Reestrenarán “La Pecera”

Los actores locales Luis Furlano y Gustavo Bevacqua brindarán dos únicas funciones en la sala de Habemus Theatrum de la pieza del dramaturgo, escritor y docente Ignacio Apolo estrenada en 2009. La dirección es de Fabricio Sceglio.
DE LA REDACCION. Luis Furlano y Gustavo Bevacqua repondrán la obra La Pecera de Ignacio Apolo, bajo la dirección de Fabricio Sceglio. Las funciones serán los miércoles 11 y 18, a las 21:00, en la sala de Habemus Theatrum, Pinto 918.
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Hace seis años, en noviembre de 2009, hacíamos las funciones despedida de la obra, contó Bevacqua en contacto con LA OPINION. En aquel año del estreno representamos a nuestra región en la Fiesta Provincial del Teatro Independiente y Luis Furlano fue galardonado por su actuación en la Fiesta de la Cultura del Diario LA OPINION y Canal 4.
El texto de Apolo plantea la relación entre dos adolescentes de un colegio religioso de varones, que encuentran un escondrijo donde a través de un orificio que da a uno de los baños, espían a la deseada profesora de Matemáticas.
Ese sótano es una especie de zona liberada que representa el lugar donde se encarnan las fantasías sexuales de Leto y Pescado, adolescentes que bordean los estereotipos del líder y el tonto, roles que irán mutando durante el devenir dramático.
La sexualidad no asumida y los juegos de poder, transformarán a estos personajes en víctimas y victimarios de su propia estrategia, en una especie de bunker alejado de la mirada de los adultos.
Precisamente la ausencia de ese mundo, es uno de los signos que los jóvenes detectan cuando nadie viene a buscarlos, nadie se da cuenta que ellos han desaparecido.
El afuera, el exterior, la legitimidad de lo social, permanece vedado a partir de la prolongación de la estadía en ese sitio clandestino desde el cual se pueden planificar los deseos ocultos.
Algunos atisbos de homosexualidad parecieran aludir a una realidad que ya no es tan desconocida y que se alimenta en los claustros donde la convivencia entre varones es sublimada a partir de ciertos condicionamientos impuestos por una moral religiosa.
La obra crece y se potencia recién en los últimos tramos, justo cuando la violencia desata las acciones más perturbadoras y los personajes ceden a sus instintos más primitivos hasta desanudar conflictos que socavan la aparente inocencia del ser humano. (Página 12)
La operación técnica está a cargo de Ezequiel Gazza, y la fotografía es de Laura Riera.












