Pubertad precoz durante la pandemia: el tema que alertó a pediatras y endocrinólogos
La pandemia de Covid-19 fue una emergencia sanitaria disruptiva que generó cambios en todos los órdenes de la vida cotidiana y la población mundial en su conjunto se vio afectada en distintas dimensiones más allá de lo que produjo el virus en sí. Los niños no fueron la excepción. Ya...
La pandemia de Covid-19 fue una emergencia sanitaria disruptiva que generó cambios en todos los órdenes de la vida cotidiana y la población mundial en su conjunto se vio afectada en distintas dimensiones más allá de lo que produjo el virus en sí. Los niños no fueron la excepción. Ya había investigaciones que daban cuenta del daño emocional y de las consecuencias psicológicas del aislamiento. Y en las últimas semanas estudios difundidos por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) dieron cuenta de una cuestión de salud que preocupa por sus implicancias: el crecimiento significativo de la incidencia de la pubertad precoz -fundamentalmente en niñas- durante el período del confinamiento. Se sospecha que esto sucedió por factores asociados al cambio abrupto en las dinámicas de la vida de la población pediátrica en ese período.
La Sociedad Argentina de Pediatría puso la mirada en el resultado de varios estudios realizados en el país que analizaron este fenómeno que sorprendió a los pediatras y endocrinólogos infantiles. Debido al llamativo, y en principio subjetivo aumento de las consultas por pubertad precoz durante la emergencia sanitaria, hubo un mayor número de publicaciones incluso a escala mundial. En Argentina, de acuerdo a la información publicada por la SAP, dos grupos independientes publicaron estudios y se realizó una encuesta a endocrinólogos infantiles acerca de la percepción del aumento de casos de pubertad precoz durante la pandemia.
Las mas leidas de Tendencias
Se estrena "El Jockey", la película argentina que buscará un premio Oscar
Hoy se celebra el Día del Cupcake, un clásico de la pastelería

Llegó el calor y las comidas al aire libre: cómo cuidar los alimentos para evitar accidentes

La Oktoberfest finalizó con nutrida asistencia y un récord histórico

Arranca la temporada de nieve 2026: cuánto cuesta esquiar en los principales centros de Argentina

Para indagar en esta cuestión, Salud de Hoy tomó contacto con Andrea Bianco, médica pediatra que cuenta con una maestría en Endocrinología, quien en primer lugar explicó: "La pubertad es la aparición de los caracteres sexuales secundarios y ocurre normalmente en la adolescencia. Cuando sucede una pubertad precoz, estos caracteres aparecen más tempranamente, en las niñas antes de los 8 años y en los varones, antes de los 9 años".
"En las niñas, lo que primero que se advierte es la telarca, que es la aparición del botón mamario, y en los varones, el aumento del volumen testicular", abundó, refiriendo que para llegar al diagnóstico se realiza un estudio clínico y pruebas complementarias y si se confirma la pubertad precoz central -que es la más frecuente- se puede administrar el tratamiento que lo que hace es frenar durante todo el tiempo que se necesite el eje godonal que está acelerado.
"En pandemia empezamos a ver muchas consultas por sospecha de pubertad precoz, la mayoría de ellas en niñas, quizás porque en ellas los signos de alarma son mucho más visibles que en los varones, y comenzamos a tratar mayor cantidad de nenas que en otros períodos", señaló la especialista que integra el comité directivo de la filial local de la Sociedad Argentina de Pediatría.
"Esto se estudió y la SAP publicó recientemente los estudios que se realizaron y la incidencia en el país -aunque no se tienen estadísticas suficientes- es similar a la de distintas partes del mundo y se vio aumentada sensiblemente durante la pandemia de Covid-19".
En relación a las causas, Andrea Bianco sostuvo que se manejan varias hipótesis: "En primer lugar el sedentarismo, ya que los chicos no podían salir ni realizar actividades educativas, deportivas o recreativas. En el caso de las niñas esto puede haber generado un incremento del índice de masa corporal y al aumentar la masa de grasa, se libera una hormona que produce el aceleramiento de la pubertad. Del mismo modo el uso de pantallas no solo para cumplir con la escolaridad sino para el entretenimiento puede haber influido, ya que está demostrado que la utilización excesiva de dispositivos digitales reduce la melatonina, que es una hormona que cuando baja sus niveles, contribuye al aceleramiento de la pubertad".
"Además con la pandemia muchas niñas y niños sufrieron situaciones de estrés y ansiedad y experimentaron síntomas de angustia o depresión y estas causas están relacionadas con el adelanto de la pubertad", agregó y aclaró que "las causas no están comprobadas desde el punto de vista científico pero se sospecha que estos factores pueden haber influenciado este aumento de la incidencia. Es un tema que se está estudiando a nivel mundial".
En este escenario, la profesional consideró que el desafío para la comunidad médica y científica es profundizar sobre el estudio de estas causas, hacer un seguimiento exhaustivo de la población pediátrica que fue diagnosticada en este período y captar a aquellos que hayan quedado sin diagnosticar debido a las propias restricciones que el sistema de salud tuvo para atender determinadas situaciones de salud durante la pandemia.
Consultada respecto de si la incidencia se mantiene hoy que las actividades retomaron la dinámica de la pre-pandemia, Andrea Bianco señaló que "se siguen detectando casos" y mencionó que lo que sucede es que en la actualidad hay una pesquisa más activa por parte de los pediatras que no solo realizan un examen clínico minucioso, sino que derivan al especialista ante la sospecha. "Esto es muy importante porque posibilita la realización de los estudios correspondientes y la administración del tratamiento en los casos en que resulte confirmatorio el diagnóstico", resaltó y recordó que una de las consecuencias de la pubertad precoz es la baja talla final por cuanto en las niñas que comienzan a tener su menarca tempranamente la curva de crecimiento se hace más lenta. "Antes había una creencia en cierta parte de la comunidad que tomaba como algo normal que una niña pudiera tener su menstruación a los 8 ó 9 años; desde el punto de vista científico esto nunca fue normal y hoy hay una mirada atenta sobre esto porque cuando los signos de pubertad precoz aparecen es necesario consultar para acompañar a esa niña en el proceso de su desarrollo integral", remarcó la especialista que a nivel local trabaja tanto en el ámbito público como privado.













