Mirar y escuchar a las pequeñas y medianas empresas
Las pequeñas y medianas empresas del país se trazan objetivos para los próximos años, más allá de los gobiernos de turno. Abren sus puertas todos los días con la esperanza de crecer y dar trabajo a más argentinos. Así lo señaló un empresario pyme, dueño de una fábrica de helados, al hablar en un acto que se realizó en el Senado de la Nación con motivo de la celebración del Día Internacional de las Pymes.
No es un secreto para nadie que las pymes, a pesar de ser las que más trabajo genuino aportan en todas las regiones del país, deben enfrentar múltiples obstáculos para poder afianzarse. Por otra parte, resulta al menos curioso que la ONU haya declarado al 27 de junio el Día Internacional de las Pymes a partir de una iniciativa que presentó la Argentina ante la Asamblea General de ese organismo multilateral, para que en todo el mundo se reconozca el valor de este sector de la economía.
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La semana pasada el Senado de la Nación rescató esa fecha y organizó un encuentro para escuchar las voces de emprendedores de distintos puntos del país. En esa oportunidad, el empresario Esteban Wolf, dueño de una fábrica de helados artesanales que exporta a tres países, dijo, textualmente: "Las pymes planificamos nuestra economía para los próximos seis años sin mirar quién es el ministro de Economía de turno, ni el presidente, ni de qué bandera o color partidario es. Miramos mucho más allá de eso y seguimos adelante. Abrimos las persianas todos los días apostando todo para crear y creer en este país y seguir creciendo. Somos el 95% de la economía de la Argentina y generamos más del 65% de los puestos de trabajo pero lamentablemente sufrimos la Argentina todos los días". Hacía referencia, claro, a la interminable carrera de obstáculos que deben enfrentar las personas que deciden poner en marcha algún emprendimiento en nuestro país.
"Quiero que mis hijos y mis nietos crezcan en la Argentina, donde yo nací, donde soñaron mis abuelos", dijo Wolf. "Queremos abrir nuestras fábricas, nos emociona contratar un empleado, nos emociona comprar una máquina, queremos exportar, queremos seguir creciendo", agregó, para enumerar luego la serie de contratiempos que padecen las empresas argentinas por la presión tributaria, el bloqueo de plantas, la falta de insumos, dificultades con la logística y la escasez de gasoil, entre otros factores que se suman a una larga cadena de sufrimientos.
En todo el país hay más de 600.000 pymes. Generan unos 11 millones de empleos directos e indirectos. Las grandes empresas, en cambio, dan trabajo a 3 millones de argentinos. Es por eso que, desde distintos sectores, se plantea la necesidad de sumar esfuerzos para potenciar a las pymes con el fin de facilitar la creación de empleo genuino. Está demostrado que un país con pymes saludables cuenta con las mejores herramientas para combatir la pobreza.
Tal como se ha señalado en varias oportunidades en esta misma columna, no deja de llamar la atención la dificultad que han tenido los sucesivos gobiernos para comprender cabalmente todo lo que representa el sector pyme, un sector que genera, nada más ni nada menos, que el 42% del PBI. Es probable que la fragmentación y dispersión geográfica de la representación de estas valiosas unidades productivas hayan sido un obstáculo para hacer oír la voz del sector ante los poderes públicos. De otra manera, no se entiende muy bien por qué siendo el sector de mayor generación de empleo formal y principal elemento dinamizador de la actividad económica sigue estando en un segundo plano.
Según el Banco Mundial, un emprendedor argentino pyme debe dedicar un 20,5% de su tiempo a tratar de cumplir con los requisitos de las normativas estatales. Un laberinto de obligaciones hace que quien se lance a la aventura de crear una empresa en nuestro país tarde alrededor de 11 días en promedio, solo para dar respuesta a las exigencias burocráticas. En Nueva Zelanda, en cambio, lo hacen mucho más simple: un emprendedor solo tiene que dedicar menos de un día para abrir las puertas de su negocio.
Es necesario quitar obstáculos del camino de las pymes, apostar a su potencial con medidas que faciliten el acceso al crédito y las liberen de la pesada carga impositiva de un régimen tributario que no tiene relación con los márgenes de rentabilidad de empresas de este tamaño y que explica, en gran parte, la gran informalidad que existe en la economía.











