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Si no fuese trágica sería cómica la cleptocracia que vivimos

16 de junio de 2016 a las 12:00 a. m.

No pudiendo tapar más el sol con las manos y hasta con vergüenza ajena, el kirchnerismo salió rápidamente a soltarle la mano a José López que, a diferencia de Lázaro Báez, sí era funcionario público y ni más ni menos que, el segundo de Julio de Vido en el Ministerio de Planificación Federal, a cargo de la Secretaría de Obras Públicas. Las balas ya no pican cerca, decía un dirigente histórico del peronismo ante el papelón de los bolsos de dinero intentados ocultar en un convento, la realidad los está ametrallando. 

No debiéramos sorprendernos llegado a este punto, en que hemos visto cómo una estructura muy bien aceitada se llevaba puestas las arcas del Estado, que López sea un ladrón de la cadena cleptocrática que nos gobernó 12 años. Lo que sorprende es esta situación propia del realismo mágico latinoamericano, en que un exfuncionario (con varias causas judiciales abiertas por cierto) sale corriendo de su casa con 9 millones de dólares a las 4:00 de la mañana, para esconderlos junto con otros bienes en un monasterio –hoy casa de retiros- donde las monjitas han vivido, quizá, la noche más movida de sus vidas de reclusión.

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Para que no parezca que López ha enloquecido de repente, como está dando a entender su extravagante abogada, hay que buscar las causas de este apuro en unos meses atrás, no más de seis para ser más precisos. El clima de impunidad reinante durante la anterior gestión que duró mucho, 12 años, llevó a los funcionarios a creer que la protección K era eterna y que no había ninguna posibilidad de perder las elecciones de octubre. Estaban convencidos de que seguirían gobernando y controlando todo lo necesario. Seguramente no pegaron un ojo el día de las elecciones cuando Mauricio Macri resultó electo. Porque a partir de ese momento, los jueces que parecían tan amigos ya no lo serían, cambiaría la cúpula de la Afip y, sobre todo, la cabeza del Estado. Néstor ha muerto y Cristina ya no es presidenta. 

Y quedaron los últimos vueltos sin esconder. Porque estas cifras, aunque obscenas para la mayoría de los argentinos, son solo los rezagos de los últimos meses en la gestión. Ya no hubo tiempo de crear empresas fantasma en el exterior ni de depositar en países donde impera el secreto bancario, ni en paraísos fiscales. En fin, no tuvieron tiempo entre el ballotage y el 10 de diciembre, de terminar el circuito en los posibles destinos finales de la ruta del dinero K. Esto les quedó en formato físico, acovachados los billetes en quién sabe qué escondites. Mucho menos tuvieron tiempo de blanquearla, con tanto fiscal y juez con los ojos encima, impulsados ahora como nunca por ser acomodaticios al nuevo jefe , sobre todo, por la aparición de pruebas videográficas que no hacen más que dejar en evidencia pública lo que ellos ya poseían desde hace años en sus cajones. 

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¿Qué hacer con esos vueltos? Que imaginemos que si son de 9 millones de dólares, los miles de millones que, entre todos, se habrán llevado en 12 años.

Dicen los kirchneristas más encumbrados que, en realidad, a López le interesaba poco y nada la ideología, la inclusión o el modelo. Era sencillamente un ladrón que presumiblemente fue de guante blanco y quedó expuesto. Sin embargo fueron los que Kirchner y su esposa utilizaron para poder organizar un modelo cleptocrático, de robo sistemático al Estado. Todos, como más o menos pudor y prudencia, multiplicaron exponencialmente su patrimonio. Por lo tanto, en este caso, no cabe calificar a López como “un lobo solitario”. 

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La pregunta general, un poco reconociendo que, salvo honrosas excepciones, todos los funcionarios se llevan una tajada de la torta, es ¿por qué tanto? Primero, la cifra se hace grande porque son muchos los participantes del engranaje necesario. Y tercero –y esto es una presunción- para la causa: mucho de lo que se desviaba de la obra pública, particularmente, no iba al bolsillo de los protagonistas sino que se reintroducía en el mercado a fin de sostener el modelo, el relato. Bancar campañas, comprar voluntades, agraciar a punteros, darles efectivo a los candidatos para que cooptaran sus territorios, tapar algunas bocas si hacía falta, todo salía al dinero. Pero después ya no solo era para sostener la estructura política sino que se fueron robando el dinero de los argentinos, literalmente de sus necesidades más elementales, para que ellos, sus hijos, sus nietos y bisnietos, vivieran como millonarios.

La realidad es que un Gobierno que hizo de la ayuda social una bandera, deja un amargo sabor, especialmente para sus militantes, al pensar que mientras distribuían dádivas para que los que menos tienen vivan mejor, mantenían su situación de pobreza, porque el dinero grueso, el que debía volcarse al desarrollo real del país, fue robado, así sencillamente. Se lo llevaron en bolsos, en aviones, en autos, en camiones. 

