Sin ser un año electoral, el tablero político se mueve a pasos acelerados en Pergamino

Mientras la nueva gestión a cargo de Javier Martínez navega las aguas del poder municipal, el Concejo Deliberante es un mosaico de sectores y subsectores que conviven, se enfrentan y van marcando el pulso de lo que será la elección legislativa del año que viene. Por afuera, la interna de la UCR cobra relevancia de cara al futuro de la alianza Cambiemos. En el abanico kirchnerista-peronista y en el Frente Renovador también hay pujas intestinas.
DE LA REDACCION. La política local, a poco más de un año para las elecciones legislativas, se está moviendo a ritmo acelerado. En tanto los dirigentes dicen falta mucho, como un modo de desmotivar a los posibles oponentes internos, la realidad es que las contiendas están desatadas en Pergamino, tanto en el Partido Justicialista en sus diversos ismos y sectores, como en Cambiemos y en el Frente Renovador.
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No es sencillo hacer un mapa de la situación local porque lo primero que hay que tener en cuenta es que no se reproducen los mismos conflictos intestinos que a nivel nacional sino que abundan situaciones particulares que se explican por los intereses de los grupos internos.
Así, mientras la nueva gestión a cargo de Javier Martínez navega las aguas del poder municipal, el Concejo Deliberante es un mosaico de sectores y subsectores que conviven, se enfrentan y van marcando el pulso de lo que será la elección legislativa del año que viene.
Cambiemos
Cambiemos en Pergamino vive en su propio laberinto. A diferencia de lo que sucede a nivel nacional, donde Mauricio Macri y Ernesto Sanz se reúnen semanalmente, aquí Javier Martínez y Cachi Gutiérrez ni se hablan prácticamente.
La realidad es que el radicalismo gutierrista y el PRO nunca lograron integrarse, hay rencores, malos entendidos, destratos mutuos. Lo cierto es quienes integran el Gabinete municipal por el radicalismo, salvo excepciones muy puntuales, a estas horas responden más al macrismo que al exintendente y actual diputado nacional.
La primera alerta pública, aunque tras los telones la ruptura ya se conocía, fue cuando apenas asumió el bloque de Cambiemos, los radicales rompieron la bancada y junto a la Integración Cívica hicieron un bloque independiente. Así nació Juntos por Pergamino, un bloque que preside Carlos Elizalde y donde conviven, además, el GEN y el socialismo. Fue el primer golpe para Lucio Tezón, presidente del cuerpo, y para Eddo Pascot titular de la bancada de Cambiemos por el PRO. Pero el más perjudicado terminó siendo Martínez que quedó preso de los acuerdos con los radicales -ahora escindidos- y del massismo para tener la mayoría, siendo hoy el bloque que ostenta la primera minoría del Frente para la Victoria-Partido Justicialista, con siete miembros. No obstante, en los hechos, hasta el momento en los temas más importantes el oficialismo contó con los votos de los radicales y del massismo, culminando las votaciones 13 a 7.
La enorme desconfianza instalada entre los socios de Cambiemos se agravó visiblemente una vez que se acercó la interna por el control del Comité de la UCR que hoy preside, y hasta septiembre, Cachi Gutiérrez.
Cualquier desprevenido podría pensar que al Municipio de Martínez poco debería importarle el Comité de sus teóricos socios. Sin embargo, es estratégico para el PRO que el máximo organismo de conducción del radicalismo local estuviese en manos de un sector de ucerreístas afín, que respeten más la alianza.
Si faltaba algo para sellar el desacuerdo, Cachi Gutiérrez hizo explosivas declaraciones contra la gobernadora María Eugenia Vidal, por buscar seducir a intendentes peronistas para que se sumen al espacio en la Provincia. Y aunque el PRO en la figura de Lucio Tezón y del secretario de Gobierno Carlos Pérez le respondieron duramente al exintendente, lo cierto es que al macrismo puro tampoco le gusta la idea de la sumatoria de intendentes justicialistas que, al final, irán por sus espacios en las listas de legisladores el año que viene, restándoselos a ellos.
La interna
Martínez se vería claramente fortalecido si en las internas por el control del Comité triunfara un sector más afín a la sinergia del frente Cambiemos, quizá el que representa Luis María Migliaro, Juan Manuel Batallánez (que suena como candidato a titular del Comité) o Leandro Peñaloza. Gutiérrez jugaría sus cartas a mano de Fabio Albuerne y a la estructura interna cachista no será sencillo ganarle. Porque el núcleo duro del diputado nacional sigue siendo un hueso difícil de roer en una interna radical donde a los afiliados, además, habrá que llevarlos con bastante esfuerzo a votar. No es un año electoral y la gente tiene otros problemas como para entusiasmarse con la lucha intestina radical.
