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Sin consenso y con grietas

06 de marzo de 2014 a las 12:00 a. m.

Como era de esperar, los docentes de casi todo el país fueron al paro, dejando unos seis millones de chicos sin clases, la provincia de Buenos Aires entre ellas. Sin embargo, tal cohesión comienza a evidenciar grietas en cuanto a criterios de negociación frente a un mismo reclamo, ya que el Sadop (Sindicato Argentino de Docentes Particulares) –uno de los cinco integrantes del Frente Gremial en la provincia de Buenos Aires- anunció en la tarde de ayer que pasaba a acatar la conciliación obligatoria dispuesta por el Gobierno y, en consecuencia, suspendía toda medida de fuerza por 15 días.

No obstante, el resto de las entidades que componen el Frente Gremial bonaerense (Suteba, FEB, Amet y UDA) continúan con el paro anunciado por 72 horas a partir de ayer y también queda en suspenso el comienzo de las clases en las escuelas que dependen de la Nación. En el distrito porteño tampoco abrieron las escuelas públicas, a pesar que los docentes acordaron por un incremento del 31 por ciento; en este caso, el argumento de la medida fue en reclamo por el deficiente funcionamiento del sistema de inscripción on line. Por esto o aquello, la realidad es que en el día previsto para el comienzo de clases de las escuelas primarias, la conflictividad se extendió a buena parte del país: 19 de las 24 provincias.

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Primeramente, el Gobierno dilató todas las negociaciones y a último momento la falta de consenso hizo el resto; la oferta escasa y las pretensiones muy por encima de las posibilidades oficiales, llevó al fracaso y seis millones de niños se quedaron sin el comienzo de clases.

En Pergamino, funcionaron los establecimientos privados y confesionales con relativa normalidad ya que los casos en que el docente adhirió a la medida fueron cubiertos por otro personal del establecimiento.

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Si bien la Casa Rosada apostó a frenar el conflicto, la última negociación con los cinco gremios docentes con representación nacional duró apenas 20 minutos. A través del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el Gobierno ofreció un aumento escalonado de 31 por ciento en 16 meses para el sueldo inicial, que es actualmente de 3.416 pesos. Además, insistió con el plus de 2.000 pesos por presentismo, que ha sido motivo de todo tipo de quejas y cuestionamientos.

La oferta fue rechazada por insuficiente, según coincidieron los gremios que conforman el frente, todos curiosamente de extracción kirchnerista. Los sindicatos exigieron inicialmente subas de 42 por ciento (en el caso de Ctera y de la CTA de Hugo Yasky) y de 61 por ciento (los cuatro gremios de la CGT que conduce Antonio Caló).

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El Ministerio de Trabajo notificó a los sindicatos sobre la conciliación obligatoria, que regirá por 15 días hábiles. Así, intentará dejar sin efecto el paro de hoy. Pero la Ctera, que es el gremio mayoritario, anunció que no acatará la medida. Sadop, como decíamos más arriba, acató la disposición mientras que otros gremios debatían con sus bases los pasos a seguir al cierre de esta edición.

Si en algo se puede coincidir en un ciento por ciento con los argumentos del Ministerio de Trabajo para dictar la conciliación obligatoria es que el conflicto planteado es de extrema gravedad por las características de la actividad de que se trata y de la importancia trascendental para la comunidad en su conjunto en virtud del bien jurídico protegido, esto es, el niño y su derecho a recibir educación obligatoria.

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La paritaria de los docentes nacionales, que involucra a casi un millón de maestros, sirve como referencia para las subas en las provincias. Por eso, muchos gremios del interior adhirieron a la huelga que empezó ayer, a la espera de que se suba la vara desde el Gobierno central, una manera implícita de decir que es allí de donde salen todas las decisiones aunque en los papeles se diga otra cosa. Con el grado de dependencia que tienen nuestras provincias, cualquier conversación previa sería una pérdida de tiempo.

La pulseada salarial entre el Estado nacional y los docentes hace ya tiempo que no llegan a acuerdos en 2012 y 2013, la suba también se determinó por decreto y de manera unilateral. Y ahora, nuevamente lejos de un acuerdo, las medidas de fuerza podrían continuar incluso la semana próxima.

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Además del porcentaje los docentes opinan que es imposible una paritaria de más de un año sin monitoreo por el alza de los precios, un tema del que el Gobierno no quiere oír hablar, porque con criterio implacable no pueden aceptar que la paritaria se haga en varias etapas en el año ya que no hay presupuesto que pueda adecuarse a esa modalidad.

Por otra parte, uno de los temas que trabó la negociación es que los gremios rechazaron tajantemente cualquier pago extra por el presentismo. Capitanich ofertó tres cuotas de 1.000 pesos por única vez hasta junio de 2015. El debate sobre el presentismo fue incluido por orden de la presidenta Cristina Kirchner, quien hizo una mención explícita del tema durante la Asamblea Legislativa, el sábado pasado.

Y si bien es cierto que este ítem no integra luego el pago jubilatorio, otras razones se adivinan en este rechazo. Porque es conocido el alto nivel de ausentismo que se vive en el sector.

Es tan dura la negociación que ni los gremios oficialistas pueden hacer el favor de eludir el paro, porque las pretensiones están muy lejanas. Ante la falta de consenso, otro año con conciliación obligatoria. Y en el camino, la lucha gremial conjunta, que empieza a escindirse. 

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Mientras tanto hay seis millones de chicos que no comenzaron las clases.

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