Pergamino, entre las ciudades de mayor peligrosidad por el uso de agroquímicos en la provincia

Un informe realizado por la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Unlp, encargado por la Defensoría del Pueblo, arrojó datos importantes sobre el uso de fitosanitarios en el territorio bonaerense. Analizaron los productos que se utilizan en la agricultura, en la ganadería y en las actividades intensivas como la horticultura y la fruticultura. LA OPINION entrevistó al director del estudio, el ingeniero agrónomo Santiago Sarandón.
DE LA REDACCION. En la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata (Unlp) se realizó la presentación del informe final del proyecto de investigación Análisis del uso de agroquímicos asociado a las actividades agropecuarias de la provincia de Buenos Aires, dirigido por el ingeniero agrónomo Santiago Sarandón, profesor titular de la cátedra de Agroecología.
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El proyecto al que tuvo acceso LA OPINION surgió de la necesidad de contar con información sobre el uso de agroquímicos y tuvo como objetivo elaborar un diagnóstico de base que permita conocer el uso y liberación de agroquímicos (pesticidas y fertilizantes) en territorio bonaerense, atendiendo a su utilización en las áreas urbanas, periurbanas y rurales.
Desde la Universidad Nacional de La Plata su vicepresidente, Ana Barletta, destacó la importancia de trabajar desde las facultades temáticas tan relevantes e importantes. Los encargados de ilustrar en qué consistió el proyecto, cuáles fueron las líneas de acción, las estrategias y modalidades que se llevaron a cabo para obtener el informe fueron el ingeniero agrónomo Santiago Sarandón -que se encargó de comentar sobre el impacto de los agroquímicos en los suelos- y el doctor Juan Carlos Colombo, director del Laboratorio de Química Ambiental y Biogeoquímica, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, que informó a cerca del impacto de los agroquímicos en el aire.
El informe es un diagnóstico sobre la aplicación y aspersión de agroquímicos en Buenos Aires que cuantifica y caracteriza pesticidas y fertilizantes vinculados a la producción agropecuaria. En el mismo se analizaron los agroquímicos que se utilizan en la agricultura, en la ganadería y en las actividades agrícolas intensivas como la horticultura y la fruticultura. Un equipo de trabajo relevó qué tipo de productos fitosanitarios se usan en cada cultivo, qué toxicidad tienen, qué peligro potencial acarrean para la salud y qué impacto poseen en el suelo y en la tierra con el objetivo de desarrollar estrategias para prevenir sus consecuencias.
El estudio se realizó en el marco de un convenio entre la Facultad y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, organismo que ha recibido reclamos vinculados a la problemática de la utilización fitosanitarios en la producción agropecuaria, tema que motivó la movilización de organizaciones ambientalistas, vecinos afectados y científicos comprometidos con los impactos que generan estos productos en la salud y en el ambiente.
El estudio
En diálogo con Santiago Sarandón, el docente contó a LA OPINION que en 2013 la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires se acercó a la facultad para solicitarle al decano un estudio sobre el uso de agroquímicos en territorio bonaerense: La Defensoría del Pueblo recibe una gran cantidad de consultas por parte de la sociedad sobre los agroquímicos, entonces hablaron con el decano Pablo Yapura y le solicitaron si la facultad podía realizar un informe sobre el tema; luego Yapura me contactó para que lo llevara adelante, entonces armé un equipo y trabajé durante un año y medio para realizar el informe.
El estudio, también denominado Relevamiento de la utilización de agroquímicos en la provincia de Buenos Aires. Mapa de situación e incidencias sobre la salud, fue presentado en conferencia de prensa por el mismo Santiago Sarandón, quien expuso algunas de las conclusiones a las que llegaron después de analizar el uso de agroquímicos en la provincia de Buenos Aires por zona, por época y por actividad.
