Si los paros no dan resultado ¿a qué medida se escalará en una negociación?
Luego de 48 horas de paro bancario, sumado al 21F convocado por Camioneros, atravesamos una semana particularmente difícil. Y no lo decimos pensando en los bancos ni en el Gobierno sino en el ciudadano, en el jubilado, en quienes viven de asignaciones oficiales, en los trabajadores, en los empresarios y comerciantes, en toda la sociedad, que padece los rigores de las medidas de acción directa de los sindicatos.
En principio, aunque parezca ocioso, es necesario advertir que las protestas y las medidas de fuerza están consagradas en nuestra Constitución Nacional y es de norma en la mayoría de los países del mundo. Lo que no sucede en otras naciones es que la actividad gremial esté sobreactuada al punto que se recurre a la medida de acción directa como herramienta extorsiva en la negociación, lo que invariablemente perjudica al hombre de a pie, mucho más que al Gobierno, como es una obviedad plantearlo.
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Los bancarios, por ejemplo, vienen negociando puntos de su aumento salarial desde diciembre; las partes están lejos: los bancos ofrecen 9 por ciento y los empleados piden el 19 con ajuste por inflación. Así las cosas, teniendo a la mano la posibilidad de horarios reducidos, trabajo a reglamento, algún paro entre semana, optaron una seguidilla de huelgas salvajes, una continuando el feriado de Carnaval de modo que se sumaran cinco o seis días sin banco, complicando a todo el mundo, y otro tras el fin de semana, dos días seguidos otra vez, que se pueden hacer cinco según la adhesión que presten los sindicalizados a la convocatoria de Camioneros. Lamentablemente son los que menos tienen y los jubilados los más perjudicados, porque son quienes se encuentran con bancos cerrados y cajeros vacíos y no tienen el resto suficiente para aguantar. El resto, todos, también nos vemos perjudicados por la imposibilidad de realizar transacciones por casi una semana esta vez. A lo que se suma el riesgo que implica para los comerciantes el no poder poner a seguro sus recaudaciones, convirtiéndose en blancos por demás de apetecibles para los delincuentes.
A los abuelos los hemos visto días pasado, entre paro y paro, desesperados haciendo eternas colas en las puertas de los bancos, padeciendo los rigores del clima, intentando cobrar.
Hablamos de un sector como el bancario, donde la protesta tiene un acatamiento del 95 por ciento en todo el país. Lo que es fácil de comprobar incluso en Pergamino, porque se trata de un sindicato muy ordenado respecto de las medidas de fuerza, con alto acatamiento en todo el territorio.
Como la banca ha decidido congelar estos días las negociaciones, la Asociación Bancaria adelantó que evaluará la continuidad del plan de lucha, después de la participación de mañana miércoles en la marcha convocada por Camioneros. De modo que tendremos inconvenientes para rato, mientras se padecen los rigores de los paros y los efectos rebote que vienen a continuación, con temibles aglomeraciones en las entidades.
El conflicto está estancado y la estrategia de la banca pública y privada es planchar la controversia por vía del desgaste. El efecto buscado se va logrando porque, al igual que ocurrió oportunamente con los docentes, el paro de los bancarios no goza de la adhesión masiva de la gente. Es un objetivo concurrente con la aspiración del Gobierno de ofrecer incrementos de salarios a la baja para no promover inflación.
Hoy los bancos ya operarían con cierta normalidad aunque existen algunos empleados que irán a la movilización convocada por la CGT, además de las transportadoras de caudales y de clearing, que responden a Camioneros.
La marcha de Hugo Moyano convocada para hoy a las 15:00 trae complicaciones desde temprano en el tránsito, si bien el transporte fue garantizado por los principales gremios del sector, algunos servicios se ven afectados por la medida.
Desde el sindicato de Camioneros admitieron que habrá dificultades hoy para abastecer las estaciones de servicio, por la escasa cantidad de transportes que circularán. Sin embargo, el servicio en las estaciones funcionará debido a que el sindicato de estaciones de servicio no adhirió a la marcha. Y si bien la jornada de protesta de hoy no es con un paro de por medio, la atención en las dependencias públicas podrá verse afectada por la adhesión de los estatales, las dos CTA, y el gremio de los municipales.
Dicho esto sin ignorar que en esta movilización del moyanismo y aliados, hay tantos intereses cruzados como la realidad argentina permite (que es mucho), problemas judiciales que acosan a Hugo Moyano; quiebre en la CGT que se reacomoda políticamente en medio de peleas personales, escándalos sindicales y denuncias cruzadas. El Gobierno, en tanto, busca sacar provecho del conflicto sindical premiando a los gremios que se muestran más cercanos y complicando a los que lo enfrentan, para lo que cuenta con los fondos de las obras sociales.
Más allá de esta maraña de intereses cruzados, evidentemente la cuestión social atraviesa por un momento de dificultades, que era sabido se iniciarían apenas comenzaran a llamarse a paritarias. Y hay dos cuestiones que son parte del análisis: una es que el Gobierno debe ser más cuidadoso a la hora de repartir las cargas del ajuste que necesita hacer. Porque mientras algunos sectores atraviesan por una normalización de tarifas recuperando ganancias por ejemplo, otros como los trabajadores, no encuentran una mesa de diálogo que los contenga, cuando deben aceptar paritarias a la baja, en el marco de una inflación que en esta oportunidad no está fogoneada por los salarios. La otra cuestión tiene que ver con el sindicalismo argentino, lleno de vicios, intereses personales y sectoriales (algunos lejanos a los trabajadores que dicen defender) y no trepidan en acudir a la medida de fuerza antes que a tejer con paciencia un acuerdo sustentable para sus afiliados.
La realidad es que el perjuicio por los paros, las movilizaciones, las tareas a reglamento y toda medida de acción directa en general recae en ciudadanos de todos los sectores; lo reprochable es que en nuestro país no se trata de medidas de excepción sino de comienzo de cualquier plan de lucha. El sindicalismo argentino es famoso en el mundo por esta característica de comenzar por el final: primero los paros y después vemos.
En este escenario ¿si los paros no dan resultado a qué medida se escalará en una negociación?













