Realizaron un operativo de ablación de órganos en el Hospital San José

Fue el viernes a la madrugada, luego de que familiares de una paciente de Baradero con diagnóstico de muerte encefálica autorizaran el procedimiento. La mujer, de 54 años, había sido internada con un cuadro neurológico irreversible. Intervinieron profesionales del Cucaiba, con la colaboración de intensivistas locales.
DE LA REDACCION. Entre el jueves y el viernes se concretó en el Hospital Interzonal General de Agudos San José un operativo de ablación de órganos que se puso en marcha tras la notificación de que una paciente de la ciudad de Baradero que había sido internada para el tratamiento de una aneurisma cerebral de la que no pudo recuperarse tenía diagnóstico de muerte encefálica.
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En diálogo con LA OPINION el doctor Gerardo Ezcurra, residente de tercer año de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del nosocomio brindó precisiones sobre la dinámica que tuvo el operativo. El profesional señaló que el donante fue una paciente de 54 años de la ciudad de Baradero, que había ingresado a principios de semana con una hemorragia intracraneana a raíz de una aneurisma, un cuadro con muy mal pronóstico que no pudo ser revertido a pesar de la intervención que se le hizo en neurocirugía. Cuando se hicieron las tomografías de control se detectaron daños cerebrales y comenzaron a surgir fallas en los signos vitales. Ahí comenzamos a hacer los estudios para determinar el diagnóstico de muerte cerebral y cuando lo confirmamos se lo informamos a la familia y dimos aviso al Centro Unico Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Buenos Aires, relató el profesional, que señaló que la denuncia al organismo se efectuó el jueves a la tarde.
En esta línea, comentó que cuando llegaron los profesionales del Cucaiba -el viernes a la madrugada- se hicieron cargo del operativo y en esta oportunidad solicitaron que un terapista del Hospital pudiera acompañarlos en el procedimiento para completar el equipo integrado por neurólogos, psicólogo y enfermeros y colaborar en la parte hemodinámica y con una serie de extracciones de sangre orientadas a medir la vitalidad de los distintos órganos.
Cuando estuvieron los electroencefalogramas que confirmaron la muerte encefálica y se tuvo el resultado de las muestras de laboratorio procedentes de La Plata, se procedió a la ablación con la intervención de cirujanos del Cucaiba, describió y sostuvo que el procedimiento fue exitoso porque pudieron extraerse varios órganos y tejidos.
Con relación a cómo se desarrolló el operativo, el residente de UTI comentó que los profesionales del Cucaiba señalaron la voluntad de protocolizar los procedimientos a través de equipos que funcionen regionalmente. Nos comentaron que el Cucaiba tiene idea de armar equipos regionalmente porque es muy complejo tener que trasladarse de una ciudad a otra de acuerdo a las denuncias, en función de que actualmente no disponen más del avión sanitario con el que contaban y las distancias muchas veces interfieren en el éxito de determinados operativos. Es un proyecto a largo plazo en el que están trabajando.
Un trabajo de sostén
Gerardo Ezcurra resaltó el trabajo que se realiza en los servicios de Terapia Intensiva para sostener al paciente mientras se realizan las pruebas. Nosotros mantenemos el cuerpo y eso supone un esfuerzo orientado a mantener parámetros hemodinámicos y tomar todas las medidas necesarias para evitar que se deterioren los órganos, refirió. Según refirió el profesional, durante el año se habían denunciado varios casos de muerte encefálica que motivaron la intervención del Cucaiba, pero este fue el primero en el que efectivamente pudo concretarse el operativo, lo que volvió a poner al Hospital en un lugar de referencia para un tema sensible que muestra no solo la solidaridad y la vocación de donar órganos para salvar vidas sino que demuestra la rigurosidad del trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos que es lo que posibilita que estas situaciones puedan manejarse con celeridad y óptimos resultados.
Una historia de solidaridad
Detrás del procedimiento de ablación de órganos realizado en el Hospital se esconde una historia de solidaridad y compromiso con la vida. Según relató Gerardo Ezcurra, el hijo de la persona que donó sus órganos fue receptor en un trasplante de córneas al que debió someterse para resolver un problema en su vista, causado por un defecto congénito que su madre también tenía. Apenas les señalamos que la paciente era una potencial donante e incluso previo a que llegaran los profesionales del Cucaiba, la familia se mostró predispuesta a que pudiera concretarse el procedimiento. No lo dudaron ni un instante, relató el médico.
El hecho de haber estado alguna vez del otro lado o el tener una conciencia social desarrollada respecto de lo que donar órganos significa, fue determinante para facilitar la decisión de que ante lo irreversible, la muerte pueda transformarse en vida. Una vez más la realidad nos pone como sociedad frente al imperativo de reflexionar para que la práctica de donar órganos se consolide a partir de decisiones altruistas.