No obstante se habla de más listas, tres o cuatro en total. Pero en definitiva lo que se juega no es solo quién preside el Comité sino que el referente macrista pueda exhibir un buen acuerdo local en Cambiemos o si, en cambio, deba reconocer que en el plano de la UCR Gutiérrez no es fácil de derrotar.
Si la interna la gana Gutiérrez ¿irá la UCR junto con el PRO a las legislativas? Este interrogante no es ocioso, porque ya tienen bloque aparte, de modo que no será descabellado pensar que si Cachi no logra repetir como diputado nacional de Cambiemos, lo que por el momento parece muy lejano, decida volver al terruño a rearmar seriamente su tropa.
Sobre la base de esta problemática, los cachistas están convencidos de que el PRO se está metiendo en su interna apoyando con la mano invisible del Municipio a los contrincantes de su sector. Los macristas, por su parte, se quejan de que los radicales de este grupo hacen oposición abiertamente contra la gestión con todas las herramientas que puedan utilizar.
Un conflicto que, hasta que no se lleve adelante la interna radical, cuyo cierre de listas podría estar fechada el 8 de agosto, no tendrá más salida que seguir alimentándose.
El frente FpV-PJ
En la vereda opuesta aparecen el Frente para la Victoria y el Partido Justicialista, diferenciados ahora con el retroceso del kirchnerismo pero con la misma base de representación: el peronismo, que tiene en Pergamino una situación plagada de dificultades.
En principio porque en los años de bonanza electoral nacional y provincial, en nuestra ciudad no lograron imponerse en los cargos municipales, lo que lleva a pensar que en las actuales circunstancias, y gobernando el macrismo, les será todavía más difícil imponerse electoralmente.
La renovación de los cuadros en el amplio movimiento no se ha producido y los niveles dirigenciales siguen mostrando a Manuel Elías desde el PJ (aliado en Provincia a Julián Domínguez) y a Lisandro Bormioli desde el grupo más K (Alicia Kirchner) enfrentados y con diálogo nulo. En medio, aparecen grupos emergentes como la agrupación Néstor Kirchnner con Oscar Morales y Martín Benavídez a la cabeza pero escaso conocimiento en la población en general. A esto se suma que hay grupos internos dispersos, como el Movimiento Evita, Nuevo Encuentro y dirigentes sueltos que aún no se sabe el tenor qué tendrán en la interna peronista.
Y mientras se esperan directivas claras de los altos niveles del peronismo para encarar una interna o bien para intentar caminos de unidad, la realidad del justicialismo está complicada, soportando los destapes de corruptelas que se produjeron a nivel nacional, pero que no dejan de preocupar a la dirigencia pergaminense por el impacto electoral que podría tener esta situación.
Lo que se mantiene unido es el bloque Frente para la Victoria-Partido Justicialista, que preside Diego Brigati (PJ) y donde conviven todos los sectores, desde Bormioli, pasando por Laura Clark (Nuevo Encuentro) hasta Ricardo Riky Ruggeri (Florencio Randazzo). La bancada, pese a los embates que atraviesa el peronismo en su frente interno, no se ha roto hasta el momento y todos parecen entender que como opositores genuinos que son, lo que más les conviene es seguir siendo la bancada más numerosa del Concejo Deliberante.
El Frente Renovador
El otro espacio es el Frente Renovador, el massismo, donde la interna entre el sector de la concejal y jefa del bloque Marita Conti y la diputada provincial María del Huerto Ratto es indisimulable. Son dos sectores que nunca se integraron y que a estas horas están más lejos que nunca.
Ratto ha levantado el perfil hace ya más de un mes, en forma visible, buscando la reelección como legisladora provincial, de la mano de su marido Jorge Solmi, alto dirigente de la Federación Agraria Argentina. Mientras que Conti es la que tiene el trabajo territorial en Pergamino y con lógica política aspira a seguir su carrera como diputada provincial.
Lo que pasa en el Frente Renovador no es ni más ni menos lo que sucede en todos los partidos políticos, donde la lucha entre quienes trabajan el territorio y quienes desembarcaron en los niveles de la máxima dirigencia del sector, se enfrentan.
El bloque que preside Conti a nivel local ha permitido la gobernabilidad en el Concejo Deliberante apoyando al oficialismo en votaciones clave, como Sergio Massa ha hecho a nivel nacional con Mauricio Macri. Y esto les ha hecho perder en Pergamino perfil opositor, espacio que aprovecha el Frente para la Victoria para erigirse como la contracara del PRO en nuestra ciudad.
Pero el año que viene que es claramente electoral, veremos cuál será el comportamiento del bloque Frente Renovador, en consonancia con la culminación del segundo mandato de Conti.


















