Pergamino, ante la difícil misión de reconvertir 110 toneladas diarias de residuos domiciliarios

Los vecinos somos los que somos, lo que hacemos y también la basura que generamos. Hay programas que tienen buenos resultados en general, con la adhesión de ciudadanos que tienen una postura ecologista. Mientras que el resto aún sigue hábitos que ya no son sostenibles para la actual cantidad de habitantes y el nivel de consumo que impera.
El Centro de Tratamiento y Disposición Final de los Residuos Sólidos Urbanos está preparado para atender y dar destino a las toneladas de basura que se generan por día en Pergamino y que afectan directamente a los tres componentes básicos del medio ambiente, es decir la tierra, el aire y el agua, los que a su vez están ligados directamente a la calidad de vida de todos los pergaminenses. Pero utilizar de manera óptima este potencial no es posible cuando los generadores, es decir los vecinos, no siguen las indicaciones para el correcto tratamiento de los deshechos. “Nuestra ciudad genera alrededor de 86 toneladas diarias y sumando los asimilables a los domiciliarios son aproximadamente 110 las toneladas por lo que estas cifras son datos concretos del gran problema a resolver”, explicó Alberto Cuesta, uno de los referentes municipales que está al frente de esta área.
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Cada uno de los vecinos de nuestra ciudad es el primer responsable de los residuos que se generan, no las autoridades en general ni los recolectores en particular. Por eso es la gente la que tiene que entender que tanto el problema y la solución para lograr un ambiente saludable comienza en los hogares. “La separación en origen es el comienzo de un buen tratamiento del tema residuos. Punto neurálgico e indispensable para el inicio del recorrido de los residuos hasta la llegada a la planta de tratamiento”, agregó el funcionario.
La base está
Pergamino cuenta desde 1998 con instalaciones que tienen los requerimientos exigidos para disposición de residuos; el relleno sanitario es hoy una de las mejores soluciones al problema, pero lo óptimo es “enterrar lo menos posible” y para lograr este cometido es que toma relevancia la separación en origen. Es decir, la base, que es el lugar y el mecanismo de recolección, está. Y desde hace 20 años. Sin embargo, su utilización está lejos de ser la óptima porque o hemos logrado en este tiempo asumir una conducta responsable, más bien en el imaginario colectivo impera la idea de que la sola acumulación de basura en una bolsa y su ubicación fuera del hogar para que otro la pase a buscar es suficiente, es el deber cumplido.
Cierto es que esta gestión, como ninguna antes, ha puesto énfasis en revertir estas conductas. Incluso ha hecho ingentes inversiones para propiciar tanto conciencia ecológica como higiene propiamente dicha, pero los ciudadanos no terminan de adaptarse y caen en un mal uso de la infraestructura que hace parecer ineficiente la propuesta. Basten como ejemplo los contenedores verdes, dotados de un sistema moderno para la recolección: fueron puestos en muchas cuadras con el propósito que que la gente vuelque allí sus bolsas en lugar de dejarlas en las veredas a merced de los animales y generando un negativo impacto visual y ambiental. La consigna es poner la basura entre las 19:00 y las 20:00 de lunes a viernes, previo al paso de los camiones. Pero vemos que arrojan bolsas a toda hora y cualquier día, lo que genera saturación y malos olores. Entonces, la conclusión es que el sistema no funciona cuando en realidad somos nosotros quienes lo hacemos funcionar mal.
Cambiar la cabeza
La nueva propuesta impulsada por el intendente Javier Martínez, acompañada por la Secretaría de Servicios Públicos a cargo de Guillermo Illia, incluyó además la reactivación de los trabajos en la Planta de Tratamiento, que en su momento fue pionera y modelo. Se trabajó fuertemente en recuperar actividades que se solían hacer como visitas, talleres, charlas y exposiciones, todo con el fin de cambiar la cabeza respecto de la basura en particular y el cuidado del ambiente en general. “Y se hizo básicamente con entidades educativas, tanto en el predio como en las propias escuelas que se sumaron, es decir que fuimos al Colegio Santa Julia, Colegio San José y Taller Protegido son algunas de las entidades que participaron en los programas de residuos, arbolado y agua que se lanzaron desde este lugar para lograr una concientización ciudadana”, destacó Cuesta, quien está al frente de la Planta.
Allí funciona nuevamente el área de compostaje, donde ingresan los residuos orgánicos devenidos de la separación domiciliaria y se está realizando una fuerte campaña para recuperar los residuos de verdulería. Por eso la importancia de la separación en origen. “De la basura que se genera el 55 por ciento corresponden a orgánicos y la planta cuenta con un espacio para el tratamiento de los mismos y su transformación en abono a través de plataformas de compostaje o lombricarios donde se logra el compost final con un importante aporte de nutrientes debido a la participación en el proceso de lombrices californianas”, indicó Alberto Cuesta.
En este sector se está realizando “un fuerte esfuerzo para recuperarla” y transformarla en un gran espacio para recorrer con las escuelas y observar la forma de modificación de los orgánicos, “que antes enterrábamos y justamente en la planta se generan en una enmienda para suelos. Es un fuerte punto de concientización donde los visitantes pueden ver ‘in situ’ el proceso de transformación”, destacó el responsable de esta dependencia ubicada en calle Miguel Cané.
Todo se recicla
El compost obtenido es utilizado en el vivero municipal para todo lo que es repiques y aporte de nutrientes a los plantines, arbustos y plantas que luego van al arbolado público. “Un aporte importantísimo que se realiza desde compostaje y vivero es el trabajo de jardinería que se logra en espacios públicos, plazas, plazoletas, canteros y rotondas teniendo en cuenta que en estos últimos años directamente se utilizan todos los recursos municipales para el embellecimiento de estos lugares”, confió Cuesta.















