Prohibido olvidar: la historia de Lili y Lito, desaparecidos durante la Dictadura

El matrimonio de platenses fue secuestrado en mayo de 1977 y sus cuerpos nunca aparecieron. Susana Lili Boulocq vivió en Pergamino por más de una década pero con el afán de estudiar volvió a su ciudad natal, donde contrajo matrimonio con Abel Concetti y concibieron tres hijos. El recuerdo de ellos en palabras de Jorge Lolo Boulocq.
Susana Mercedes Boulocq, conocida por todos como “Lili”, y Abel Rodolfo Concetti, alias “Lito” fueron secuestrados el 22 de mayo de 1977 en su domicilio de la ciudad de La Plata. Allí quedaron, atónitos, sus tres hijos y una joven que los cuidaba.
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A pesar de ser platenses, su historia es cercana a Pergamino ya que la familia Boulocq formó parte de nuestra comunidad desde los años 50 hasta finales de la década del 60 ya que el padre fue destinado a trabajar en los Tribunales de nuestra ciudad. “Lili” y su hermano “Lolo” cursaron parte de la escuela primaria y la secundaria aquí, cosechando amigos de esos que son para siempre. Por ello “Lili” permanece en el recuerdo de muchos y “Lolo” conserva aquí parte de su “barra” a la cual siempre que puede visita.
Con el afán de rescatar la historia y traerla a memoria colectiva de los pergaminenses, LA OPINION mantuvo contacto con Jorge “Lolo” Boulocq, quien recordó los hechos. Desde el primer momento de la desaparición física de su hermana y su cuñado bregó, así como lo hicieron miles de familias, por la búsqueda de la verdad. También fue quien se hizo cargo de los tres hijos del matrimonio: Guillermina (fallecida recientemente), Federico y Juliana.
Relación con Pergamino
Contando el nexo de la familia con Pergamino, “Lolo” dijo: “Papá fue a Pergamino en 1950 y el resto de la familia se instaló en 1951 hasta que “Lili” primero y yo después nos volvimos a La Plata a estudiar en la facultad promediando la década del 60”.
La familia
Al volver a La Plata “Lili” tuvo aspiraciones de estudiar, en primer lugar Educación Física pero después se decidió por Ciencias de la Educación. Trabajaba como docente titular en Educación Especial en dos escuelas de La Plata.
Su marido “Lito” era escribano y trabajaba en el Ministerio de Energía de la Nación. Contrajeron matrimonio en 1967 y al año siguiente nació Guillermina, luego Federico y Juliana.
El secuestro
Como se mencionara anteriormente, el 22 de mayo de 1977, después de llegar a su casa desde el cine “Lili” y “Lito” fueron secuestrados. Si bien ambos tenían una posición ideológica tomada y adherían al ERP, no formaban parte activa de ningún grupo armado ni de militancia sindical. Un hermano de “Lito” y su esposa sí tenían una militancia activa. Aquella noche de mayo, todo fue lo mismo.
“Lolo” relata lo sucedido: “Ese sábado los dos habían ido al cine mientras los chicos dormían al cuidado de la empleada doméstica. Alrededor de las 23:00 un grupo de tareas ingresó a la casa, encerraron a la empleada en el baño (por suerte los chicos dormían) y se quedaron esperando que llegaran del cine. ‘Lito’ y ‘Lili’ llegaron a la casa y se encontraron con esa situación. Los secuestraron a ambos y se llevaron libros y documentos que encontraron en la casa, además le pidieron a la empleada que no diera aviso hasta las 7:00”. A esa hora, la empleada le avisó a “Lolo” lo que había pasado. Y en pocos días “Lolo” y su familia (ya tenían una niña de poco más de un año y su esposa cursaba un embarazo) se mudaron a la casa de “Lili” que era más espaciosa a fin de poder vivir allí junto a sus sobrinos que para esa época tenían 9, 7 y 5 años.
“Nos instalamos en la casa de ellos para que los chicos siguieran viviendo ahí. Desde el primer momento nos hicimos cargo de los niños y después de un año los adopté legalmente previo a hacer la denuncia de muerte presunta de mi hermana y de mi cuñado”, contó “Lolo”. Y agregó: “A los chicos nunca le ocultamos información, les dijimos que se habían llevado a sus papás y que no sabíamos cuándo iban a volver”.
Incertidumbre eterna
Sobre el día después de la desaparición y respecto de las averiguaciones que se hicieron, “Lolo” sostuvo: “No sabíamos si iban a aparecer o no, reinaba la incertidumbre. Desde el primer momento me presenté en todos los lugares posibles, hice la denuncia policial en la comisaría de la zona. Por un militar conocido de mi suegro supimos que a ‘Lito’ y a ‘Lili’ los habían llevado a Campo de Mayo y al día siguiente de su secuestro los habían matado. Yo hice todo lo que estuvo a mi alcance pero sin resultados positivos”. Los cuerpos de ambos, hasta el día de hoy, no aparecieron.
Juicios por la Verdad
Con el devenir del tiempo, y ya en democracia, “Lolo” declaró en el Juicio por la Verdad. Estos constituyeron un procedimiento judicial sin efectos penales que se desarrollaron en Argentina ante la imposibilidad de perseguir penalmente a los responsables de los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura cívico - militar (1976 - 1983), frente a la sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y a los indultos a los integrantes de las Juntas Militares.
