Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

Postales del enamoramiento por tomar la calle

23 de febrero de 2018 a las 12:00 a. m.

La marcha convocada por Camioneros, sectores peronistas y K y agrupaciones sociales fue, tal lo previsto, una enorme asamblea callejera, cuyos objetivos no fueron suficientemente explicitados en los discursos, salvo que la frase “los gorilas ya no pueden estar en el Gobierno”, lanzada por Hugo Moyano valga como argumento para decirle no al ajuste.

A esta altura, si Hugo Moyano organizó la marcha de 21F al solo efecto de presionar a la Justicia por los problemas que tiene, que fue el argumento del Gobierno para deslegitimar la marcha, importa poco de todos modos.

Publicidad

Un punto no menor es que no se registró un solo incidente, aun cuando la muchedumbre hacía presumir que era fácil que se produjera algún disturbio. Y esto no es casual y tiene que ver con otro asunto que tampoco es menor: la organización. Precisamente la marcha contó enorme asistencia porque organizada, con la logística impecable que el sindicalismo despliega para estas ocasiones. Esto no le quita mérito al evento; es más: habla claramente del poder de convocatoria que tienen los gremialistas. Pero al mismo tiempo es evidente que esa gran masa de ciudadanos no fue espontáneamente, no se trata de ciudadanos que estaban en su casa y al escuchar el llamamiento de Moyano a marchar decidieron ir.

Los colectivos que llegaron a Buenos Aires no se llenaron “espontáneamente” con gente que la está pasando mal y quisieron expresarse.

Publicidad

Si entendemos que estos actos están armados de modo no espontáneo, es claro que las columnas que llegaron tenían una clara bajada de línea respecto de que “nada de problemas” (como otras veces la consigna ha de haber sido lo contrario). Ordenados al fin, todos se cuidaron de no generar caos, porque además la seguridad estaba garantizada por los propios camioneros y a ellos, es sabido, no se le pasa ningún infiltrado. Profesionales al fin en marchas y actos, se llevaron una vez más el premio mayor.

Lo que Moyano demostró una vez más es que es el único gremialista capaz de jugarse al control de la calle aunque muchos de sus pares de la CGT se desesperan por no dinamitar los puentes con el Gobierno. Y la verdad es que si vamos a destacar un costado del camionero es que maneja cierta coherencia en sus enojos y en el modo de demostrarlo: cuando se enfrentó a Carlos Menem, cuando lo hizo con Cristina Kirchner y ahora que lo hace con Mauricio Macri hizo movilizaciones, marchas y cortes de rutas. Es su forma de comunicación más genuina, la de reunir a su gente y otros sectores disconformes y bramar desde los micrófonos.

Publicidad

Todo lo expresado no implica, en modo alguno, que los trabajadores, los sectores medios y ni hablar el alto número de pobres, estén pasando momentos de dificultades. Tarifazos, salarios y jubilaciones a la baja, poca expectativa de ver una mejoría en lo que resta del año y como telón de fondo la inflación, que se va transformando en el pan amargo de todos los meses. Lo que ponemos bajo la lupa es que este colectivo que no la pasa bien y que incluso está enojado, estaría escasamente representado en una marcha de las características de Moyano. Es un colectivo que se fue expresando en la baja de las encuestas que muestran al presidente y al Gabinete con una quincena de puntos menos de imagen y, lo que es peor, de esperanza.

El Gobierno puede mirar los sondeos de opinión y pensar cómo compensar este ajuste que no les cae a todos por igual, pero que castiga a amplios sectores sociales o no esa es su prerrogativa y su posibilidad de fidelizar votos o perderlos. Sin embargo en el caso de la movilización de camioneros y otros sectores, el oficialismo juega la pulseada, unos tienen el poder de los despachos, los otros muestran el control de la calle, pero en términos prácticos a los argentinos no nos soluciona los problemas. Incluso a la mañana siguiente de la marcha Moyano declaraba que si Macri lo convocaba a charlar, lógicamente, iría y aquí no ha pasado nada.

Publicidad

Desde la mirada sindical no se puede dejar pasar que los Gordos (los gremios con padrón abultado) tampoco sorprenden dejando la CGT estallar por el aire en cuanto ven la posibilidad de obtener alguna ventaja del oficialismo, sea en fondos de las obras sociales u otra especie. Y en este sentido termina utilizando al camionero para hacer su propio juego. Algo similar sucede con la oposición política, las agrupaciones de izquierda se suman a las convocatorias de Moyano porque logran exhibir sus banderas con un marco de manifestantes que no logran reunir ni en sus mejores sueños. Mientras que sectores del PJ y del kirchnerismo aprovechan a sumarse a la protesta para abultar la expresión de los disconformes. Tanto a los kirchneristas como a los macristas poco les importa si Moyano ayer era aliado y hoy es enemigo, una situación que ambos espacios políticos atravesaron.

La marcha ya pasó, no hubo incidentes como dijimos y más de uno se dio el lujo de pasearse entre los manifestantes llevados por Moyano, sabiendo que de otro modo no hubiesen tenido ese marco nunca. Como perlita, el que más selfies se sacó con manifestantes fue el economista Javier Milei (dijo que tiene como 500 fotos), un libertario -los liberales son pálidos ajustadores a su lado- cuyos planes serían achicar el Estado casi a mantener solo la Casa Rosada y que se enfrenta al Gobierno porque quiere eliminar los impuestos de la faz de la Tierra. Toda una postal de una marcha tan multicolor. Más no podemos esperar de una movilización de las tantas que tuvo la Argentina, en este estilo de copar la calle de la que muchos sectores están enamorados.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...