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Nueva Ley de Salud Mental: el rol del psiquiatra en los centros de día

26 de enero de 2016 a las 12:00 a. m.
Nueva Ley de Salud Mental: el rol del psiquiatra en los centros de día
'' Marcos Carini del Centro de Día junto al psiquiatra Luciano Velardo. (LA OPINION)

Con la aplicación de la normativa se generaron modificaciones en las prácticas del abordaje tanto de pacientes psiquiátricos como en quienes padecen alguna adicción y que la Ley incluye. El director del Centro de Día “Padre Galli”, Marcos Carini junto al psiquiatra Luciano Velardo explicaron los cambios en el trabajo de estos profesionales. 

DE LA REDACCION. Si bien, históricamente, tanto desde los modelos médicos como desde la cultura popular, el tema de la Salud Mental se pensó y se abordó desde la enfermedad y no desde la salud, hoy es fundamental cambiar esta perspectiva.

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También es imprescindible dejar atrás la mirada que se difundió sobre la persona cuya salud mental se encuentra comprometida como la de un “loco peligroso” al que es necesario encerrar, y asimismo comprender la problemática de las Adicciones como parte integrante de la Salud.  

Así lo expresa el artículo 4º de la Ley de Salud Mental; con relación a la problemática de las adicciones, se establece que “deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas, legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la presente ley en su relación con los servicios de salud”.

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Políticas integrales

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Aplicando la nueva normativa es que en el Centro de Día “Padre Galli” un grupo de profesionales trabaja para abordar la problemática de las adicciones poniendo en marcha  políticas de salud integrales desde un Estado presente, promotor y participativo. 

Considerando que existen nuevos roles de los profesionales en Salud Mental y adicciones, LA OPINION mantuvo contacto con Marcos Carini, director del Centro “Padre Galli” y con Luciano Velardo, psiquiatra del lugar.

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Es preciso entender que en el paradigma actual, el que contempla la nueva Ley de Salud Mental, las adicciones van “de la mano” de los problemas de salud mental dado que están encuadradas dentro del manual de diagnóstico y estadísticos por lo que a las adicciones hay que darles el abordaje de una patología mental más. 

 

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¿Cómo es la práctica?

El paradigma de abordaje y la legislación habla de salud mental y adicciones, de hecho la legislación reza que todos los dispositivos tienen que ser en salud mental y adicciones. Más allá de los puntos en común, en la práctica hay idiosincrasias particulares. “Los dispositivos para abordar un problema de salud mental son los mismos ya que se habla de centros de día, dejando de lado el antiguo manicomio como espacio de tratamiento. A pesar de los puntos en común que la nueva ley aporta tanto para las patologías de salud mental como para las adicciones hay diferencias en las prácticas. Todas ellas se llevan a cabo en centros de día pero, específicamente el tratamiento para pacientes psicóticos o exclusivamente psiquiátricos es difícilmente combinable con las personas que tuvieron o tienen una adicción, ambos tienen conexiones distintas con la realidad en las que están inmersas. Mientras que los psiquiátricos están expuestos a brotes, alucinaciones, el adicto puede tener crisis de abstinencia por ejemplo. Los dispositivos son comunes, las estrategias son comunes pero los espacios deben ser diferenciados”, explicó Carini.

 

Cambio de paradigma

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Respecto al trabajo que desarrollan en el Centro de Día, el director del espacio señaló, en primer lugar, que “el Centro de Día es una de las herramientas para lograr la ‘desmanicomialización’ que es necesario realizar, por ello se trabaja con puertas abiertas, además hay una construcción y desconstrucción continua del dispositivo porque en teoría se puede planificar actuar de tal o cual manera pero en la práctica, cuando se analizan las estrategias con psicólogos, psiquiatras, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, talleristas, cada uno tiene un saber distinto y por eso el dispositivo se va construyendo con esa mezcla de saberes. Además se construye un dispositivo que debe ser adecuado, también, a cada paciente por lo que la interacción es por paciente”.

