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Servicio Local: un espacio que brega para prevenir o restituir situaciones de vulneración de los derechos de los niños

15 de enero de 2014 a las 12:00 a. m.

 En Pueyrredón 533 se encuentran las oficinas del Servicio Local de Promoción de los Derechos del Niño.

(LA OPINION)

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DE LA REDACCION. La violencia contra los niños y niñas no conoce fronteras, no distingue raza, origen social, religión ni cultura. En todos los países del mundo hay niños y niñas maltratados, que temen y sufren la violencia, y en muchos casos asesinados por quienes deberían tener la responsabilidad de cuidarlos.

Dos casos han sobrecogido a la población argentina en los últimos días, por su crueldad y brutalidad. Priscila Lafuente, de 7 años, y Luciana Rodríguez, de 3, resultaron víctimas de quienes tenían que educarlos: sus progenitores.

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Cuando en la escena pública irrumpen casos de esta índole, cada uno hace su propio análisis de la situación depositando responsabilidades en los distintos actores que intervinieron y conocieron la realidad.

Los meros espectadores de esta realidad no pueden dejar de asombrarse ante tanta brutalidad y, si bien estamos inmersos en una realidad extremadamente violenta, tratamos de obtener alguna respuesta ante el interrogante de cómo un padre puede ejecutar tanta crueldad con seres de su propia sangre.

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La tarea del Servicio Local

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Movidos por esta realidad y conmovidos por el caso de Priscila y Luciana, LA OPINION, realizó un informe en el que se pone de manifiesto el estado de situación de la minoridad en Pergamino. Así es que fueron consultadas referentes del Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño y del Hogar Convivencial, dos de las áreas, dependientes del Municipio, que llevan adelante un trabajo mancomunado con todos los ámbitos y actores que estén relacionados con los niños y adolescentes. 

Desde el Servicio Local pusieron de manifiesto que el trabajo en red, que se lleva a cabo entre diferentes dependencias públicas, centros de salud, organizaciones, entidades intermedias y áreas municipales, es muy positivo y permite mantener controlada la situación, destacándose el trabajo de prevención y de revinculación del menor con su entorno.

 

Prevención

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Mariela Friguglietti es la coordinadora del Servicio Local, espacio en el que, estableciendo una comparación con la muerte de Priscila, no se registraron casos de extrema violencia. No obstante, la funcionaria manifestó que se trabaja mucho con la prevención, en un estado de permanente alerta para evitar situaciones de máxima brutalidad.

En el Consejo Local, un equipo interdisciplinario, formado por una médica, psicóloga, abogada y asistentes sociales, despliega una ardua tarea, abocados a los diferentes casos que se registran gracias a las denuncias advertidas. “Tal como lo indica la ley que aborda la minoridad, se armó una red de asistencia amplia. Los asistentes sociales de todos los Centros de Desarrollo Comunitario, de los Centros de Atención Primaria de la Salud, de los establecimientos educativos, del Hospital San José, de los Centros de Día que no son municipales, de distintos hogares y entidades intermedias, están alertas a los posibles casos que puedan registrarse”, explicó Friguglietti, destacando que todos los actores que trabajen en la promoción de los derechos de los niños, tienen la obligación de denunciar por el principio de corresponsabilidad. En el momento en que se registra la denuncia comienza a intervenir la Fiscalía para saber de quién es la responsabilidad de que el niño tenga un golpe, una marca, un moretón, una deficiencia psicológica. Por otra parte actúa el Servicio Local en la contención del menor, protegiendo sus derechos y decidiendo, en algunos casos, el alejamiento de los progenitores y de los menores.

 

El alejamiento del niño

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Durante una extensa pero fructífera entrevistada mantenida con funcionarias locales del ámbito de minoridad, LA OPINION pudo saber que en algunos casos, los niños son separados de sus padres por una disposición especial llamada “de abrigo”. “La ley nos pide que, en algunos casos muy particulares, se aleje al menor del seno familiar, es decir que si no es con sus progenitores puedan instalarse por un tiempo con sus abuelos, por ejemplo, o sus tíos, primos, familiares, referentes afectivos, personas que puedan contener al niño dentro de su ambiente”, señaló la funcionaria.

