Mayo cierra sin cambios destacados ni lluvias importantes

La oferta de agua de lo que va del mes sigue por debajo de los valores normales y es muy poco probable que este patrón se modifique. Las perspectivas de corto plazo muestran algunas lloviznas y lluvias débiles que se concretarían entre hoy y mañana.
DE LA REDACCION. Las precipitaciones de esta última semana han sido prácticamente nulas. A pesar de esto, algunas madrugadas fueron muy húmedas, lo cual favoreció que se sucedieran jornadas con amaneceres con nieblas o neblinas y en algunos casos algunas lloviznas.
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Según la Consultora de Climatología Aplicada (CCA) las estaciones automáticas de las distintas redes ubicadas en la zona central del país han logrado captar algunos corredores donde las lloviznas lograron sumar entre medio y un milímetro a lo largo de la semana, medidas que escapan a las observaciones convencionales o mayoritariamente no son tenidas en cuenta a la hora del registro. Lo cierto es que este tipo de evento no produce cambios en la disponibilidad de humedad del suelo, pero sí hace corta la extensión de los días para las labores que aún deben llevarse adelante. Es importante destacar que los amaneceres con alto nivel de humedad relativa son típicos de mayo, por lo tanto en este sentido la situación se ajusta a lo esperado.
La oferta de agua de lo que va de mayo sigue por debajo de los valores normales y es muy poco probable que este patrón se modifique. Las perspectivas de corto plazo muestran algunas lloviznas y lluvias débiles que se concretarían entre hoy y mañana. Luego el tiempo volvería a una situación similar como la que ha predominado en gran parte del mes, con tránsito de nubosidad baja, mejores posibilidades de insolación hacia el mediodía y las primeras horas de la tarde, pero con tendencia que se mantengan cortas las jornadas de labores de cosecha. Esta tarea deberá ser abordada en las condiciones que imponen las circunstancias actuales, dado que no se perfila un patrón demasiado diferente para el comienzo de junio. Obviamente que para el maíz las posibilidades son mejores.
Por lo pronto, en el corto y mediano plazo no se anticipan sistemas precipitantes capaces de volver a generar excesos hídricos.
Con este contexto de lluvias la situación se mantiene muy cercana a los valores adecuados de reserva, es posible que campos que ya están en barbecho o donde aún no se ha cosechado, las reservas sean superiores. En todo caso el escurrimiento de los excesos hídricos está dejando un patrón favorable para el inicio de la fina, en casos en los que los lotes hayan quedado en buenas condiciones (sin pisos rotos por huellones) para abordar esta tarea.
El fenómeno El Niño que dejó las inusuales lluvias de abril se ha neutralizado. Si bien la atmósfera tiene cierta inercia en su circulación para recibir estas señales oceánicas, la escala regional impone un patrón conducente de mucha estabilidad y por lo tanto de lluvias muy escasas. Las ondas que avanzan desde el oeste encontraron, desde finales de abril, zonas de alta presión en el este que a lo sumo han permitido la formación de nubes bajas, con lloviznas o algún chaparrón disperso. Estructuralmente esto no se estará modificando en forma perentoria. De esta manera mayo cerrará seco en cuanto a lluvias a pesar de haber predominado un ambiente húmedo.
Si se considera el desarrollo pluvial de los primeros cinco meses del año, se ve una alternancia que impone una variabilidad significativa en el patrón dominante. Sin embargo, febrero y abril se yerguen para borrar cualquier rastro de deficiencia pluvial. Paradójicamente el mes de enero, con sus veinte días finales de lluvias muy escasas, golpeó a la soja entrerriana y del norte bonaerense en un momento de alta demanda. El deterioro se interrumpió con la llegada de las lluvias en febrero, las cuales se saltearon marzo para dejar en abril excesos que hacen difícil aún obtener un balance de esta campaña.
Es posible que, con las excelentes noticias de cosecha que llegan de zonas normalmente marginales para la oleaginosa, el retroceso de los niveles de producción encuentre un piso en los cinco millones de toneladas, respecto de las casi 60 millones previstas inicialmente. En resumen, los guarismos de pérdida a cosecha estarían rondando un porcentaje cercano a ocho puntos respecto del valor. Con la mejora de precios y sin poner la vista en casos puntuales, la gran escala todavía resulta con números ventajosos para la campaña 2015/2016.











