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Ocultar los índices de pobreza para fortalecer el relato

30 de septiembre de 2015 a las 12:00 a. m.

Desde hace algunos meses salió a la luz pública un debate respecto a la decisión del Gobierno de no dar a conocer los índices de pobreza e indigencia.

Esto trajo todo tipo de cruces entre oficialistas y opositores, y salieron a  relucir argumentos técnicos (afirmando que hay miles de maneras de medir la pobreza) o sociológicos alegando que se estigmatiza al pobre publicando el índice. También hubo otras justificaciones como los problemas de empalme de datos.

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Todas excusas, en realidad, porque lo que existe es una decisión política del gobierno de Cristina Kirchner de no difundir índices que puedan chocar con el relato oficialista respecto de la supuesta bonanza que tenemos.

No obstante esta batería de motivos expuestos para no hacerlo, el Indec trabajó sigilosamente en un indicador alternativo para calcular la pobreza, pero, al mostrar resultados que no eran los esperados por la gestión, Economía decidió ocultarlos.

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La realidad es que cuando se trata de documentación que se elabora en institutos gubernamentales, la información suele filtrarse, a través de algún empleado. Y es así como algunos medios accedieron a la labor del Indec que trabajó entre 2011 y comienzos de este año en un índice multidimensional de pobreza. Se trata de un indicador más amplio que el que midió hasta 2013 la exclusión mediante canastas de bienes y servicios.

Para 2012, único cálculo cerrado para ese índice alternativo, 39 por ciento de los hogares (4.564.456) tenía al menos una condición de pobreza. Pero el corte sugerido por los técnicos que hicieron el trabajo para definir la pobreza fue, no obstante, de tres condiciones como mínimo. Con ese criterio, los hogares pobres eran un 25,8 por ciento (3.019.563). Por eso la medición oficial no se extendió en el tiempo y fue archivada por el Gobierno, ya que cualquiera de los dos índices resultaba alto.

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También, como sucede con la inflación, hay sectores privados y universidades que generan sus propios índices. La Universidad Católica Argentina (UCA) estimó que en 2014 el 40,2 por ciento de los hogares urbanos (4,5 millones) era pobre o vulnerable en ingresos o derechos sociales, según el primer resultado de su índice multidimensional.

La alta inflación, responsable de expulsar familias al índice de pobreza, es un dato que  aparece en línea con lo que venía midiendo alternativamente el Indec y que terminó por no hacerse público. En 2012, y con la metodología vieja por ingresos, el organismo estadístico había informado que los hogares pobres eran sólo el 4 por ciento (o sea, 449.090).

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En el Indec niegan tener la orden de ocultar o esconder los índices de pobreza y explican que con el cambio de base metodológica se necesitó un trabajo de adaptación mucho más profundo, que aún no se terminó. Incluso se está trabajando con organismos internacionales. Sin embargo desde adentro del propio Instituto confirman la existencia del proyecto realizado y no dado a publicidad.

Dos versiones y una sola realidad, los índices oficiales de pobreza no se conocen y no se trata de que el país pueda o no funcionar conociendo o no estos porcentajes, sencillamente que son una herramienta fundamental para corregir rumbos en aquellos aspectos en que el modelo hizo agua.

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El último índice elaborado por el Indec fue para el primer semestre de 2013 y estimó que en la Argentina había 3,7 por ciento de hogares y 4,7 de personas pobres.

Cuentan dentro del propio Indec que en 2011 se comenzó a crear un índice de pobreza multidimensional. De eso se ocupó un equipo llamado Innovación Metodológica, conformado por cinco técnicos (uno de La Cámpora, otro del Movimiento Evita y otros históricos del Indec). Incluso se firmó un convenio entre la Argentina e Italia para discutir las metodologías con el Istat, el intercambio incluía “el estudio de los aspectos metodológicos relativos a los nuevos abordajes para el cálculo de la pobreza”.

Lo cierto es que los resultados no fueron los esperados en Economía y la experiencia ya no tuvo la autorización del Gobierno para continuar. La realidad es que, como decimos, estos índices son importantes para saber cuáles son las principales problemáticas de la pobreza, además de la inflación, y dónde apuntar en el plano económico para resolverlas.

Pero al parecer la cuestión es mantener el modelo sin modificaciones, sin los cambios que hace tiempo deberían haberse producido para evitar los problemas que ahora tenemos en el ámbito de la economía (inflación, estancamiento, cepo al dólar, cuatro o cinco valores de la misma divisa).

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En síntesis, el Gobierno oculta los índices de pobreza para poder darle continuidad a un relato que  está divorciado de la realidad.

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