Quieren prohibir las bolsas plásticas: ¿ecología o economía?

El Ejecutivo bonaerense avanza hacia replicar la normativa de la Ciudad de Buenos Aires que restringe su uso. Los comerciantes, principales expendedores, no se oponen a la disposición mientras que la opinión de uno de los principales productores nacionales, la local Inpla, asegura que lo que se está haciendo es una moda errónea de hacer ecología.
DE LA REDACCION. Desde el 1º de enero del próximo año, los hipermercados, supermercados y hasta los autoservicios deberán dejar de entregar los productos en bolsas de polietileno, la tradicional bolsita conocida en la industria plástica como camiseta, es decir, con dos manijas que le permite a los clientes trasladar allí todo aquello que compren en los comercios alimentarios.
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Para lograr este cambio, que ya suscita algunos debates, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aplicará la Resolución Nº 341/16 mientras que en el Ejecutivo bonaerense hará cumplir la Ley 13.868.
Los argumentos para la puesta en vigencia de estas normativas (sancionadas hace tiempo pero hasta ahora no reglamentadas) hablan de tener como fin generar conciencia entre los ciudadanos sobre la preservación del ambiente. Pero desde la industria plástica sostienen todo lo contrario, diciendo que en realidad la camiseta de polietileno es de todas las alternativas la menos nociva para el ambiente y la salubridad y que el perjuicio se produce por el destino final que le dan los usuarios en sus domicilios. En paralelo a esta disputa ecológica, está el aspecto económico: el gasto que implica en la actividad supermercadista la entrega de las bolsitas está entre los más onerosos. De allí que el hecho de que varias firmas hayan optado por el híbrido de no darla sino venderla, deja entrever que más que el interés por el medio ambiente, lo que los impulsa a apoyar la medida sea una cuestión comercial: prescindir de este costo y vender el tradicional paquete de bolsas, que entró en desuso porque los clientes suplían su necesidad con las bolsas de transporte de la mercadería.
El perjuicio ecológico
Las bolsas de plástico tienen un promedio de 15 minutos de uso y tardan 150 años en descomponerse. Desde las organizaciones ambientales estiman que en el mundo se usan un trillón de bolsas al año, que para utilizarlas se consumen millones de barriles de petróleo (además de agua y energía) y que se recicla menos del 5 por ciento porque es más caro que producir nuevas.
Bolsas que se cobran
La mayoría de las cadenas de supermercados de ahorro, cobra 0,60 centavos aproximadamente cada bolsa de polietileno. Más recientemente, otras cadenas de grandes superficies con presencia en la plaza se han sumado a esta modalidad. Es notorio además que la bolsa que paga el consumidor es mucho más gruesa y resistente que la que se regalaba aunque, en teoría, igualmente antiecológica. En este punto, los mismos comercios que apoyan la eliminación del polietileno, lo siguen dando aunque ya no a su costo.
A la par ofrecen alternativas más amigables con el ambiente para quienen no llegan al local con sus propios changuitos o bolsos: en la mayor parte de las grandes superficies que comercializan productos alimentarios se encuentran a disposición las bolsas biodegradables (confeccionadas en una especie de tela ecológica) para aquellos consumidores que quieran comprarlas. Y en los autoservicios es muy común que se ofrezcan cajas para llevar la mercadería.
Los que aceptan y los que no
Como es sabido la no utilización de estas bolsas camiseta generará una grieta entre aquellos que consideran de fundamental importancia el cuidado de la casa de todos, el hábitat, y entre aquellos que, acostumbrados a la comodidad que implica guardar lo adquirido en las bolsas, que luego son utilizadas para depositar la basura domiciliarias, se resistirán al cambio.
A modo de saber el posicionamiento de los ciudadanos en estas cuestiones, LA OPINION, mantuvo contacto con algunos pergaminenses.
Saliendo del supermercado cargada de bolsas, Mónica no fue muy precisa con su respuesta y afirmó: Estoy acostumbrada a usar este tipo de bolsas y me costaría tener que venir con mi propio changuito o bolsa pero si me pongo a pensar seriamente, sé que estamos contaminando el planeta con la utilización de las bolsitas. De todos modos por ahora seguiré usando las bolsas que me dan en el súper y llegado el momento tendré que cambiar de hábito.