Existen también algunos niños que no tienen con quién quedarse al momento en que se establece la medida “de abrigo”. Atento a esta necesidad es que en Pergamino, a mediados del año pasado se realizó la reapertura del Hogar Convivencial, un albergue que recibe a los niños y adolescentes cuando ningún familiar pueda hacerse cargo del menor.

El trabajo mancomunado entre el Servicio Local y el Hogar Convivencial es fundamental, dado que en este último es donde se vivencia cuando la madre, por ejemplo, visita al menor, se analiza el trato que le propina, cómo es la relación entre padres e hijos para lograr el desenlace por el cual los profesionales trabajan que es el de la revinculación.

 

Intervención del Juzgado

El propósito que busca cumplir el Servicio es el de la revinculación por ello la medida “de abrigo” debe ser de corta duración, lapso que está determinado por la complejidad del caso. “Con la separación del menor y sus padres no se busca que el niño pierda sus orígenes sino que hay que hacer un análisis y realizar una labor de contención para que el menor pueda volver al seno familiar”, explicó Friguglietti.

Los tiempos que establece la Ley N º 13.298 para una medida “de abrigo” es de seis meses. El plazo mínimo es de 30 días, con opción a ser renovado por 30 días más. El plazo máximo de seis meses es responsabilidad total del Servicio Local, entidad municipal en cuyo período debe trabajar en la revinculación. Una vez transcurrido ese tiempo y si la medida no cesó, toma intervención el Juzgado de Familia que, a través de su máxima autoridad (en Pergamino Walter Giuliani), determina la situación del niño en cuestión. Y en algunos casos, el juez puede establecer la adopción del niño por parte de familias que así lo deseen, luego de un complejo proceso.

En Pergamino hubo dos casos en que se apeló a la adopción de menores (hermanos de dos familias diferentes), luego de que éstos atravesaran un período de guarda judicial.

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Si la medida “de abrigo” cesa con éxito, el Servicio Local realiza una especie de seguimiento del caso.

 

Más casos

Como se verifica en otros ámbitos, en que la denuncia es el puntapié inicial para dar paso a un proceso en el que interviene la Justicia, por ejemplo violencia de género, en el caso del maltrato de niños y adolescentes las estadísticas crecen año a año. Esto responde, no sólo a la realidad violenta en que estamos inmersos sino que también es la consecuencia de la mayor visibilización de los casos de niños vulnerados.

Gracias a la difusión de la labor del Servicio Local, los vecinos saben que existe un espacio que aborda las problemáticas que atraviesan los niños vulnerados. “El trabajo en red permite que haya más miradas atentas sobre los menores. Esto propicia que la detección sea más eficiente y mayor la intervención de los profesionales. Cuando un niño aparece en la escuela, por ejemplo, con una lastimadura, se lo interroga y se investiga al menor y si es necesario a su familia”, aclaró la entrevistada. Al tiempo que afirmó que “la articulación en nuestra ciudad es eficiente, con algunos sectores mejor que con otros, pero tratamos de aunar criterios en este sentido a la hora de tomar medidas”.

 

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Sin estratos sociales

Como se mencionara al principio, la violencia no conoce barreras sociales, de raza o de origen. “La vulnerabilidad económica no tiene nada que ver con la violencia. Antiguamente se asociaba a las personas necesitadas con el ser víctimas de violencia pero hoy registramos casos en las diferentes clases sociales, incluso en las de mayor poder adquisitivo en las que se trata de ocultar la situación y es casi imposible intervenir”, añadió Friguglietti.

