Medidas de corte populista poco atinada y despareja
Estamos trabajando para que ésta sea la mejor temporada que podamos recordar, afirmó la gobernadora María Eugenia Vidal cuando anunció que habrá descuentos del 50 por ciento en compras en supermercados, pasajes y locales gastronómicos, y del 30 por ciento en hotelería en Mar del Plata con dinero del Banco de la Provincia y del Gobierno provincial.
Se trata de un paquete de medidas para potenciar la temporada de verano 2018 en Mar del Plata con descuentos a través del Banco Provincia en hotelería, gastronomía y espectáculos que permitirá a cada turista ahorrar hasta mil pesos por día, según el cálculo optimista del Gobierno de la provincia. Concretamente y para poner blanco sobre negro: todos los bonaerenses vamos a subsidiar a quienes operan con el Banco Provincia (la gran mayoría estatales) y para que solo Mar del Plata haga buena temporada.
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Una medida que rescata lo más rancio del populismo, en un momento en el cual desde la Nación se pide esfuerzo y ajuste, premisas que a nadie le gustan pero que se asumen con la responsabilidad de la hora, lo cual al fin nos termina por confundir a los ciudadanos. ¿Cuál es el camino a seguir? ¿El del esfuerzo que pide Macri o el de seguir la fiesta que propone Vidal?
En general, la propuesta de la gobernadora no fue bien recibida; la crítica ciudadana está dirigida a que se utilicen esos beneficios a otros fines, que sean para todos los bonaerenses. Y por otro lado, con justa razón, los intendentes y operadores turísticos de los otros distritos de la Costa, se molestaron por la discriminación de incluir solo a Mar del Plata.
Con los fondos de todos los bonaerenses se ofrece un 50 por ciento de descuento en restaurantes adheridos con un tope de hasta 1.000 pesos por cuenta; también en espectáculos, sin tope de reintegro y seis cuotas sin interés, y en supermercados adheridos con un tope de 1.500 mensuales por cliente. Según las estimaciones del Ministerio de Economía provincial, la combinación de estos descuentos le permitirá al beneficiario ahorrar un promedio de 14.000 pesos para dos semanas de vacaciones, o el equivalente a 1.000 por día. Estímulo que -analizan- servirá para competir con las playas de Brasil como destino turístico. Buscando así que cada vez más argentinos elijan Mar del Plata, porque esta ciudad vale la pena ser visitada. ¿Y las otras playas y distritos no?
La idea sería interesante si no se hiciera con los impuestos que pagamos todos, si el universo del beneficio fuera para toda la Costa Atlántica y que surgiera de un acuerdo serio y trabajado con las cámaras hoteleras y restaurantes, concesionarios de playa, haciendo el esfuerzo el Estado por ofrecer beneficios de tipo impositivo a cambio de que los empresarios hagan los descuentos a los veraneantes. Pero recurrir a los fondos del Estado, siempre, mientras se amenaza con achicar plantas de trabajadores, se suspende el bono de fin de año, mantenemos un cúmulo de pobres vergonzoso, se anuncian medidas que perjudican a los jubilados y el campo está en pie de guerra por el aumento de los impuestos provinciales, es el camino fácil, populista y que se supone que el Gobierno pretende erradicar. Encima, lo que pretende ser una medida simpática, por lo mal pergeñada, terminó generando enojos.
No deja de llamar la atención que la gobernadora haya lanzado este plan de descuentos con el Ministerio de Transporte de la Nación y con el jefe de Gabinete Marcos Peña, con lo cual debemos concluir que el macrismo ha decidido acompañar toda esta propuesta desde el Gobierno nacional que, insistimos, no es coherente las posturas que vienen manteniendo respecto de la etapa que nos toca vivir, en la que se llama a pagar la fiesta mediante una administración pública y personal más austera y eficiente.
No termina allí la serie de medidas destinadas exclusivamente a Mar del Plata, ciudad que -dicho sea de paso- de resultar efectiva la propuesta se verá colapsada mientras otros distritos pasarán penurias para conseguir la afluencia de turistas. Además de los beneficios del Banco Provincia, el Ministerio de Gestión Cultural de la Provincia realizará espectáculos y actividades artísticas para toda la familia en diferentes puntos de la ciudad. Esto recuerda mucho a la gestión de Scioli, que repitió esta práctica todos los veranos causando el enojo de los inversores teatrales, que perdían espectadores.
Todo este dispendio de fondos provinciales para una ciudad, Mar del Plata, un sector exclusivo de la población, los usuarios de tarjetas del Banco Provincia, en un momento tan difícil para la ciudadanía ¿se justifica? O acaso, se podría buscar un destino productivo para esos fondos y para esa estrategia del Banco, como por ejemplo esos descuentos para la adquisición de bienes de capital que incentiven la producción y generación de empleo, que luego permitan que muchos que este año van a pasar el verano en su casa, puedan salir de vacaciones con su dinero en otra oportunidad, una vez que hayan logrado ese anhelado empleo formal que tanto hace falta.
La verdad es que este tipo de medidas nos confunden, nos hacen sentir que entonces el esfuerzo que se nos pide no es tan serio como parece y, sobre todo, nos recuerdan a un pasado que los bonaerenses votamos por no volver a repetir.