Por su parte Ester, portando su carrito de los mandados, aclaró que hace rato que no consume más bolsas: Estoy convencida de lo importante que es cuidar el medio ambiente, pregono las prácticas saludables y además fui parte de aquella época hermosa cuando mi abuela me llevaba al almacén y yo era la encargada de la red en donde se ponía todo lo que se compraba por eso creo que, ante la poca conciencia de la gente, el Gobierno debe ejercer presión en el cumplimiento de esta Ley que será beneficiosa para todos.
De proseguir esta moda errónea de hacer ecología, en Pergamino perderán su trabajo más de 400 jefes de hogar
En 1985, un emprendimiento unipersonal de Amadeo Carballo, dio origen a Inpla SA (llamada así desde 1997), una de las principales empresas del mercado nacional en el rubro bolsas plásticas.
Con el objetivo de nutrir este informe con los puntos de vista que puedan aportar las diferentes voces participantes, LA OPINION se entrevistó con Fernando Carballo, director de la empresa pergaminense.
-¿Qué opinión tiene una empresa como Inpla, referente nacional del rubro, con relación a este tema?
-Estamos muy preocupados pero hay que entender que en este cambio hay intereses económicos creados, sobre todo de las grandes tiendas, que eliminan uno de sus grandes costos como es la compra de bolsas que en la actualidad se las hacen pagar a los clientes cuando en realidad debería ser gratuito como lo fue siempre. Además, con esta normativa se pretende beneficiar al comercio y cargar al consumidor que luego de trasladar sus productos del supermercado al hogar reutiliza las bolsas depositando allí los residuos. Ahora también habrá que comprar bolsas de residuos.
-¿Qué certezas hay sobre la aplicación de esas medidas?
-Este tipo de medidas vienen tratando de aplicarse en el país desde hace más de 10 años en forma fallida, dado que el argumento que se utiliza es absolutamente erróneo e inaplicable por muchos motivos a enumerar: el polietileno fue inventado para no contaminar, dado que es inocuo, reutilizables, reciclable en un 100 por ciento. Ese es el motivo fundamental por el cual es uno de los mayores aliados de la ecología. Se diseñó para hacer embalajes más resistentes con menor cantidad de materia prima, reemplazando al papel y cartón que para fabricarlo se necesita talar árboles, generando desertificación, inundaciones, etcétera. Por eso se dice que el polietileno contribuye a la ecología. Logramos parar la pérdida de bosques, preservando además la fauna que la habita. La fabricación de bolsas genera impacto ecológico negativo mínimo, muy diferente a su sustituto, el papel, dado que se fabrica en las pasteras, cuyo proceso todos lo conocen. Al poner alimentos dentro de la bolsa de polietileno, aseguramos al consumidor que ese producto no se contamina, dado que cumple con todas las normas que Senasa exige. La bolsa reutilizable con la que se la quiere sustituir o el famoso changuito, está comprobado científicamente que después de unos días de uso empieza a generar bacterias y microorganismos que son altamente contaminantes para la salud. Esto no se da en la bolsa de polietileno, porque en la caja de los comercios se separa los alimentos de los productos de limpieza. En las bolsas reutilizables o changuitos se ubica todo junto y se genera un cóctel explosivo.
-¿En qué frentes está trabajando Inpla para posicionarse ante este eventual nuevo escenario?
-Estamos trabajando con nuestros colegas en la Cámara del Plástico en distintos frentes. Lo principal es iniciar una campaña de concientizacion en la comunidad afirmando que el problema no es la bolsa sino que somos los usuarios que la tiramos en cualquier lugar, al igual que hacemos con botellas plásticas, cigarrillos, latas, etcétera. También en el ámbito legal para impugnar las distintas ordenanzas que se van dictando y que por falta de conocimiento del legislador avanzaron en algunas localidades.
-De concretarse la prohibición de la entrega de bolsas en supermercados, ¿podría quedar personal del rubro sin trabajo?