 

 

Sistema de guardia, las 24 horas

 

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La permanente disponibilidad es otro de los factores que determina la eficiencia de la labor que desarrolla el Servicio Local. En tal sentido existe un sistema de guardia que funciona las 24 horas del día y los 365 días del año. Asimismo el Alerta 108 es otro de los canales que viabiliza la denuncia. 

Saliendo del contexto pergaminense y retomando la motivación de este informe: el caso Priscila, podemos afirmar que si los vecinos hubiesen denunciado, no se habría producido el desenlace fatal de la pequeña. Esto da cuenta de lo importante que es la participación y el compromiso ciudadano en este sentido. Es por ello que desde el Servicio Local, si bien se reivindica la predisposición de los pergaminenses en esta causa, se insta a colaborar con los menores, haciendo la denuncia cuando en realidad se conozca una situación de violación de los derechos de los niños. “En situaciones en que los vecinos escuchen gritos, que se registren maltratos, que se sepa que una madre o padre golpea a sus hijos, les pedimos que denuncien”, solicitó la coordinadora del espacio municipal Mariela Friguglietti.

 

 

Claudia Ferrari: “Se trata de que la familia supere la situación violenta que atravesó” 

 

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 El Hogar Convivencial de Niños, Niñas y Adolescentes reabrió sus puertas en septiembre de 2013, luego de más de un año de haber permanecido cerrado. Sostenido por el Gobierno municipal para la atención de chicos en situación de vulnerabilidad social, este espacio alberga en estos días a siete niños.

A la par de lo que significa la configuración de rutinas propias de una casa, los chicos que están en el Hogar reciben un acompañamiento de tipo terapéutico. Sobre esto, la psiquiatra Claudia Ferrari destacó que todos reciben un acompañamiento constante de parte del equipo técnico y de los operadores, algunos particularmente tienen su terapia y trabajan con la psicóloga en un marco adecuado.

- ¿Cuántos son los niños que residen, transitoriamente, en el Hogar Convivencial?

- Actualmente tenemos siete niños cuyas edades oscilan entre los dos y los catorce años. Un equipo de psicólogas y trabajadores sociales trabajan en la contención de los menores y pautan lineamientos de acción sobre la base de una labor mancomunada con el equipo interdisciplinario del Servicio Local. 

- ¿Cómo se lleva adelante el trabajo de revinculación?

- Se trata de que la familia supere la situación violenta que atravesó. Y se brinda mucha contención también a los familiares del menor alojado en el Hogar, considerando las cuestiones que hayan motivado esta medida “de abrigo”. El trabajo de revinculación es nuestro eje laboral. Preferimos y damos lugar a los padres a que visiten a sus hijos en el Hogar, estableciendo también una reeducación de los progenitores en el cuidado de los menores para que el niño pueda volver al seno familiar. En cada caso particular se diagraman estrategias de intervención para llegar a buen puerto.

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- ¿Cómo es la vida de los niños dentro del Hogar Convivencial?

- Tratamos de que los niños tengan una vida normal pero que su vivienda sea el Hogar. Durante el ciclo lectivo, los menores asisten al colegio, se los lleva a lugares de ocio para que se distraigan, y además desarrollamos dentro del Hogar diferentes talleres  de pintura, de artes y talleres deportivos. También les ofrecemos una buena alimentación, garantizamos su salud. Todo esto se suma al apoyo psicológico del niño que se encuentra, en cierto modo, vulnerable ante una situación familiar. Siempre articulamos al menor con “el afuera”. El niño no permanece encerrado en el Hogar, asiste incluso a otras instituciones. Se trata de que el Hogar funcione como una verdadera vivienda.

 

Múltiples causas

La llegada de los niños al Hogar, luego de dispuesta la medida “de abrigo”, es multicausal. La premisa es escuchar al niño. El Servicio Local siempre actúa considerando la voluntad del niño, siempre se lo consulta y se trabaja en la defensa de sus derechos.