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Mientras los pobres recibían la dádiva que es, a la postre, la Asignación Universal, les robaban la posibilidad de construir futuro, con infraestructura básica, con mejor salud, con más empleo, más energía, más inversiones. Algo parecido a la traición a la Patria. Pensemos en que muchas provincias aun en el Siglo XXI carecen de agua potable y electricidad, obras que dependen justamente de la cartera de Obras Públicas. Ni hablar de los miles de kilómetros que faltan, de la situación de los hospitales, de las provincias mendigando por estas obras. De estos recursos salió el botín. Cómo no aseverar entonces que la corrupción es mucho más que un robo, la corrupción mata. Y perpetúa a los pobres. Los beneficios implementados hicieron sobrellevar mejor las necesidades en estos 12 años ; fueron menos pobres pero nunca dejaron de ser pobres. 

Si no fuera trágico hasta sería cómico que López le dijera a la Policía que llevaba casi 10 millones de dólares (más euros, más yenes, más moneda qatarí) para donar a la Iglesia, a un monasterio de clausura en General Rodríguez, mientras arrojaba los bolsos con el dinero. 

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La detención del exfuncionario responde a una de las cinco causas que enfrenta el ladero de De Vido en las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Todas están ligadas a la obra pública que, según el imputado arrepentido Leonardo Fariña, era el mecanismo del kirchnerismo para hacer caja. Se lo investiga por los millones entregados a las Madres de Plaza de Mayo por Sueños Compartidos, por el caso Skanska y por beneficiar a la empresa Rovella & Carranza, que fue adquirida por Gotti Hermanos, la constructora de Lázaro Báez. Ya el propio Sergio Schocklender lo había señalado como el artífice de la estafa; en la causa Skanska pagó los platos rotos de un soborno admitido por la empresa quien fuera su subsecretario, Raúl Rodríguez, aunque todo lo firmaba y supervisaba López; su patrimonio creció en un 698 por ciento sin contar la posible existencia de testaferros. ¿Y los fiscales? ¿Y Rafecas? Bien, gracias.

López desde 2008 también viene siendo investigado por una denuncia del abogado Ricardo Monner Sans. Su causa abarca su enriquecimiento de 2003 a 2008. Y ninguna de estas causas, desde la primera hasta las más actuales, fueron debidamente seguidas por la Justicia. Tanto que el vecino del monasterio no lo veía en actitud sospechosa (claro que pensaba que era un simple ladrón) y llamaba a la Policía, o si los uniformados aceptaban la coima que les ofreció, con total seguridad hoy López estaba en su casa y no detenido, cuando motivos ya había desde antes para, al menos, citarlo. Incluso para privarlo de su libertad por presunción de fuga; recursos no le faltan, obviamente.

Así como sucedió con el video de La Rosadita y Casanello, si no ocurría lo antes dicho, Rafecas hubiera seguido cajoneando los expedientes de López. Lo decimos así, con total seguridad, porque la historia cercana nos asiste. 

Se han llevado en bolsos buena parte de nuestro futuro, si hasta parece mentira que pueda ser posible llevarse tanto, y la Justicia nos ha hecho flaco favor ocultando, ignorando o pisando expedientes quizá por un ascenso o por poner un familiar en los tribunales.

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¿Podemos con una Justicia que ha mostrado ser venal con la política llegar al fondo de tanta corrupción? Esperemos que pueda, porque de lo contrario, también vamos a tener que realizar enormes cambios en el Poder Judicial. No se puede hacer un “mani pulite” sin magistrados honestos. Esta es la realidad. Lamentablemente si cuando se presentaron hace varios años las primeras denuncias, de aquellos que conocían estos mecanismos cleptocráticos, mucho más que el hombre común, se hubieran investigado, nos hubieran evitado muchos miles de millones menos de robo, los culpables ya estarían presos hace años y la Argentina no estaría inmersa en esta crisis en la que se ve actualmente.

La sociedad está mirando a la Justicia y ojalá, por primera vez, esté a la altura de los acontecimientos, con los imputados y que llegue a donde deba llegar, sea Julio de Vido o la misma Cristina Kirchner.

El efecto político para el kirchnerismo es devastador. Los dirigentes están azorados, no tal vez porque no supieran, sino porque nunca esperaron semejante deschave. Se limitan a separar a Cristina del asunto, cosa que, a nuestro juicio, es imposible. Y ellos lo saben. Distinta es la situación de las bases, los militantes que creyeron y creen fervientemente en un modelo que, mal que les pese, incluyó también esto. El periodista Matías Longoni lo supo sintetizar como ninguno en los 140 caracteres de su Twitter: “Claro que hay kirchneristas idealistas que no robaron. Son los que construyeron con su ingenuidad tanta impunidad para sus jefes políticos”.

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