Se anticipa una dura paritaria docente, ¿y los colegios privados cómo están?
Antes del comienzo de cada ciclo lectivo tenemos la paritaria docente y los conflictos derivados de los desacuerdos entre los maestros y los gobiernos provinciales, en nuestro caso particular, con la gestión de Daniel Scioli. Este año los docentes de la provincia de Buenos Aires no dejaron pasar ni la primera semana del año para avisar que comenzó la lucha, o más bien continúa, porque hace tiempo que la relación entre el gremio y las autoridades no es fluida.
A sabiendas de que protagonizan la primera paritaria de peso del año, los maestros de la provincia de Buenos Aires exigen que la negociación derive en una verdadera recomposición salarial, según advierten. Pretenden que el aumento contemple la inflación del año pasado y que la discusión empiece cuanto antes para no afectar el comienzo de clases, previsto para la primera semana de marzo. El inicio del ciclo lectivo vuelve a ser el fusible de una negociación que normalmente es dura pero que en este 2014 promete serlo más aun.
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Desde todos los gremios docentes de la provincia afirman que la suba salarial debería ser de entre 30 y 35 por ciento, acorde a la inflación real. El alza tendría que incluir, afirman, una actualización del salario inicial (hoy de 3.600 pesos) y mejoras en otros componentes del salario, como el sueldo básico y el plus por antigüedad. La pretensión de los docentes bonaerenses está muy por encima del 20 por ciento con el que el Gobierno pretende mantener a raya los aumentos salariales de todos los rubros. Habrá que ver si a la hora de negociar y ceder posiciones los representantes de los maestros aceptan acercarse a su pretensión por vías alternativas que suelen ofrecer las autoridades como sumas no remunerativas o escalonadas. En un año que será particularmente difícil para el bolsillo, quizás la posibilidad de contar con más efectivo en mano compense el hecho de que no se integren esas sumas al cálculo de la futura jubilación.
La realidad es que todos los sectores del trabajo tienen derecho a exigir salarios acordes a la tarea que realizan, sin embargo, marcar la primera paritaria con el 35 por ciento de incremento, no sólo arrastrará a todos los gremios a pedir lo mismo más sino que por otra parte el Gobierno provincial no podrá afrontar esos incrementos.
Todavía no hubo convocatoria formal de parte de los ministros de Scioli que en los últimos años tuvieron a su cargo las negociaciones. Pero hubo en los últimos días contactos informales entre los gremios docentes y el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y los ministros de Trabajo, Oscar Cuartango y Educación, Nora de Lucía.
Todo parece indicar que la apertura formal de la paritaria no llegará antes de la primera semana de febrero. Hasta el mes próximo seguirán los intercambios informales entre los representantes de los gremios y funcionarios bonaerenses.
Lo que hace más compleja la negociación y como un fantasma sobrevuela estos pedidos, son los aumentos otorgados a las policías provinciales tras los levantamientos de diciembre. Porque al haber sido importantes esos incrementos, obtenidos de manera irregular, con acuertelamientos y violencia como efecto colateral, los sindicalistas en general y los de los gremios docentes en particular, tienen similares pretensiones.
La única provincia que ya cerró su paritaria es Salta, donde en octubre se acordó una suba del 25 por ciento en dos tramos. Todo parece indicar que el 20 por ciento pretendido por el Gobierno provincial ya está quedando obsoleto. Los salteños apresuraron sus trámites debido a que desde hace dos años, por falta de acuerdo, el Gobierno fija por decreto la suba salarial nacional, que se convierte en el porcentaje testigo que las provincias toman como piso para sus propias paritarias. De esta forma, “primereando”, logran mejores resultados.
En el ámbito privado de la educación –o subvencionado- también se viven dificultades a la hora de que los números cierren, más cuando se trata de establecimientos ciento por ciento privados, donde los ingresos para salarios y gastos provienen exclusivamente de una cuota cuyo aumento sólo es autorizado por el Gobierno. Es decir que, si como todos sabemos, desde el papel higiénico hasta una computadora aumentan con una frecuencia semanal, y no se pueden incrementar los ingresos sin autorización previa, la situación se puede tornar crítica.
Sirva este comentario para introducirnos en otro tema de actualidad, que no responde exclusivamente a la situación detallada pero que habla de otra realidad respecto de la educación en Argentina. Hablamos del cierre del colegio privado Guido Spano, una institución que hace 90 años ocupa una casona en el barrio de Palermo. Los alumnos de los niveles inicial, primario y secundario y sus familias arrancaron el año con esta novedad, cuando incluso ya habían pagado las matrículas correspondientes para asegurarse las vacantes para 2014, lo que habla de lo sorpresivo del episodio.
Los dueños del colegio decidieron, sin dar ningún aviso previo y con tiempo, que el Guido Spano no volverá a abrir sus puertas.
Lo preocupante es que sabiendo que iban a tomar esa medida, porque un cierre de colegio no se planea de un día para otro, igual les cobraron la matrícula para que ingresen este año. Dinero que fue a parar a los bolsillos de los propietarios del establecimiento. En su defensa, un abogado explicó que en realidad a ellos también les sorprendió la situación de no contar ya con el inmueble que alquilaban. Sin embargo, este argumento está en duda ya que hay versiones de que quien arrendaba el edificio era una empresa perteneciente al mismo grupo empresario.
El dueño, Mauricio Sánchez, quedó detenido y sus cuentas fueron embargadas. Ahora deber explicar qué es lo que está sucediendo.
Podrá ser mala administración, fraude o la imposibilidad real de sostener un negocio. Si es lo último, es una señal de alerta, porque nuestro país necesita de los establecimientos subvencionados como el Guido Spano o privados para dar respuesta a la demanda educativa. Así se conforma nuestro sistema, con las tres variantes. La escuela pública por sí sola no dispone de los recursos (sobre todo edilicios) para atender al universo de alumnos.
Por eso es importante que a todos, públicos y privados, les vaya bien.















