Sin actos, el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia se evoca virtualmente

Por el estado de cuarentena, no es posible organizar actividades con público este 24 de marzo. Convocan a evocar a través de las redes sociales.
Este martes se conmemora en el país el Día de la Memoria, La Verdad y la Justicia, en recordación del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que a la postre resultaría en la más larga y cruenta dictadura que padeció la Argentina.
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Por la pandemia de coronavirus, que mantiene al país en situación de aislamiento social, no es posible realizar actos de ningún tipo que signifiquen aglomeración de personas. Por eso no se verán esta vez las marchas ni se oirán los discursos en espacios públicos. Pero ello no es impedimento para que esta efeméride sea recordada en este tiempo especial de cuarentena. Son los medios de comunicación y las redes sociales el vehículo para evocar una fecha tan simbólica para los argentinos, en especial porque buena parte de la población actual es contemporánea a los hechos que se recuerdan.
Pañuelos
En tal sentido la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos de Pergamino, por ejemplo, propone desde sus redes, “llenar la ciudad de pañuelos” y pide que cada uno arme su pañuelo bajo la consigna: “Son 30.000...30 de Pergamino”. Además se sugiere que cada uno se tome una fotografía con el pañuelo y la comparta en sus redes. “No habrá acto, pero sí Memoria. Memoria, Verdad y Justicia. 30.000 presentes, hoy y siempre”, reza el portal de Facebook de la Asociación.
Comunicado
La Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos de Pergamino dio a conocer el comunicado en el que expresa que “este 24 de marzo seguimos reclamando por aquellos que siguen siendo los separados del sistema, los vulnerados permanentemente en sus derechos; y denunciando que la memoria aún aparece escrita por los poderosos. Desde el inicio de la Democracia en 1983 y en la investigación de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado, los expresos políticos han sido la Memoria Vital, la voz de los compañeros desaparecidos, son el testimonio viviente de lo que sucedió en los años de la dictadura cívico-militar-eclesiástica que permitió el enjuiciamiento y la condena de los genocidas.
“Muchos sufrieron la estigmatización por sobrevivir, pero su lucha continuó con el único objetivo de ver presos a los culpables de la desaparición de nuestros 30 mil compañeros. El testimonio de ellos es y ha sido clave en los juicios de lesa humanidad para condenar a los genocidas. Cada vez que dan sus testimonios vuelven a recorrer el horror pero siempre estuvieron presentes a pesar del dolor porque saben que es por la Memoria, Verdad y Justicia.
“Por las marcas producidas por el terrorismo de Estado y la situación de muchas de las víctimas que tienen que comparecer como testigos en los juicios por delitos de lesa humanidad debe haber una acción de presencia y acompañamiento por parte del Estado en ese complejo proceso, con el objetivo de evitar que la búsqueda de justicia sea revictimizante. Pedimos la apertura de los archivos de la dictadura y basta de negacionismo administrativo hacia el testimonio de cada uno de ellos.
“Si bien los juicios de lesa humanidad, comienzan a tener una mirada con perspectiva de género, como es el caso de La Perla en Córdoba o el de la Contraofensiva en Bs As, los crímenes de los genocidas deberían ser tratados como delitos sexuales de lesa humanidad y juzgados como femicidios. El 33% del total de las desapariciones sucedidas entre 1976 y 1983 fueron mujeres. Sobrevivir al horror, ser mujer y dar testimonio, resulta una tarea imprescindible para que los responsables de estos hechos aberrantes sean juzgados.
“A 44 años del 24 de marzo de 1976, hay 892 personas condenadas por delitos de lesa humanidad, de las cuales 98 fueron responsabilizadas por delitos sexuales: 95 hombres y tres mujeres. Las agresiones sexuales cometidas en centros clandestinos consistieron en violaciones, abusos, abortos forzados; a los que se suma la violencia contra las mujeres de los partos en cautiverio y el robo y apropiación de sus bebés. Los testimonios de sobrevivientes, el trabajo de las querellas y fiscalías, y el avance de las causas permitieron que ese tipo de delitos puedan pasar a ser considerados autónomos de otros cometidos por los genocidas, dimensionando la violencia de género en crímenes de lesa humanidad”.
En otra parte del comunicado la Asociación dice: “El avance judicial de las investigaciones sobre crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el Terrorismo de Estado continuará con la rémora de los últimos cinco años, a la luz que sólo ocho causas de más de 500 en trámite, cuentan con fecha de juicio programada para 2020, en las que se vincula a 56 represores. Dentro de las mismas se espera la iniciación del juicio donde se juzgarán a los responsables de la desaparición de José María Pellita y la desaparición y posterior muerte de Julio Di Gangi.
“En nuestra región sigue su curso el Juicio Saint Amant III ante el Tribunal Federal en lo Criminal Nº 1 de Rosario, que incluye entre sus testigos a víctimas del accionar represivo en el Inta Pergamino bajo la dirección del ingeniero Josifovich. Se estima la finalización del mismo para fin de este año.
“En cuanto a elevación a juicio de las causas de lesa humanidad pendientes, los fiscales federales Matías Di Lello y Adolfo Villate solicitaron nulidad de la sentencia dictada en 1978 que concluyó que la muerte del obispo de San Nicolás, Carlos Ponce de León, ocurrida el 11 de julio de 1977 fue producto de un homicidio culposo. Por el contrario, pudieron reseñar una serie de irregularidades en aquel expediente que lleva a la hipótesis, según la cual se habría tratado de una operación por parte de los órganos represivos de la dictadura cívico-militar. Se está en espera de las indagatorias a los imputados por la Fiscalía.
“La Justicia sigue siendo hoy en día un mecanismo más de desigualdad, hecho que pudimos comprobar en la causa de la masacre de la Comisaría Primera de Pergamino. Hemos acompañado a las familias en su reclamo de justicia estos tres años; y seguimos haciéndolo exigiendo cárcel común y efectiva para los 6 policías condenados. Por una Justicia independiente, democrática, comprometida con la verdad”.














