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Rodolfo Pablo Moreno: "La pediatría hoy está recogiendo el daño de la pandemia"

Hace unos días, en el marco de su visita a Pergamino para participar de las Jornadas de la Región Pampeana Norte de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), organizadas por la filial local de la entidad, el presidente de la SAP, Rodolfo Pablo Moreno, dialogó con LA OPINION y abundó...

12 de agosto de 2023 a las 12:00 a. m.
Rodolfo Pablo Moreno: "La pediatría hoy está recogiendo el daño de la pandemia"

Hace unos días, en el marco de su visita a Pergamino para participar de las Jornadas de la Región Pampeana Norte de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), organizadas por la filial local de la entidad, el presidente de la SAP, Rodolfo Pablo Moreno, dialogó con LA OPINION y abundó en diversas cuestiones que preocupan a los profesionales y que observan como "consecuencias de la pandemia".

-¿Qué ha dejado la pandemia de Covid-19 para el mundo de la pediatría?

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-La pandemia cambió la vida de todos a escala global, el modo en como uno encara sus relaciones sociales, familiares, profesionales. Ha dejado muchas cosas buenas como aprendizaje, pero también ha dejado muchas cosas malas. Para la pediatría tuvo un impacto muy negativo que a lo mejor no se vio como en la medicina de los adultos en el número de pacientes afectados por el virus Sars-COV 2 o en el número de casos graves, pero que hoy, está recogiendo el daño de la pandemia. Como pediatras estamos viendo un notable aumento de la patología psiquiátrica en niños, un aumento de las consultas por trastornos de la conducta alimentaria, de las autolesiones y suicidios en niños, cuestiones que son tema de preocupación y uno de nuestros ejes de gestión. Esto nos parece que es la consecuencia del aislamiento social, y de la pérdida de las relaciones que son tan importantes en la infancia y en la adolescencia. Por otra parte, la pandemia tuvo un efecto nocivo en la caída de las tasas de la cobertura de vacunación. Esto es algo que compartimos con el resto de los países del mundo. El alejamiento de las familias de la consulta a centros de salud y hospitales aparejó que cayera notablemente la cobertura y esto nos abre la puerta a la reaparición de enfermedades que estaban erradicadas o controladas. La vacunación es una manera de tener equidad en salud y en nuestro país que posee uno de los calendarios de vacunación más completos del mundo, tener coberturas que están por debajo del 80 por ciento en un mundo globalizado, es algo que nos arriesga.

En este momento estamos teniendo un brote de poliomielitis en el noroeste de Brasil que no se puede controlar y la verdad que nuestro país no llegue a las coberturas deseadas de vacunación contra esta enfermedad es algo realmente preocupante.

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El otro punto en el que la pediatría siente el impacto es en el rendimiento escolar. La demora en el regreso a la presencialidad generó desigualdad. Sabemos que la virtualidad no fue igual para todos. En nuestro país, lamentablemente, no existe la equidad en educación, es duro señalarlo, pero en la pandemia esto quedó aun más en evidencia porque no todos los niños tuvieron las mismas posibilidades de acceder a los conocimientos básicos y esto comienza a notarse en el rendimiento escolar de niñas, niños y adolescentes. Esta también es una deuda, que quizás no tiene que ver con la medicina orgánica, pero de la que debemos ocuparnos también desde la pediatría.

- ¿El espacio del consultorio del pediatra aparece hoy como un ámbito de consulta de las familias respecto de estas cuestiones más vinculadas a lo social? Y en este sentido: ¿Aparece una verdadera concepción del impacto que estas consecuencias tienen en la salud de niñas, niños y adolescentes?

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- Creo que sí. El pediatra no solo es la médica o el médico de cabecera de un niño, niña o adolescente, es también el médico de cabecera de una familia. Desde esa concepción esto es lo que diferencia a la pediatría de otras especialidades; los pediatras son seres muy especiales y la mejor solución a los peores problemas del mundo, porque no hay nada más difícil que la enfermedad de un niño. El pediatra es un confidente de la familia y el consultorio es un espacio donde se pueden charlar muchas otras cosas porque la pediatría tiene mucho de social y todos sabemos que la salud está influenciada por una serie de determinantes sociales que cada vez cobra mayor importancia, mucho más en un país como el nuestro con tantas desigualdades.

-A raíz de todas estas cuestiones que la pediatría está llamada a abordar cobra suma relevancia la interdisciplina. ¿Cómo se observa desde la Sociedad Argentina de Pediatría la realidad del sistema de salud en este sentido y cuál sería la tarea para hacer?

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-La tarea es muchísima. Hay serios déficits en la interdisciplina y faltan profesionales. Estamos sobresaturados debido al aumento de consultas y es escaso el número de psiquiatras y psicólogos infantiles. Muchas veces se hace el diagnóstico y resulta difícil brindarles a las familias la atención en las distintas disciplinas que requiere un tratamiento. Me parece que esa es una deuda que tenemos en el país y una de las tantas deudas que tenemos con la niñez y la adolescencia. 

Sobre la falta de pediatras

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-Otra cuestión que preocupa es la falta de pediatras. ¿Cuál es el posicionamiento de la SAP? ¿Observan que hay políticas de impulso para promover la elección de estas especialidades?

-Nosotros como Sociedad Argentina de Pediatría estamos muy preocupados por este tema y lo venimos señalando en distintas comunicaciones. No es una pelea nuestra que no haya pediatras, estamos preocupados porque sabemos que el actual déficit que hay y la no ocupación de las vacantes en las residencias de pediatría, la no elección de esta especialidad por parte de los médicos que egresan de las facultades, es un problema que hoy es grave, pero que va a empeorar con los años y va a ocasionar una grave crisis de salud pública en el país. En relación a las políticas de incentivo, no observamos que sean suficientes. Nuestro pedido a la clase política del país es el diseño de políticas a largo plazo que se sostengan independientemente de quién esté en el gobierno. Necesitamos un programa que esté pensado con la niñez y la adolescencia en el primer lugar de la agenda nacional. Lamentablemente las políticas orientadas a la niñez y la adolescencia están ausentes en las propuestas electorales. Es un tema que no existe y la verdad es que es la gran deuda que tenemos. Hoy con la inequidad y el déficit en salud y educación que atraviesan las infancias, estamos hipotecando el futuro de nuestro país con una deuda que es mucho peor que la deuda económica, porque es la hipoteca intelectual de la niñez y la adolescencia. Esto va a condicionar por décadas a nuestro país y es una deuda que va a ser mucho más difícil de saldar que la del Fondo Monetario Internacional.

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