El docente manifestó que la investigación fue pensada como material para que quienes toman las decisiones puedan tener una base para pensar cómo hacer una transición para eliminar paulatinamente los agrotóxicos: Analizamos los agroquímicos que se usan en la actividad agropecuaria, entonces usamos trampas o sensores para detectar qué había en el ambiente. Primero dividimos la producción agropecuaria de la provincia en grandes rubros: extensivas (que ocupan grandes superficies) e intensivas (ocupan pequeñas superficies), contó Sarandón a LA OPINION y agregó: Las primeras nos interesaban porque, a pesar de que están más alejadas de las ciudades, como son millones de hectáreas se liberan millones de litros de productos químicos. Analizamos entonces la agricultura de gran escala (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, colza, cebada) y la ganadería. Pero por la cercanía a las ciudades y la intensidad con que se hacen los sistemas productivos, analizamos también los sistemas intensivos como la horticultura, la floricultura y fruticultura. Entonces observamos, por ejemplo, cómo se hace el trigo, de qué manera, y elaboramos como una receta de cocina: cuándo se siembra, cómo se siembra, se aplican productos, cuáles, qué cantidad, si se ara, de qué forma. Armamos un cuestionario con esas consultas y lo enviamos a muchos ingenieros agrónomos de distintas zonas de la provincia para saber si estaba bien hecho el modelo de producción de cada cultivo. De esa manera recibimos las respuestas de los cuestionarios, las que por ejemplo indicaban que para cierto cultivo se utilizaba cierto plaguicida cinco veces y se aplicaban dos litros por vez; entonces averiguamos la toxicidad de ese insecticida y nos fijamos la categoría o banda de color a la que pertenece (calificación de la OMS según los riesgos: Ia producto sumamente peligroso; Ib producto muy peligroso; producto moderadamente peligroso; producto poco peligroso; producto que normalmente no ofrece peligro). Fue así que por las respuestas llegamos a los siguientes resultados: si este producto se usa en grandes cantidades, muchas veces y es muy peligroso, ese cultivo es potencialmente un cultivo peligroso. A partir de allí armamos como un índice de peligrosidad para que se pudiera observar en un mapa graficado con colores. Entonces, por ejemplo, uno mira un Partido del norte de la provincia de Buenos Aires y se pregunta ¿por que está en color rojo oscuro? Porqué allí, por el tipo de cultivos que se hacen (predomina el maíz o la soja) y la forma en que se hacen, se liberan productos potencialmente más peligrosos que en una zona ganadera, por ejemplo. En las zonas ganaderas entonces el peligro potencial es bajo; en la zona hortícola es muy alto y en la zona donde se realizan cultivos intensivos también el peligro es muy alto. Es por eso que la zona norte de la provincia, Pergamino, Rojas, Junín, etcétera, aparece como potencialmente peligrosa. No es el cultivo en sí sino el modelo productivo lo que puede resultar potencialmente peligroso.
-¿Esperaba encontrar la información sobre la que arrojó luz el informe?
-Yo soy profesor titular de la cátedra de Agroecología, materia que intenta brindar a los agrónomos una mayor capacidad de manejar los sistemas de manera de usar menos los agroquímicos, por ejemplo, porque hay que pagarlos y muchos productores no tienen dinero, el 70 por ciento de los productores de Argentina son productores familiares.
No era de sorprender hallar algo parecido a lo que encontramos porque sabíamos que este modelo usa los químicos no como algo excepcional sino como parte de la forma de producir. Nadie dice qué raro, tuve que aplicar un insecticida, sino que se pregunta cuál usa, qué marca. Es tan común, está tan encarnado este modo de producción que simplemente discutimos qué producto uso para tal cultivo para tal situación, en vez de discutir si uso productos químicos o no.
-Pero hay otros modos de producción
-Claro, el modo que predomina hoy está basado en el uso de agroquímicos, para algunos parecería obvio, pero existen otros modos.
-En estos modos de producción, ¿qué importancia tiene el consumidor que exige alimentos en excelente estado?
-Cuando hablás con muchos productores, sobre todo hortícolas, te dicen que el mercado te pide esto. El mercado somos todos, cuando vamos al supermercado o a la verdulería buscamos que estéticamente esté lindo, yo lo llamo apariencia cosmética, lo cual no quiere decir que tenga más poder nutritivo. El productor automáticamente recibe esa información, porque recibe de vuelta el cajón de acelga que estaba un poco opaca y en cambio el de otro productor se vendió; o le pagaron de menos su cajón de acelga porque no estaba brillante. La paradoja es que muchos de esos productores hortícolas no consumen eso que venden al mercado, producen para ellos otros productos, sin agroquímicos, no pueden entender por qué la gente consume esos productos con fitosanitarios.
Entonces la calidad es subjetiva, porque lo que hoy puede ser lindo mañana puede ser feo y viceversa. Imaginemos un tomate producido con agroquímicos estéticamente lindo pero sin sabor y otro sin agroquímicos pero muy rico, con el tiempo seguramente ocurrirá esto de la calidad subjetiva.
-¿Cree que el informe también ayuda a pensar esas cuestiones, como el lugar que ocupa el consumidor?
-Creo que lo bueno de este informe también es que en la sociedad comienzan a hacerse todo tipo de preguntas. ¿Qué responsabilidad tiene el consumidor?, ¿qué lectura hacen en el campo respecto de las elecciones de los consumidores?, ¿aplican más agroquímicos para tener cierta calidad visual?
-En Pergamino está en vigencia la Ordenanza Nº 8126/14, aprobada por mayoría del Concejo Deliberante, referida a la aplicación de fitosanitarios. ¿Cree que esos debates sirven a la sociedad?
-Esto está ocurriendo en muchos municipios, me parece que es una respuesta de la sociedad a la percepción de un peligro potencial, me parece que es inexorable la vuelta atrás una vez generada la normativa.
