Payamédicos visitaron la sala de Pediatría en vísperas de Navidad

El sábado por la mañana, integrantes de esta organización realizaron una labor solidaria y terapéutica compartiendo con los chicos internados un momento de emoción, juego y alegría. Minutos antes de comenzar la tarea, en diálogo con LA OPINION comentaron la significación y el própósito que tiene esta labor que despliegan.
Ayer la sala de internación de Pediatría del Hospital San José recibió la visita de un grupo de Payamédicos que compartieron un momento de emoción y alegría con los chicos internados. En la previa de Navidad se sumaron a una tarea solidaria emprendida en el evento “Un día para dar” y acompañaron con su presencia la entrega de juguetes que se adquirieron con lo recaudado en ese evento. Lo que los Payamédicos hacen no es entregar elementos sino un trabajo terapéutico generosamente solidario que tiene que ver con generar actividades que contribuyan al bienestar de quienes transitan por la experiencia de internación haciéndoles más llevadera la estadía en el Hospital.
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Minutos antes del inicio de la actividad que estaba programada para las 10:00 horas, dos de las payamédicas María Liliana Aguirre y Adriana Mércuri, dialogaron con LA OPINION y comentaron: “Nosotros somos visitantes del Hospital de los días miércoles y en esta oportunidad estamos acompañando la entrega de juguetes que se compraron en el marco de ‘Un día para dar’. Como nosotros venimos habitualmente al Hospital, nos invitaron para repartir sonrisas”.
Por fuera de este evento, los Payamédicos realizan una actividad “terapéutica”. Respecto de ella Liliana Aguirre señaló: “Nuestra misión es contribuir a curar a través de la risa con amor, humor y paz, que es lo que traemos”.
Así refirió que para ser parte de la organización ambas se prepararon a través de cursos de teatralidad y medicina donde se les enseña a “formar nuestro personaje que es un payaso que es lo que defiende nuestra actividad en el Hospital y nuestro yo como personas”.
“Trabajamos con nuestras narices naranjas, un elemento muy potente”, plantearon y recordaron que el fundador de Payamédicos es un psiquiatra muy preparado. “Payamédicos es una organización no gubernamental que trabaja respetando ciertas pautas. Cada movimiento y color está estudiado para que sea efectivo”, comentó Mercuri.
Historias individuales
Las payamédicas señalaron que cada habitación a la que entran los vincula con una historia nueva de la que son muy respetuosos. “Siempre tenemos muy buena recepción por parte de la gente”.
En relación a la dinámica, Aguirre explicó: “Nos manejamos en cuatro tiempos que nos demandan cuatro horas dentro del Hospital. Llegamos, ver cuántos somos, el grupo es lo principal y siempre trabajamos en dupla para sostener al compañero. Nos organizamos para ir a la parte de Pediatría y poder llegar a las historias clínicas, aunque no en profundidad. Tratamos de saber lo que les pasa, cuál es la patología que los aqueja, las edades y sus nombres. Entramos a las habitaciones sabiendo esos datos y ahí comienza nuestra tarea. Y estamos muy atentas a lo que nos quieren dar los producientes y los acompañantes”.
En la misma línea Mércuri señaló que el equipo de salud participa. “Las enfermeras de pediatría son geniales, muchas de ellas incluso se ponen una nariz y un moño y se suman”, añadió la payamédica y remarcó que “es muy importante y valiosa esa colaboración por cuanto los profesionales tanto médicos como enfermeras están muy preparados y se dan cuenta de la efectividad del trabajo terapéutico que llevamos adelante”.
Color, risa y amor
Las payamédicas sostuvieron que el espíritu que moviliza cada “agenciamiento”, como llaman a su presencia en el Hospital, es el de poder llevar color, risa y amor a un contexto en el que se viven situaciones difíciles.
“No solamente estamos en el Hospital, donde habitualmente venimos los miércoles, sino que organizamos lo que denominamos ‘payapaseos’”, mencionaron y definieron este dispositivo como una posibilidad de estar presentes en distintos eventos comunitarios.
“El objetivo es difundir y promover que la gente conozca lo que hacemos. Es una manera de que la gente nos conozca”, indicó Mércuri.
En comunidad
Las integrantes del grupo resaltaron que el trabajo planteado ayer fue “en comunidad” porque en vísperas de la celebración de Nochebuena y Navidad confluyeron en el Hospital distintos grupos. “Hay muchos que vienen y es muy loable su labor. Todos aportamos. Somos grupos diferentes y cada uno tiene su forma de trabajar”.
“En el caso de Payamédicos utilizamos determinados colores; nuestras narices son de color naranja, para evitar el uso del color rojo que representa la sangre, y cada elemento que empleamos tiene que ver con un concepto y un propósito”, aclararon.
“Cada decir potente que manejamos dentro del ámbito hospitalario, tiene una razón de ser, un motivo que vive cambiando para mejorar”, sostuvieron.
Las motivaciones
Cuando no son payamédicas Adriana y Liliana son amas de casa. Aseguran que cuando se colocan las narices naranjas y los trajes algo en ellas se transforma. Las gratifica el reconocimiento de los chicos a los que acompañan. Muchos de ellos las reconocen cuando las ven por la calle y las recuerdan por “las burbujas” que les regalaron durante la internación. “Son pequeñas cosas que tienen un enorme valor”, afirman.
“Nosotras somos amas de casa y estamos muy comprometidas con esta tarea que hemos asumido”, recalcaron y confesaron que la principal motivación para sumarse a la organización “Payamédicos” fue la vocación de ayudar.
“Un día vi a un payamédico que hacía bailar a un niño que estaba muy enfermo con el tema ‘Despacito’ y sentí que ‘era lo mío’”, relató Adriana Mércuri.
Con el mismo sentido, Liliana Aguirre comentó que en su caso es acompañante terapéutico y aunque no ejerce actualmente, se sintió fuertemente motivada a poder brindar su tiempo para ayudar a otros.
Una fecha especial
Consultadas sobre si la tarea cobra una significación distinta en fechas especiales como la Navidad mencionaron que “todo se potencia más” porque “son momentos de mayor sensibilidad, venimos a sostener y acompañar desde lo emocional, con humor y amor, dando desde las miradas, el juego y el color”.

















