Sarobe: “La tuberculosis es un tema sobre el que hay que trabajar mucho”
Estuvo en Pergamino la jefa del Programa de Tuberculosis del Ministerio de Salud, quien en diálogo con LA OPINION describió la situación epidemiológica. Alertó sobre el porcentaje de casos en pacientes pediátricos. Y sostuvo que la estrategia pasa por una búsqueda más activa y el seguimiento para lograr adherencia al tratamiento.
La tuberculosis es una enfermedad que muchas veces se considera un mal del pasado. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires es el territorio donde más casos se reportan por año a nivel del país. El diagnóstico tardío y las dificultades que se registran para lograr una buena adhesión al tratamiento generan la necesidad de reforzar estrategias orientadas a lograr el adecuado control de una enfermedad curable para la que existe un tratamiento que es provisto en forma gratuita por el Estado.
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El viernes estuvo en Pergamino Raquel Sarobe, médica infectóloga, jefa del Programa de Tuberculosis de la Provincia de Buenos Aires. Compartió una jornada de trabajo con distintos actores del Sistema de Atención Primaria de los distritos que están bajo la órbita de la Región Sanitaria IV. Minutos antes del inicio de esa actividad, en una entrevista concedida a LA OPINION, Sarobe se explayó sobre diversos aspectos que hacen al abordaje de la tuberculosis. Aseguró que en la actualidad no existen dificultades para la provisión de tratamientos y recordó que se trata de una enfermedad de notificación obligatoria.
-¿Cuál es la situación epidemiológica de la tuberculosis?
-Cuando uno habla de tuberculosis piensa que es una enfermedad del pasado, una enfermedad histórica, cuando lo cierto es que es una enfermedad que está vigente, que tenemos que sospecharla más. Vale recordar que en marzo de este año la Organización Mundial de la Salud publicó que la tuberculosis es la primera causa de muerte por enfermedad infectocontagiosa en el mundo. Uno de los principales problemas que tenemos es que el diagnóstico es tardío precisamente por la falta de sospecha.
-¿Qué acciones resulta necesario poner en marcha en este contexto?
-Nos parece muy interesante poder sensibilizar en la búsqueda de casos. Se trata de una enfermedad con síntomas característicos, pero hay que saber buscarla y desterrar la idea de que es una patología del pasado. Es una enfermedad tratable y curable, de tratamiento gratuito. Hay que trabajar en el abordaje inicial y en lo que concierne al control de foco.
-Una vez diagnosticada la enfermedad, ¿cómo es la adherencia al tratamiento?
-Un tratamiento dura aproximadamente seis meses y los pacientes experimentan dificultades para cumplirlo. Este es uno de los problemas que tenemos, porque cuando la persona comienza a sentirse mejor, interrumpe la medicación y esto genera que la enfermedad progrese, que pueda contagiar a otros y además generar resistencia al tratamiento. Junto al diagnóstico tardío, estas son las barreras que debemos sortear. Un tratamiento dura aproximadamente seis meses y al interrumpirlo posiblemente controlar el caso genere la necesidad de administrarlo durante dos años con las complicaciones que ello implica.
-¿Cómo se trabaja desde el Programa para contribuir a que puedan sortearse estas barreras?
-La estrategia es propiciar el diagnóstico precoz, el acompañamiento al tratamiento. La directiva es hacer tratamiento directamente observado. En algunos lugares donde hay pocos casos se puede hacer, pero por ejemplo en el Conurbano, donde se concentra la mayor cantidad de casos de la provincia, es imposible. Hay que hacer un seguimiento riguroso del paciente. Hay una ayuda importante en la provincia que es la Ley de Subsidios para el paciente que tiene tuberculosos. En el marco de esta legislación, a los pacientes que no tienen contención se les ofrece este subsidio mientras dura el tratamiento. De ninguna manera es la panacea en el control de la tuberculosis, pero no deja de ser una herramienta para la adherencia.
-¿Este control del paciente debe hacerlo el médico tratante o empiezan a jugar en este aspecto otros actores del Sistema de Atención Primaria?
-El tema es que la tuberculosis siempre estuvo focalizada en la neumonología e infectología. La estrategia es ampliar esta mirada y hacer partícipe a un montón de actores de salud. Es necesario articular con promotores de salud, con el trabajador social, con el agente sanitario para tener un abordaje integral. El objetivo es evitar la pérdida de seguimiento porque esta es una enfermedad de notificación obligatoria frente a la cual el Estado tiene compromiso. Es una enfermedad de salud pública frente a la cual hay que trabajar arduamente.
-El año pasado hubo dificultades en la provisión de los tratamientos. ¿Esta situación está saldada?
-El año pasado tuvimos una crisis importante de medicamentos. Actualmente no hay falta de medicamentos. Hay una producción pública a nivel nacional en Río Negro, lo que asegura la disponibilidad. A nivel de la provincia de Buenos Aires una batalla que estamos dando desde el Programa es poder producir medicamentos contra la tuberculosis. El año pasado ante la dificultad tuvimos una experiencia a través del Instituto Biológico “Tomás Perón”. No apuntamos a las monodrogas, pero sí a buscar el modo de garantizar nuestra propia producción.














