Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

Nada parece bueno para el gremialismo docente

24 de noviembre de 2017 a las 12:00 a. m.

La Ciudad de Buenos Aires es uno de los distritos del país donde faltan docentes, en otras localidades en cambio este fenómeno no se produce en la misma proporción. “Los jóvenes no quieren ser maestros aunque la docencia es la profesión del futuro”, dice el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, al anunciar que enviará a la Legislatura un proyecto para crear una universidad de formación docente, que permitirá jerarquizar y modernizar los actuales 29 institutos públicos de formación de maestros que tiene la Ciudad.

Y en un momento donde se plantea que los puestos de trabajo que habrá para nuestros jóvenes y niños aún no han sido inventados o, lo que es lo mismo, que muchos están formándose en profesiones que desaparecerán, ver que la docencia seguirá ocupando un lugar preponderante es alentador para todos los que abrigan esta vocación.

Publicidad

No obstante, los requisitos para alcanzar no ya la excelencia sino un estándar para su ejercicio no solo han mutado velozmente en el último tiempo sino que se augura que cada vez serán más; serán necesarias mayor calificación y especialización por áreas. Por eso es muy interesante la apuesta del Gobierno porteño, con mucha visión de la problemática presente y futura. Además de abrir la puerta a más posibilidades de formación según el perfil de cada estudiante de magisterio, al involucrarlo en el ámbito universitario de grado. 

Esta iniciativa se convertirá en la segunda en su tipo del país. Está precedida por la Universidad Pedagógica (Unipe), que tuvo rango bonaerense durante ocho años y que, en abril pasado, pasó a ser parte de las universidades nacionales.

Publicidad

Se espera que pueda convertirse en ley en el próximo año legislativo y funcionar a partir de 2019. La nueva universidad tendrá tres funciones básicas: ser un centro de formación, de investigación y de extensión universitaria.

Inicialmente, los docentes provendrán de los institutos de formación actuales y luego se buscará que cada cargo se obtenga por concurso de oposición y antecedentes. 

Publicidad

No es la panacea para la actividad docente, mucho menos la solución al enorme conglomerado de problemas que afectan a la educación, desde los contenidos, hasta lo edilicio, pasando por los docentes en sí, incluyendo a su vez la cuestión salarial, las metodologías de enseñanzas y la burocracia administrativa. Pero por algún lado, alguna vez hay que empezar y si es posible, desde varias puntas al mismo tiempo. 

El problema es que a pesar del reconocimiento de todos los actores involucrados de que la situación es crítica, ni bien surge una iniciativa a todas luces positiva, aparece el gremialismo oponiéndose. Decimos el gremialismo, no los docentes.

Publicidad

Desde donde se la mire, llevar al grado universitario la carrera docente es una medida que apunta a jerarquizar la tarea, a darle el rango que debe tener en una sociedad moderna. Sin dejar de lado un aspecto muy importante de la propuesta ya que se espera que para 2024 la ciudad pueda disponer de 5.200 docentes nuevos, que hoy están faltando. 

Es una propuesta innovadora y que será abierta para todos los estudiantes del país no solo del distrito porteño y se podrán graduar en jardín, primario, secundario y de idiomas, educación física y disciplinas artísticas. Salvo que haya modificaciones, no se prevén ni un Ciclo Básico Común como el que se cursa para ingresar en la Universidad de Buenos Aires (UBA) ni un examen de ingreso, como sucede en otras entidades, como la de La Plata (Unlp), signada por los constantes y masivos aplazos.

Publicidad

Apenas se lanzó la propuesta, algunos de los gremios docentes de la Ciudad salieron a castigar: “En 15 días se cumplen 10 años de gobierno del PRO en la Ciudad. Es la única ciudad del país donde faltan maestros y no hay egresados. Explican que es por una crisis vocacional porteña. Hay 10 mil ciudades en el país y la única con este problema es Buenos Aires. No puede ser que la gente cruce la General Paz y la vocación aparezca de repente”, criticó Eduardo López, titular del gremio.

Ahora, cuando apenas aparece una iniciativa –que aún debe ser aprobada por la Legislatura- tendiente a cambiar el estado de cosas, la sola idea, “por su denominación de origen” oficial”, es vapuleada. Tanto ruido es el que hace el gremialismo cuando se quiere cambiar el status quo, como también sucede con las evaluaciones o con las prácticas profesionalizantes para los alumnos, que pareciera que su preocupación es justamente que todo cambie. ¿Será que no les conviene que cambie? Nuevamente, no hablamos de los docentes sino del gremialismo.

Al anticipar la creación de una universidad de formación docente, los funcionarios de la Ciudad confirmaron que el año próximo empezará a implementarse la Secundaria del Futuro, que incluirá prácticas profesionalizantes y cuyo anuncio, efectuado a mediados de año en medio de la campaña electoral, desató una serie de protestas estudiantiles con tomas de escuelas y cese de clases. Pero, pasada la tormenta, el Gobierno de la Ciudad avanza sobre la propuesta.

Los argumentos de los sindicalistas en sus oposiciones, paradójicamente, se oponen a todo el sentir de la sociedad, incluso de sus propios representados. Se oponen a las ideas en sí, muchas veces sin siquiera haberse anunciado los procedimientos. En este último aspecto sería muy válida la discusión que ellos pueden aportar por ser quienes, al fin, van a estar al frente de las aulas (o sentados en ellas en el caso de la universidad) poniendo en práctica las modificaciones; son ellos los que “conocen el paño”. ¿Pero oponerse, de primera mano y como única reacción a cuanta iniciativa de renovación –tan necesaria, por ellos así reconocido- que lance el Gobierno? En fin, nunca reman con la corriente.

Publicidad

No puede negarse que conceptualmente llevar la carrera docente a rango universitario, con todo lo que ello implica, es una iniciativa positiva para todos, maestros y alumnos. 

Habrá tiempo, en los estamentos correspondientes, para delinear procedimientos  y pueden pasar años hasta que el sistema esté aceitado, incluso a costa en el mientras tanto algunas camadas de estudiantes tengan algunos inconvenientes por el acople entre el sistema que se va y el que llega. Todos los cambios cuestan pero son necesarios. Lo que también le cuesta mucho al país es un gremialismo que se sienta en su presente, que mira su ombligo. Que mata las ideas antes de que vean la luz, haciendo de la oposición un deporte. Que dice reclamar cambios pero que no trabaja en la construcción de alternativas y cuando se las ofrecen, se niega. Que nunca rema con la corriente.  

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...