Estos juicios se desarrollaron en distintas ciudades del país: La Plata (1999-2007), Bahía Blanca, Mar del Plata (2001-2002/2004-2008) y Mendoza. “Había una investigación sobre todos los NN que habían aparecido hasta 1979 ya que los libros de registros habían desaparecido. Como yo era médico de Policía me citaron a declarar dos veces por ese tema pero en la segunda oportunidad le dije al secretario de la Cámara que me citaban a declarar por algo de lo que yo no tenía ni idea pero no por haber sido hermano de una desaparecida”. Fue solo recién después de este planteo que “Lolo” fue citado para dar testimonio del caso de su hermana y su cuñado.
En las últimas décadas en La Plata se hicieron varios reconocimientos al matrimonio. En Pergamino se recordó a “Lili” en el último homenaje virtual que se hizo el 24 de marzo, en la página de Facebook de la Asociación por la Memoria, Verdad y Justicia de Pergamino.
Canalizar el dolor
Por último, y entre lágrimas, “Lolo” recordó a su hermana y a su cuñado, y ponderó el haber podido canalizar el dolor formando una numerosa familia. “Destaco lo bueno de este proceso tan doloroso que fue haber formado una familia tan hermosa junto a mi mujer María Rosa, con seis hijos que nos dieron 13 nietos”.
El “Lolo” pergaminense
Aunque nacido y radicado en La Plata, Jorge Ernesto Boulocq tiene un gran aprecio por Pergamino ya que aquí no solo formó un grupo de amigos en su época de estudiante en el Colegio Nacional, donde cursó la secundaria sino porque también fue uno de los fundadores del Los Pingüinos Rugby Club.
“Me une a Pergamino, más allá de los amigos de la adolescencia, mi pasión por el rugby sobre todo el amor por Pingüinos. Me unen muchos recuerdos hermosos por esa ciudad”. Por ello esporádicamente Lolo viene por estos lares.
De los comienzos de Pingüinos, Boulocq recuerda que a comienzos de la década del 60 en Pergamino no había rugby. “Un día, Ricardo González, jugador de rugby, fue hasta el Roma donde nos juntábamos todos los jóvenes y nos invitó a tomar clases de ese deporte. Reclutó chicos, que en ese momento teníamos 15 años, para practicar. Empezamos a entrenar y un día le quisimos dar formalidad al equipo y fundamos el club”.
La palabra de su hijo
Federico Concetti es uno de los hijos del matrimonio de “Lili” y “Lito”. Al momento de producirse el secuestro tenía solo 7 años. No obstante, recuerda vívidamente aquellas horas decisivas para su vida: “El día posterior al secuestro me desperté temprano y la empleada doméstica le relataba a mi tío ‘Lolo’ cómo habían sido los hechos”.
Desde un primer momento los hermanos fueron anoticiados con la verdad aunque pocos eran los datos que se tenían ya que “no sabían ni quién ni cómo se los habían llevado, ni si iban a regresar. Ese no saber duró mucho tiempo”, contó Federico y recordó que al tiempo su vida se fue reconfigurando pero con una especie de ancla en aquella noche: “Después de unos años nos mudamos todos a una casa más grande porque éramos ocho y me acuerdo que dejé una carta en la casa que abandonábamos con la dirección de la nueva vivienda por si volvían mis viejos. Con el advenimiento de la democracia, la lucha de las organizaciones de derechos humanos, se confirmaba la premisa de que no iban a aparecer aunque nadie lo afirmaba”.
Su adolescencia fue una época con mucha falta de información. Recuerda que aunque se vivía en democracia, “en la escuela no se hablaba de lo que había pasado, con los chicos del barrio tampoco”.
Hijos
Finalizando la década del 90 se creó la organización Hijos, conformada justamente por hijos de desaparecidos durante la Dictadura. “En un homenaje que se hizo en la Facultad de Humanidades participamos activamente con mis hermanos, allí había más hijos de quienes se habían recibido en esa Facultad y habían desaparecido. Nos reunimos después y casi espontáneamente se formó Hijos, como un espacio de contención. Pudimos adquirir una casa y se comenzó a militar en diferentes encuentros nacionales de organizaciones de derechos humanos. Hijos tomaría un poco más de fuerza conforme avance la democracia”, contó el entrevistado.
En Pergamino
Consultado sobre si tuvieron acercamiento con algún organismo local de derechos humanos, Federico contó: “Me llamaron desde la Asociación de Pergamino. El pasado 24 de marzo iban a homenajear a mi mamá, iban a colocar una baldosa por la memoria, nos habían invitado a ir pero por la pandemia nada de ello pudo ser posible. Aunque sí le hicieron un homenaje online en su página de Facebook”.
“Hacer carne la militancia”
De sus padres aprendió que “uno tiene que hacer lo que le gusta de manera apasionada” ya que “ellos hicieron carne su militancia, mi mamá había participado del centro de estudiantes en la Facultad de Humanidades y mi papá siendo abogado ejercía una militancia intelectual”.















