Mejorar la calidad educativa, fundamental para crecer como nación
El mundo vive una era de cambios vertiginosos y la escuela, en su rol de institución que deja una fuerte impronta en la vida de las personas, enfrenta el enorme desafío de preparar a niños y jóvenes con competencias educativas acordes a las transformaciones que trae este nuevo siglo. Para saber qué caminos tomar para alcanzar ese objetivo, es importante conocer primero la situación actual del sistema educativo.
Los primeros resultados del Operativo Aprender realizado el año pasado en establecimientos de nivel primario y que se centró en los conocimientos en Lengua y Matemática permiten realizar una aproximación sobre cuáles son las debilidades y fortalezas de la escuela: las evaluaciones revelaron que, comparados con los resultados de 2016, los alumnos mejoraron los conocimientos obtenidos en Lengua, pero empeoraron los de Matemática.
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En efecto, esta prueba que se llevó a cabo en 19.600 escuelas de todo el país y alcanzó a más de 570.000 alumnos de sexto grado de la primaria, reveló que el 75 por ciento de los estudiantes de 6to grado logra comprender textos, pero el 43 por ciento no puede resolver problemas matemáticos, es decir, exhibe conocimientos por debajo del nivel básico de esta materia.
Por otro lado, el análisis de los primeros resultados muestra que se acortó la brecha entre los alumnos con mejor desempeño y los que quedaron más rezagados; mientras que las escuelas que en la medición anterior habían obtenido los peores resultados, en esta última evaluación mostraron un significativo avance.
En ese sentido, se destacan los progresos logrados en establecimientos educativos que reciben alumnos de escasos recursos. En lo que hace específicamente a matemática, es evidente que la escuela debe replantear sus estrategias para lograr revertir los pobres resultados obtenidos en la última edición de las pruebas Aprender, ya que es muy alto el porcentaje (43 por ciento) de alumnos que no alcanza los niveles de conocimientos que se esperan en sexto grado en esta disciplina que es clave en el mundo actual.
Es que la importancia de aprender matemática no radica únicamente en que las operaciones con números están presentes en la vida cotidiana de todas las personas, sino que además son conocimientos favorecen el desarrollo del razonamiento y el pensamiento analítico.
Las evaluaciones del Operativo Aprender también revelaron un dato que no debe pasar por alto: los alumnos que asistieron al jardín de infantes tuvieron mejores resultados, tanto en Lengua como en Matemática, en comparación con los que no completaron el nivel inicial previo a la etapa de la escuela primaria.
Si bien en los últimos años aumentó el número de niños menores de tres años inscriptos en jardines de infantes en casi todo el país, en buena medida debido al hecho de que en muchas familias ambos padres tienen que salir a trabajar, un estudio realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación advierte que es escasa la oferta de jardines de gestión pública para atender a niños de entre los 45 días y los tres años, y por lo tanto las familias que tienen mayores recursos optan por anotarlos en jardines privados.
Según el mismo trabajo de investigación uno de cada tres chicos que asiste al jardín hoy en el país, es decir el 32,6 por ciento, lo hace en uno privado. De esta manera, hay un problema por resolver en lo que hace a esta cuestión: evitar que los padres con menos recursos se queden sin la posibilidad de mandar a sus pequeños al jardín de infantes, por lo que resulta necesario mejorar la oferta de jardines de infantes de gestión pública gratuita. Otros datos que arrojan las últimas pruebas aprender para chicos de sexto grado tienen relación con el problema mencionado en el nivel inicial.
Del análisis se desprende también que se mantienen marcadas desigualdades en los conocimientos que tienen los chicos de acuerdo con la escuela a la que asisten, con ventajas para los que cursan en las de gestión privada; mientras que el nivel socioeconómico de las familias de los alumnos también inclina la balanza a favor de los que más recursos poseen, dejando rezagados a los más pobres.
Es necesario tener en cuenta todas estas variables a fin de adoptar medidas que permitan avanzar hacia una escuela de calidad, más inclusiva, que prepare a los alumnos para los desafíos que plantea este siglo.
Debemos hacer todos los intentos, todos, para acordar los pasos concretos que deben recorrerse cuanto antes para mejorar la calidad educativa. Llegó el momento de grandeza patriótica. No es posible que las posiciones extremas impidan trabajar juntos a representantes de los sindicatos, de los gobiernos respectivos, del mundo académico y político, y de organizaciones sociales y de padres, en pos de la mejora de la escuela pública. Mucho más importante que las diferencias es el futuro de la Nación. El tema requiere de un esfuerzo sublime de todos por escuchar y comprender las distintas propuestas y superar las diferencias. Es que debemos entender que la educación es la base de la República. Es por eso que reunir a estos representantes debiera resultar en un acto de madurez y responsabilidad de los adultos hacia uno de los principales desafíos que tenemos como nación: unirnos en pos de la mejora educativa nacional. Sin esta base, será muy difícil imprimir la contundencia y la fuerza transformadora que la cuestión supone.















