Patear el tablero en busca de una mejor calidad de vida

Lucas Kriger, Carla Ruiz y su pequeña hija Agustina el mes que viene viajarán a Porto de Galinha para comenzar una nueva vida. Trabajarán en un negocio vinculado al turismo, el que pertenece a unos amigos, también pergaminenses. Queríamos salir de la rutina de trabajar, trabajar y trabajar y no vivir, contó Lucas sobre el porqué de la decisión.
Lucas Kriger y Carla Ruiz son una pareja de pergaminenses de 32 y 30 años, respectivamente, a los que se suma Agustina, su hija de un año y medio, con la que conforman una hermosa familia. Tienen su casa propia en Peña, vehículo y ambos trabajan. Pero de un tiempo a esta parte les empezó a rondar por la cabeza la idea de poder transcurrir los días con una mejor calidad de vida. Vieron a su alrededor pero no encontraron aquí la manera de que su alta carga horaria de trabajo les reportara el espacio para la tranquilidad y el disfrute familiar que estaban ansiando. Entonces miraron un poco más allá. ¿Dónde? Brasil, un destino turístico elegido por muchos argentinos que también se ha convertido en la patria adoptiva de tantos. Ambos subrayan que no buscan escapar de la desocupación o los problemas económicos sino que quieren vivir una vida más tranquila, con más certezas que incertidumbres. Su historia es una más de las tantas que se escuchan desde hace mucho tiempo en una Argentina donde la frustración de los sucesivos presentes diluye los posibles futuros.
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La semilla de esta idea comenzó a germinar luego de viajar a visitar a unos amigos, también pergaminenses, en Porto de Galinha, Brasil; se quedaron enamorados con la forma de vida, con el modo de trabajo y ni qué hablar con los paisajes paradisíacos que ofrece este pueblo ubicado en el sur del estado de Pernambuco: “Queríamos salir de la rutina de trabajar, trabajar y trabajar y no vivir. Estamos bien económicamente porque ambos tenemos trabajo, pero por ejemplo nuestra hija está más tiempo con la abuela que con nosotros debido a que el trabajo nos insume mucho tiempo y podemos estar poco con ella. Incluso hace poco estábamos pensando a qué jardín maternal la íbamos a llevar porque por cuestiones laborales no podíamos estar tanto tiempo con ella. Entonces nos dimos cuenta que nos estábamos perdiendo muchos lindos momentos por trabajo, cuando uno es padre le cambia la forma de pensar”, cuenta con enorme sinceridad Lucas, viajante del rubro neumáticos.
“A pesar de que ambos estamos cómodos en nuestros trabajos, en Pergamino, queremos disfrutar de nuestra hija, de nuestra casa, de la vida”, enumera y coincide Carla, quien trabaja en Body Care como depiladora y manicura.
-¿Cuándo y por qué surgió la idea de irse?
-Lucas: Hace 3 años fuimos a visitar a unos amigos pergaminenses que viven en Porto de Galinhas (Brasil), Carlos Genitore y Cintia Plaza, y nos quedamos enamorados del lugar. Ellos piensan igual que nosotros en el sentido de que no puede ser haya que pagar 6.000 pesos de gas, 3.000 pesos de luz, tener que usar la mitad o más del sueldo para pagar impuestos y servicios; además de tener un auto, una casa y una hija que no disfrutamos. Ellos tomaron coraje, su familia los apoyó y hace unos años se fueron.
Siempre rondó la idea en mi cabeza pero me faltaba coraje para tomar la decisión. Carla es más familiera y le costaba más decidirse. Pero debido a la cuarentena tuvimos que estar aislados por protocolo, no tuvimos Covid-19 pero sí gente cercana, y cuando salimos de vuelta a la calle vimos el panorama desalentador que cualquiera puede observar. Así que hablamos mucho y tomamos la decisión de buscar un cambio. A medida que vemos todo lo que pasa en el país entendemos que la decisión que tomamos es la más acertada.
-¿Cómo tomaron la noticia sus familiares?
-Lucas: Nos apoyaron en todo momento, lo cual nos ayudó mucho; tener el apoyo de la familia y los amigos es importantísimo en estas circunstancias. No obstante se fue dando todo para bien, lo decidimos en un fin de semana y al siguiente ya estábamos embalando las cosas y armando las valijas. Por suerte vendimos todo menos la casa, que la alquilamos.
Ellos ya están programando ir a visitarnos y por nuestro lado sabemos que no estamos tan lejos como para venir porque estamos cerca. Son 5.000 kilómetros, es un vuelo y Brasil no está al otro lado del mundo.
-¿Cuántas veces habían ido a Porto de Galinhas?
-Lucas: Fuimos dos veces de vacaciones y nos alcanzó para entender que allí llevan otra forma de vida, más sencilla. Se vive y se disfruta de la vida. Nuestros amigos trabajan muy bien y están todo el día con una sonrisa.
-¿De qué van a trabajar en Brasil?
-Lucas: Ellos se dedican al turismo, hacen traslados, excursiones, tienen un alojamiento llamado “Boa vida” y todo lo hacen con mucho gusto. De alguna manera nos dieron el empujón que nos faltaba. Vamos a asociarnos para expandir su negocio. A nuestros amigos les está yendo muy bien con su trabajo y nos abrieron una gran puerta por la enorme y antigua amistad que tenemos.
-¿Qué saben de esta ciudad brasilera?
-Carla: Es una ciudad pequeña, es el “Caribe” brasilero, una zona muy turística. Nosotros vamos a vivir en Maracaípe, que también es un paraíso, donde también viven nuestros amigos. Está ubicado a 2 kilómetros de Porto de Galinhas.
-Ya tienen trabajo, casa y amigos: ¿falta algo más?
-Carla: Creemos que no (risas). Ya tenemos los pasajes para el vuelo del mes que viene, ya hablamos con Migraciones, presentamos las partidas de nacimiento en el Consulado de Brasil ya que para tener la residencia nos exigieron una serie de papeles como partidas de nacimiento, antecedentes penales apostillados; además antes de viajar hay que completar una declaración jurada por el Covid-19 y un seguro de vida por este mismo tema.
















