Partido Justicialista: “Evita fue la irrupción revolucionaria en una sociedad conservadora”

Hoy se cumplen 63 años de la partida terrenal de la abanderada de los humildes, tal fue dada en llamar por su tarea por la igualdad de clases. La dirigencia peronista pergaminense la recuerda y a la vez asegura que su obra tuvo continuidad en Cristina Fernández.
DE LA REDACCION. La Agrupación Unidad y Esperanza del Partido Justicialista que preside Manuel Elías, conmemora el 63º aniversario del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, que se cumple hoy.
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Los dirigentes peronistas aseguran que julio es un mes doloroso en el calendario peronista, es un mes de ausencias, porque durante este frío período partieron la grandeza estratégica de Juan Domingo Perón y la identidad apasionada de Evita. La Abanderada de los Humildes inició su tránsito a la inmortalidad a las 20:25 del 26 de julio de 1952, mientras una marea de sufrimiento y de soledades compartidas ensombrecía el país.
A través de un comunicado el PJ resalta que no resulta sencillo describir a este ser excepcional, que perdura en la memoria y en el corazón de millones de argentinos y cada día con más fuerza. Y no es fácil porque ya se ha dicho todo sobre ella, a la par que su nombre ha ido creciendo místicamente. Amada y venerada desde todos los sectores populares. Odiada, prohibida y hasta desaparecido su cuerpo por las clases dominantes que nunca le perdonaron su irrupción plebeya, transgresora, auténticamente revolucionaria en el epicentro de una sociedad y una cultura conservadora, rígida y excluyente.
Evita -recuerdan quienes en este día la evoca- hizo de la causa de la justicia social su propia causa, ofrendando por ella todo lo que tenía, hasta su propia vida. Y lo hizo de manera fervorosa, combativa. Así lo explicaba ella con sus propias palabras: Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo que había sido humillado y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos ha dado sino dolores y luchas estériles y destructivas. Cuando el pueblo sea definitivamente feliz y la Patria definitivamente grande, ser peronista será un derecho. En nuestros días, mientras marchamos sin pausas tras este ideal, tras esta meta, ser peronista es un deber (discurso pronunciado el 17 de octubre de 1949).
Para Evita la militancia era un deber. Y por eso dedicó cada instante de su corta trayectoria política a concretar una formidable tarea reivindicativa para reparar de manera efectiva demasiados años de injusticias sociales. Su norte era terminar con la eterna postergación de los pobres, los humildes, los débiles. Por eso, para ella la militancia cobraba el sentido de una búsqueda de la plenitud y la felicidad para los otros. Era un viaje hacia los pobres para derrotar a la pobreza. Porque Evita encontraba su ser y su realización en el ser y la realización de los que quería ayudar y para hacerlo se hacía parte de ellos. Así lo testimonió en su último documento: Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver también sus grandezas (Mi Mensaje).
La agrupación Unidad y Esperanza, recuerda que Evita partió terrenalmente cuando solo tenía 33 años, después de dejar sus sueños en el camino para velar por el sueño de sus hermanos desprotegidos. Su inmensa obra política ha sido continuada por nuestra presidenta Cristina y ahora proyectada en las fórmulas Scioli-Zannini para la presidencia de la Nación y Domínguez- Espinoza para la provincia de Buenos Aires, porque estos compañeros han recogido el nombre de Evita para llevarlo como bandera de la definitiva victoria del pueblo trabajador.