Creo que la lucha no debe ser convencer que este producto no es peligroso sino buscar alternativas para poder manejarse sin agroquímicos. El lenguaje correcto no es no sabemos cómo producir sin agroquímicos, el incorrecto es no se puede producir sin agroquímicos; si las empresas de agroquímicos basan su negocio en vender agroquímicos, digan eso, no que no se puede producir sin agroquímicos sino que digan no sabemos cómo.
Cuando la sociedad percibe la peligrosidad potencial se genera una discusión. Un claro ejemplo es el cigarrillo: antes fumábamos en el cine, en el restaurante, en las aulas fumaba el profesor y el alumno y hoy eso se acabó. Pero nadie se queja de que el tabaco no es tan peligroso, las cajas de cigarrillo siempre dijeron que produce cáncer.
Con los agroquímicos va a ocurrir algo similar: cuando se demuestre que no son necesarias esas muertes o enfermedades por aplicación de agroquímicos, que parecen daños colaterales aceptables, los fundamentos van a ser insostenibles.
-Los resultados del trabajo arrojan información muy importante, ¿cree que la investigación tuvo la repercusión mediática que merece?
-Nosotros somos la universidad, soy un profesor de una universidad pública, un investigador cuyo sueldo lo paga el Estado. Lo que la sociedad espera de nosotros es que mostremos lo que vemos y eso es lo que hicimos con este trabajo.
Fuimos contratados por la Defensoría del Pueblo, por lo tanto, como nos pidieron información, la fuimos a buscar con un equipo de trabajo y la volcamos en un informe.
Es muy interesante porque no se había hecho nunca en la provincia de Buenos Aires, es para que los interesados lo puedan ir leyendo y entendiendo de a poco porque es extenso.
Las conclusiones generales del estudio
Este estudio de la Unlp permitió recoger información importante sobre el uso y aplicación de agroquímicos en toda la provincia de Buenos Aires, discriminado por regiones y partidos, por sistemas productivos: ganadería, agricultura, por cultivos y por modalidades de producción. Para los sistemas extensivos de agricultura y ganadería la información se analizó a nivel de cada Partido de la provincia.
Sistemas extensivos: en la provincia de Buenos Aires los sistemas de producción extensivos se caracterizan por un predominio del uso ganadero sobre el uso agrícola puro.
Se observó que la agricultura utiliza mucho más pesticidas que la ganadería, resulta por lo tanto una actividad de uso de la tierra potencialmente más peligrosa.
El cultivo de soja tiene amplio predominio en la provincia sobre los otros. Entre la agricultura los cultivos de verano (maíz, girasol, soja) resultaron, por su modalidad de producción, intrínsecamente más peligrosos que los de invierno (trigo, cebada, etcétera). Esto quiere decir que, de acuerdo al modelo tecnológico predominante, utilizan mayores cantidades y/o productos con mayor toxicidad que los cultivos de invierno.
En cada región se observan variaciones en el uso de agroquímicos asociadas al modelo productivo predominante. El norte, noroeste y sudeste de la provincia de Buenos Aires presentan valores más altos de peligrosidad, y coinciden así con la zona de predominio agrícola.
Los partidos con predominio de ganadería mostraron menores índices de agresividad. En la producción ganadera se observó que los sistemas más tecnificados presentaron mayor peligrosidad de agroquímicos que los menos tecnificados. La producción de ganado sobre pastizal natural requiere muy poco uso de insumos, por lo que las regiones donde predomina este sistema productivo tienen poco riesgo de liberación de pesticidas.
Las zonas donde predomina el maíz para silaje y la implantación de pastura perennes (base alfalfa y consociadas) presentan una mayor peligrosidad potencial.
Cultivos intensivos
Los cultivos intensivos son de especial interés por su cercanía a los centros poblados y por el intenso uso de agroquímicos que realizan, lo que los ubica como sistemas de alta sensibilidad para la población.
La producción hortícola, tal como se realiza en la actualidad, está basada en un modelo muy intensivo en insumos y energía, que hace un alto uso de pesticidas. En algunos cultivos, como el tomate, se contabilizaron más de 60 principios activos entre todos los productores entrevistados.
La mayor artificialización de los sistemas productivos, que implica el paso de un sistema de producción al aire libre a uno basado en el invernáculo, aumenta la necesidad de insumos.
En síntesis, las actividades agropecuarias, por su cobertura territorial, tienen una gran influencia en la problemática ambiental de la provincia de Buenos Aires.
La agricultura, cultivos y ganadería, implican una importante modificación de los ecosistemas naturales para producir alimentos o fibras y, por lo tanto, tiene un impacto ambiental inherente a la propia actividad.
La intensidad y peligrosidad del uso de agroquímicos depende de la cantidad aplicada (dosis y frecuencia) y/o la toxicidad específica de los productos usados. Este trabajo muestra que algunos modelos de producción, predominantes en algunos cultivos, son intrínsecamente peligrosos, lo que señala la posibilidad de un riesgo potencial a la salud humana y daño al ambiente en aquellas zonas o regiones con mayor proporción de estos sistemas.




