-De proseguir esta moda errónea de hacer ecología en Pergamino se generará la pérdida de trabajo de más de 400 jefes de hogar, que significan mínimo 1.500 personas que viven directa e indirectamente del rubro. Hay criterios contradictorios. Nos piden que hagamos inversiones y tomemos riesgos, y al hacerlo es el propio Estado quien genera la pérdida de fuentes de trabajo. Creemos que el personal hablará con su gremio y por su vía también manifestarán en la comunidad para defender el trabajo digno.
-Desde la perspectiva ecológica ¿Existe un material alternativo que cumpla con la misma función que el polietileno utilizado actualmente?
-No hay sustituto para el polietileno. El polietileno que se produce en Argentina se hace a base de gas, si eso no se utilizara, se quemaría. También puede partir de alcohol de caña, etcétera. Pero no hay sustituto que mejore la condición. Hay producciones a pequeñísimas escalas de un producto biodegradable que no llegaría a cubrir ni el 1 por ciento de la demanda. Además su origen es, por ejemplo, de maíz. Al usar esa fuente le gastaríamos el alimento al ser humano o encarecería el alimento de los vacunos con el consiguiente aumento del costo de la carne. Como verán, todo tiene su contrapartida. Nuestra empresa ya recicla más del 20 por ciento del material que produce, y ese es uno de los caminos.
Ya otros países pasaron por esta etapa de ecología simple, luego vieron que realmente la forma de hacer ecología es educándonos para que no arrojemos los residuos donde no corresponde. Eso es responsabilidad del Estado y la nuestra como ciudadanos es ser respetuosos con el medio ambiente.
-En caso de cumplimentarse la Ley, ¿se debería volver a la red o al changuito para hacer las compras?
-No vemos con buenos ojos esto ya que el Código Alimentario Argentino dice que está prohibido que los comercios nos den cajas para llevar alimentos dado que pueden haber tenido cualquier veneno o contaminante. También asegura que las bolsas tejidas están prohibidas para estar en contacto con alimentos. Lo que echa por tierra usar la típica bolsa de mandados o changuitos.
Hay cosas que llegan a nuestras vidas y ya no podemos dejar de usarlas, ¿quién viviría sin celular, TV, consolas de juego, luz, Internet, o la bolsa de polietileno que nos simplifica la vida, cuida el medio ambiente y cuida que nuestros alimentos no se contaminen?
La normativa vigente que aún no se hace cumplir
Por el doctor
Gustavo J. Apesteguía,
para la Redacción de LA OPINION
En septiembre el régimen de prohibición de bolsas de plástico entregadas por comercios ha cumplido ocho años. La promulgación de la Ley Nº 13.868, con veto parcial en algunos puntos, en una primera vista, se presenta como una norma estricta, puesto que sienta una prohibición clara y un cúmulo de deberes que se reparten entre el sector privado y público.
La prohibición alcanza al uso de bolsas de cualquier plástico convencional incluido el polietileno- que sean utilizadas y entregadas por comercios en general para transporte de productos o mercaderías. Los deberes del sector privado son: para los comercios, reemplazar el material de las bolsas por contenedores (el equivalente a las bolsas) de material biodegradable compatible con la minimización de impacto ambiental; para los fabricantes de las bolsas/contenedores, adecuar su tecnología. La Administración debe desarrollar, implementar y seguir el cronograma de sustitución de los materiales plásticos; implementar el programa de reemplazo de bolsas de plástico por envases degradables y/o biodegradables que consistirá, por ejemplo, en realizar campañas de difusión sobre el uso racional del material no degradable y/o no biodegradable, para el envase y contención de los productos; determinar la tecnología de aplicación para la fabricación de bolsas que se suministren a cualquier título en la Provincia; y determinar las sustancias que podrán ser empleadas en la impresión de inscripciones en las bolsas permitidas por la ley.
En los fundamentos del proyecto de ley se afirma que las bolsas de plástico invadieron todos los paisajes y que su finalidad es la de minimizar el impacto ambiental fomentando el uso racional y el reciclado con un sistema de sustitución de material de fabricación, sumado a la progresividad de implementación del reemplazo de las bolsas por parte de los comercios (progresividad de 12 meses para hipermercados, supermercados y minimercados y de 24 meses para el resto de los comercios).
