora, la tarea es ver cómo recuperar ese aumento en el costo de la prestación que estamos sufriendo, y que no va a ser reconocida por la mayoría de los financiadores".
Sin restringir prestaciones
Diego Parra remarcó que en el caso de la Clínica Pergamino se hicieron todos los esfuerzos para no resentir las prestaciones y ninguno de los servicios debió por el momento restringir su dinámica de atención. "Pudimos anticiparnos y abastecer el suministro de medicamentos e insumos de forma regular y eso nos ayudó a no tener que suspender cirugías ni reprogramar estudios, pero nos consta que hay establecimientos de ciudades más grandes, e incluso algunos centros de la región, que sí debieron suspender o reprogramar procedimientos con todo lo que ello implica en los pacientes".
En lo que concierne a la posibilidad que clínicas y sanatorios tienen de renegociar los convenios vigentes con los financiadores del sistema de salud, el gerente de la Clínica Pergamino negó esta posibilidad y adicionó que "esto va a ser casi imposible, más aun luego de las últimas medidas económicas anunciadas por el Gobierno en el que se frenó el aumento de aranceles de los prepagos".
"Una gran parte del sector financiador va a tener precios congelados -y aún no hay precisiones respecto de si se implementará o no un sistema de co-pago ni como se instrumentará- y por esta razón va a ser muy difícil incrementar los aranceles que percibimos", remarcó.
En el mismo sentido planteó que otra fuente de financiación son los convenios con obras nacionales y provinciales y en este caso los precios que pagan por prestaciones son capitados o modulados, es decir que son sumas fijas que, entiende, por el momento no podrán actualizarse proporcionalmente al aumento de los costos.
"En ese contexto, la situación para clínicas y sanatorios se vuelve sumamente complicada", insistió.
La asistencia del Estado
Bajo el amparo de la Ley de Emergencia Sanitaria persiste la ayuda que el sector recibe del Estado. Sobre ello, Parra recordó que estos mecanismos de asistencia tuvieron su origen en la pandemia y algunas medidas fueron prorrogadas a los fines de contemplar la situación que atraviesan los prestadores. "Con el paso del tiempo el alcance de esas medidas se fue diluyendo y hoy los beneficios existentes han perdido importancia en términos relativos. Continua el programa de ayuda, que en su momento fue el ATP y que hoy se tradujo en un programa de fortalecimiento a los establecimientos de salud, que es un instrumento a través del cual el Estado realiza un aporte al pago de sueldos del personal de salud, para aquellos prestadores que presenten dificultades económico financieras y cumplan estándares de calidad", describió y consideró que "en el presente la ayuda es insuficiente para sortear los avatares del contexto actual en el que tenemos un retraso arancelario que supera el 50 por ciento.
"Esta asistencia termina siendo un parche, pero no resuelve la problemática del sector. La realidad que vivimos las clínicas es muy delicada y es se hace indispensable tomar medidas de fondo", opinó.
El peso de la masa salarial
Otro componente que agudiza la crisis del sector salud está dado por el fuerte peso que tiene en las estructuras financieras la masa laboral. Respecto de ello, el gerente de la Clínica Pergamino refirió que están abonando una paritaria que vence en el mes de septiembre y que supuso aumentos que se fueron dando en forma mensual en el marco de un acuerdo que se firmó en abril. "A esto debemos sumar que estamos obligados a pagar el bono que decretó el Gobierno y una cláusula de revisión paritaria", señaló recordando que el sector tiene mano de obra intensiva, lo que hace que el costo significativo más importante es el del recurso humano.
"Desde la Clínica Pergamino honramos siempre nuestro compromiso con el personal y colaboradores, pero por las características de nuestro recurso humano, el pago de sueldos resulta porcentajes superiores al 60 por ciento del costo de la prestación, mucho más que el costo del medicamento o del insumo médico", especificó y planteó que "el impacto de la paritaria va a ser otro factor que va a terminar de afectar el costo del servicio que brindamos".
Lo más comprometido
De acuerdo a un relevamiento realizado por LA OPINION en distintos actores del sistema sanitario, en las últimas semanas y con un agravamiento que se intensificó tras las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, las mayores dificultades s se dieron en medicamentos e insumos, fundamentalmente en aquellos que están elaborados o son de procedencia importados. Según estas consultas, la afectación en cuanto a disponibilidad se dio en medicamentos, material descartable, reactivos y material radioactivo para determinados estudios; y el aumento de precios afectó a la totalidad de los servicios de las instituciones de salud. Por esta razón, las prácticas que se vieron más comprometidas fueron las quirúrgicas y los estudios de diagnóstico, aunque hasta donde se tiene conocimiento, no se han tenido que reprogramar cirugías ni suspender prestaciones. Sin embargo, el sistema de salud en su conjunto trabaja en tensión por cuanto afronta momentos de alta demanda de atención en un escenario en el que las variables económicas cambian significativamente y siguen marcadas por la incertidumbre respecto de lo que podrá suceder en el futuro inmediato.