Hay una serie de situaciones que derivan en el alejamiento del niño de sus padres, incluso no se trata sólo de violencia física sino que puede darse por una seguidilla de situaciones que, por ejemplo, denoten abandono de los menores por parte de sus progenitores. No obstante también se registran situaciones de violencia física, incluso de abuso.

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Sin cumplir el rol

Ser madre no es una institución, sino una función que consiste en brindar al niño afecto, cuidado y protección, permitiéndole desarrollarse en la armonía y en la tranquilidad de dicho cuidado.

No siempre los padres biológicos o,  eventualmente los adoptivos, tienen dicha capacidad. Socialmente se piensa en ellos como si fuera natural que les brinden amor a sus hijos. Pero lamentablemente el odio hacia su propia descendencia puede existir y es más frecuente de lo que se  piensa.

 

El maltrato infantil es un claro indicador de un trastorno psiquiátrico en las personas que lo ejercen y denota una incapacidad para ejercer la función materna, al tener que acudir a la violencia física para intentar educar a los niños, que terminan siendo víctimas de agresiones que les generan graves problemas emocionales.

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Consultada sobre esta carencia de los padres a la hora de cumplir con su rol, la psiquiatra Claudia Ferrari señaló que “ante la situación de maltrato de un niño se visibiliza al niño pero no se tiene en cuenta a su progenitora como sujeto padeciente de situaciones irresueltas que le provocan el no poder ‘ser madre’.

“Esa madre también sufrió maltratos y su vida estuvo atravesada por situaciones de dificultad que generaron patologías no tratadas. Esto hace que esta persona no pueda poner en función su maternidad porque es un ser limitado”.

Se produce de este modo un malentendido extremo entre la demanda del niño y la respuesta del adulto, que sólo lo es cronológicamente, y que puede tener una gran carencia afectiva y un psiquismo rudimentario, con escasa capacidad simbólica.

 

 

Las cifras del flagelo 

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Todos los casos que son atendidos en nuestra ciudad, son cargados a una base de datos, en el Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (Reuna) desde la cual luego se toman los datos principales para elaborar las estadísticas anuales. La tarea es compleja y es por ello que los últimos datos registrados corresponden a 2012. A continuación se  mencionan algunos números a considerar.

 

 

 

1926

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Fueron las intervenciones realizadas y registradas en el Reuna durante 2012 de niños, niñas y adolescentes residentes en el Municipio de Pergamino.

 

 

 

521

Fueron los niños, según los datos estadísticos del Reuna, que se atendieron en los Servicios Locales de Pergamino y de la vecina localidad de Colón durante 2012. De este porcentual el 56,4% es de género femenino y el restante (43,4%) son varones.

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226

Son los niños, niñas y adolescentes sobre los que intervino el Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño de Pergamino durante 2012.

 

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50,9%

Del total de niños atendidos (226) son niñas y 49,1% son niños y adolescentes varones. 

 

 

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41,5%

Es el porcentaje de niños a los que se les realizó entrevistas; otras intervenciones (24,3%); orientación (21,3%); vinculadas con abrigo y protección (8,6%), solicitud de intervención (2,3%), en Guarda Ley Nº 13.298 (2,1%).

 

 

 

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21,3%

Es el porcentaje de los casos de niños atendidos por violencia física. El abuso sexual representa el 21,3% mientras que el 2,3% de las intervenciones se realizaron por maltrato psicológico.

 

 

 

25

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Fueron las medidas “de abrigo” (medidas excepcionales que los Servicios disponen) que se dispusieron en el Servicio Zonal (Pergamino y Colón). 11 de ellas por maltrato físico, 5 por abuso sexual infantil, 5 por problemáticas con adultos, 2 por situación de calle, una por cuestiones de salud y una por problemática vincular. 

 

 

 

19

Resultaron las medidas “de abrigo” dispuestas en Pergamino, diez de ellas con niñas y nueve con varones, cinco tenían entre 0 y 4 años, dos entre 5 y 11 años, y el resto más de 12 años. 

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