Como suele ocurrir una excepción legal obstaculiza la eficacia legal. Definida la prohibición en el artículo 1º, en el artículo 3º se lee: La presente Ley no será aplicable cuando por cuestiones de asepsia las bolsas de polietileno y todo otro material plástico convencional deban ser utilizadas para contener alimentos o insumos húmedos elaborados o pre elaborados y no resulte factible la utilización de un sustituto degradable y/o biodegradable en términos compatibles con la minimización de impacto. ¿Será esta salvedad de la ley la que permite la propagación de las bolsas plásticas? La reglamentación no hizo referencia al punto, sumando incertidumbre sobre la operatividad de la excepción.
Opino que la ley es operativa en lo esencial, incluyendo la prohibición y los plazos de adecuación, que están holgadamente vencidos. Cualquier habitante de la provincia puede interponer un reclamo administrativo contra el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible y los municipios, y/o acciones judiciales, con el propósito de intimar a los comercios a que cesen en la entrega de bolsas plásticas, y pedir las sanciones que pueden llegar a la clausura definitiva del establecimiento en caso de incumplimiento.
Basanta: Es importante que volvamos a utilizar la bolsa de los mandados
Consultado por el Diario, Diego Basanta, titular de Higiene Urbana, manifestó que si bien los plásticos representan un porcentual menor considerando los otros residuos que se generan, la masiva utilización de las bolsas de polietileno generan una gran contaminación visual y problemas ciertos en los desagües pluviales de la ciudad. Desde Higiene Urbana es valorada y aplaudida la normativa que pretende desterrar de una vez por todas el uso de las bolsas. Es importante que volvamos a utilizar la bolsa de los mandados para contribuir así con el cuidado del medio ambiente, aseguró el funcionario.
Además de la contaminación visual y el daño en los desagües (aunque esto último es por culpa de los vecinos, no de las bolsas) dijo Basanta que son una fuente de contaminación importante cuando son prendidas fuego porque tienen el componente del plástico que libera agentes altamente perjudiciales para las vías respiratorias. Nuevamente, no es el producto en sí mismo sino el uso equivocado que hacemos los humanos, no dándole al polietileno la disposición final debida que es el acopio para su entrega al reciclaje, tal como se está haciendo por estos días con las botellas de plástico que son recibidas en el Taller Protegido para su procesamiento.
Allí mismo, los operarios realizan frecuentemente tareas de separación de las bolsas de polietileno, a pedido de Inpla, que luego las recicla.
Resistencia
De acuerdo con la óptica de Basanta, el cambio de hábito va a generar en algunos una resistencia importante hasta que se produzca la adaptación. He visto en Córdoba cómo sus ciudadanos dejaron de utilizar bolsas de polietileno y cada vez que van al supermercado resuelven con total naturalidad la ubicación de sus productos, aclaró el entrevistado y aseguró que en los últimos años notamos que los pergaminenses han tomado más conciencia respecto al cuidado de la ecología y del ambiente en el que desarrollamos nuestra vida.
Figueredo: Vemos con buenos ojos esta decisión
Apoyando la iniciativa de aplicar con toda fuerza la normativa vigente, el presidente de la Cámara de Almaceneros, Nelson Figueredo, dice ver con buenos ojos esta decisión porque significa un aporte muy importante a la ecología de la provincia de Buenos Aires. Me parece estupendo que se aplique para que podamos instaurar una cultura del cuidado de nuestra casa en común, la Tierra.
El dirigente rememoró que hace algunas décadas no se utilizaban de manera masiva las bolsas de polietileno sino que los compradores llevaban la red o bolsa de los mandados, lo que paulatinamente fue saliendo de escena tanto por la comodidad de los argentinos como por el auge de los grandes supermercados. Todo esto hizo que, con posterioridad, nos acostumbráramos a la utilización de las bolsas camiseta que también debieron implementarse en los almacenes de barrio. Tenemos que volver hacia atrás para empezar a cuidar nuevamente el medio ambiente.
Figueredo anunció que desde la Cámara de Alimentarios se proyecta a fin de año hacer una compra masiva de bolsas de tela reutilizable a fin de que lo almaceneros le otorguen una a cada familia cliente para empezar a instaurar nuevamente el hábito de la bolsa para hacer los mandados y contribuir de esta manera con la ecología.





















