Nada tapa nada en la Argentina de la corrupción y el desastre económico
En medio de un año sumamente difícil para todos los argentinos, nos debatimos entre los escándalos de corrupción de la era K y una economía que no hace más que retroceder y ambas cuestiones nos van paulatinamente entristeciendo como sociedad, porque no vemos ni un atisbo de la otra orilla donde se supone que en algún momento debiéramos llegar.
Y la verdad es que en este sentido hay dos relatos: uno el del kirchnerismo con una Cristina que se victimiza por la supuesta persecución política que según afirman ha preparado el oficialismo para tapar el desastre económico. Lo dijo incluso con todas las letras en su discurso en el Senado. Y el relato macrista basado hasta hace muy poco en un triunfalismo respecto de un supuesto plan económico en marcha cuyos resultados nunca veíamos y ahora el equipo económico pretende echar la culpa del retroceso y la recesión al escándalo que se ventila en tribunales. Todos mienten como está más que a la vista, porque nuestra política se basa en el fondo en una suerte de menoscabo de la inteligencia del votante, al que creen que deben ocultarle la realidad como único camino para conseguir el voto.
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Cristina miente porque el escándalo de los cuadernos de Centeno no tapa ninguna realidad económica, la gente va al supermercado y vive la inflación en primera línea, los comerciantes e industriales vienen padeciendo esta nueva recesión pagando impuestos imposibles y servicios altísimos. Y la verdad es que no hay entretenimiento posible frente a esta realidad. Esta cuestión va en paralelo a la corrupción pasada y el proceso de indignación que genera y todos lo sabemos.
En el macrismo se pretende contaminar los errores no forzados de sus equivocadas decisiones económicas con los cuadernos. En realidad los cuadernos y la economía tienen un claro punto de contacto que es el nivel de apoyo de los bancos a las empresas sospechadas que son al fin, las empresas que operan en nuestro mercado. Por eso el Gobierno tiene prácticamente cerrado con los bancos la estrategia para blindar financieramente los seis proyectos de PPP de corredores viales ya asignados por 6.000 millones de dólares. La decisión implica que los bancos financien un fideicomiso administrado por el Gobierno, que a su vez prestará a los consorcios. Es el modo que se encontró para salir de la situación que atravesamos y veremos sin funciona.
Dentro de lo inocultable que nada tapa es que la actividad económica tuvo su mayor caída del año en junio, con una contracción de 6,7 por ciento con respecto al mismo mes de 2017, según datos del Indec. Además de los efectos de la sequía, la actividad estuvo golpeada por la brusca devaluación, que impactó en la industria manufacturera y en los comercios mayoristas y minoristas.
El Estimador Mensual de Actividad Económica, que publica el ente estadístico, señaló que las ramas de actividad de mayor incidencia en la contracción fueron agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una caída del 31 por ciento; la industria manufacturera, que retrocedió 7,5, y el comercio mayorista, minorista y reparaciones, que bajó 8,4. El dato de junio muestra la peor caída desde 2009 si se compara el mes año contra año. En este escenario, es importante destacar que ya estamos en lo que el FMI planteó como un escenario adverso, al que en junio el mismo organismo le daba baja probabilidad de que ocurriera.
Estamos en el peor de los mundos, dicen los empresarios porque a la sequía se le sumó el efecto del tipo de cambio, que se dio con una caída fuerte en la industria y en el comercio, producto de un mercado interno que está muy golpeado por la aceleración inflacionaria. El segundo trimestre deja un arrastre muy negativo para los siguientes meses, ya que no hay ningún sector que pueda despegar en el corto plazo más allá del trigo.
La mejora de la economía podría darse en el último trimestre del año, aunque que la economía salga de la recesión dependerá de cuatro factores, de los cuales tres son exógenos: que haya una buena cosecha de trigo, que estiman que ocurrirá, lo que suceda con las elecciones presidenciales en Brasil y que no haya un nuevo salto en la aversión a los países emergentes. El cuarto factor dependerá de si el mercado cambiario se termina de estabilizar.
Mientras el dólar luego de acercarse a los 31 pesos marcó un nuevo récord. En su versión minorista, llegó a los 31,40 en el Banco Nación y tocó los 31,60 en algunos bancos privados. El corte del mediodía que elabora el Banco Central, indicaba que se vendía a un promedio de 31,14, 16 centavos por arriba del cierre del jueves. Y esto genera como todos sabemos inflación, que es uno de los males más corrosivos que atravesamos y que va empujando cada vez más sectores a la pobreza.
En fin que los argentinos mientras vemos desfilar por la Justicia a exfuncionarios y empresarios, hablando de miles de millones que se han robado del Estado, atravesamos un momento económico dificilísimo. Pero nada tapa nada y son las dos cosas, como dijimos al comienzo, lo que nos entristece como sociedad.