 

El rol del psiquiatra

Si bien históricamente se asoció a la psiquiatría con el profesional que medicaba o daba la orden para la internación, en la actualidad este rol se encuentra desmitificado. En tal sentido, y destacando el papel del psiquiatra en el Centro de Día “Padre Galli”, Carini contó que “en el Centro tenemos un rol muy activo de parte del psiquiatra en todas las etapas: diagnóstico, prevención, promoción, tratamiento, y la realidad indica que el porcentaje de chicos que tenemos medicados es muy bajo, por eso es fundamental que la psiquiatría actúe desmanicomializando, reduciendo al mínimo posible lo asilar. Hay un desplazamiento del rol del psiquiatra en este punto que es capaz de integrarse, diagnosticar, participar dejando de lado al experto que solo se dedicaba a medicar”.

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Inclusión del profesional

Haciendo hincapié en el trabajo mancomunado que el psiquiatra desarrolla en compañía con los demás profesionales, Luciano Velardo manifestó que “hemos cambiado la forma de trabajar, dejando de lado al psiquiatra tradicional que recibía a su paciente para diagnosticarlo y tratarlo con psicofármacos e incluyendo un trabajo mancomunado orientado a promocionar la salud y prevenir la patología. Tratamos de adaptar las estrategias generales a los casos particulares, en algunos casos podemos llevar adelante un tratamiento desde la psicoterapia mientras que en otros tenemos que hacer un tratamiento psicofarmacológico”.

Asimismo, señaló el profesional, que la diferencia entre un paciente adicto y un psiquiátrico es la conciencia de síntoma y de enfermedad que se tenga, “el paciente consciente de lo que tiene, lo que le pasa y de lo que le puede pasar, tiene un abordaje distinto al de un paciente que no es consciente de su realidad. El que tiene conciencia de su situación hace que el abordaje del problema sea más fácil. También existen pacientes adictos que, como consecuencia del consumo, generan por ejemplo una psicosis”, sostuvo Velardo.

 

Reconocer el problema

Cuando se habla de adicción hay un límite pautado en el reconocimiento del problema pero en muchas oportunidades el paciente es llevado por sus padres, sus familiares o la Justicia misma. “Si bien el paciente ha visto afectada y alterada su vida, en muchas oportunidades, es el mismo paciente el que no reconoce su realidad y su problemática sino que quiere seguir consumiendo y en esos casos el abordaje es mucho más complejo porque hay pocas herramientas para hacer frente a la problemática si no hay voluntad de la otra parte, y en este tipo de situaciones lo que hacemos en el Centro de Día es que el paciente trate de reconocer por sí mismo su patología”, explicó Carini.

 

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Números reales

Reflejando las estadísticas del Centro de Día en cuanto a la cantidad de pacientes bajo tratamiento psiquiátricos, el funcionario municipal indicó que “entre consultorio externo y Centro de Día, solo el 10 por ciento de los pacientes, se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico con la ingesta de psicofármacos, todos éstos solventados por el Municipio que nos da la posibilidad de elegir la medicación adecuada a cada paciente y que no es la que se utiliza habitualmente en muchos centros de rehabilitación y que apareja varios efectos adversos. Buscamos alternativas de medicación para un efecto con resultados positivos pero que no generen contraindicaciones en los pacientes, es decir, que no los dejen rígidos por ejemplo. Es innovador que el Municipio afronte los gastos de la medicación que el profesional escoja para sus pacientes”.

El porcentual también es muy bajo si se hace referencia a los pacientes que debieron ser internados. En ese caso, explicó Carini que “sí los pacientes son menores sin obra social, el Centro de Prevención de Adicciones debe localizarlo en un lugar habilitado para recibir pacientes con este tipo de problemáticas. Si el paciente es mayor y no cuenta con obra social establecemos contacto con el Sedronar o con el Cenareso, si tiene obra social derivamos a los espacios privados. De todos modos son muy poquitos los pacientes que hemos derivado a internación, y en general los adictos no duran mucho tiempo en los lugares de internación”.

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