Mariana Carbajal: "La violencia digital puede causar daños graves"
Días pasados, la periodista y escritora, Mariana Carbajal, presidió una charla-debate abordando la temática: \"Lo virtual es real: la violencia de género en entornos digitales\", que fue coordinada por el Foro Pergamino contra la Trata, Violencias y Abusos. En una entrevista exclusiva con LA OPINION, la escritora se explayó sobre...

Días pasados, la periodista y escritora, Mariana Carbajal, presidió una charla-debate abordando la temática: "Lo virtual es real: la violencia de género en entornos digitales", que fue coordinada por el Foro Pergamino contra la Trata, Violencias y Abusos.
En una entrevista exclusiva con LA OPINION, la escritora se explayó sobre este flagelo.
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-¿De qué hablamos cuando mencionamos a la violencia digital?
El año pasado, el Congreso la incorporó a la Ley 26485, de protección integral de las mujeres frente a la violencia de género. Esta norma establece que la violencia digital o telemática es "toda conducta, acción u omisión en contra de las mujeres basada en su género que sea cometida, instigada o agravada, en parte o en su totalidad, con la asistencia, utilización y/o apropiación de las tecnologías de la información y la comunicación". Atentar contra la integridad, dignidad, identidad, reputación y libertad de las mujeres en el espacio digital; obtener, reproducir y difundir material digital íntimo o de desnudez sin consentimiento; reproducir discursos de odio misóginos y patrones estereotipados sexistas en línea; acoso, amenaza, extorsión, control o espionaje en actividades virtuales y también el robo y difusión no consentida de datos personales, son algunas de las modalidades de la violencia digital de género. Sabemos que como ocurre con la violencia física o psicológica y otras formas, también la violencia digital puede causar daños graves.
-¿Cuáles son las situaciones más comunes de violencia digital en la actualidad?
No hay datos oficiales. Pero un estudio exploratorio que hizo el año pasado la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires encontró lo que sospechamos: Las situaciones de mayor vulnerabilidad se concentran en la intersección de género, edad y orientación sexual. Las mujeres más jóvenes y las personas Lgtb+ son las más afectadas. Seis de cada 10 adolescentes de entre 14 y 25 años experimentaron situaciones de violencia digital, mientras que el colectivo Lgtbqi+ se vio afectado en un 52,5%. Otros datos que arrojó esta encuesta, que se hizo de manera online, fue que cuatro de cada 10 mujeres de entre 14 y 39 años recibieron material sexual sin haberlo pedido y una de cada cinco sufrió burlas o descalificaciones por su género; y una de cada 10 mujeres menores de 39 años padeció insistencias para revelar contraseñas. Las redes sociales facilitan el anonimato de los agresores. Esa es otra característica clave. En este estudio surgió que en el 73 por ciento de los casos las mujeres afectadas no saben quién fue el responsable de la agresión. Sin embargo, cuando se logró identificarlo, la respuesta más frecuente es un varón. Otro problema que se detecta es que menos del 10 por ciento de las agredidas busca ayuda formal y solo el 36 por ciento informa a la plataforma lo que le sucedió, lo que deja al descubierto o que se minimizan o naturalizan las agresiones o hay desconocimiento de adónde acudir o qué hacer o existe desconfianza en las instituciones para denunciar o hay temor a ser revictimizada.
-¿Cómo se encuentra argentina en materia de legislación?
-La situación normativa está mucho mejor desde la reforma que se dio el año pasado mediante la sanción de la llamada Ley Olimpia. Esta modificación incorporó la violencia en entornos digitales a la Ley 26.485 como una modalidad más de la violencia de género a las ya conocidas simbólica, económica, física o psicológica. Es muy interesante el aporte porque destaca que todos los derechos del mundo off line están vigentes en el entorno digital, es decir iguala los escenarios. La ley es un gran apoyo para proteger a las mujeres comunicadoras de los discursos violentos que terminan silenciando a activistas y afectan a la libertad de expresión y el buen debate de ideas. Y también otro aspecto para destacar es que contempla su aplicación ante material o imágenes tanto reales como las creadas con tecnologías como la IA, algo que es cada vez más común para atacar a las mujeres.
-¿Que sucede con los casos de difusión de contenidos no consentidos? ¿De qué se trata la Ley Belén?
-El proyecto de Ley Belén, que esté año volvió a presentarse en el Congreso, propone que sea un delito la difusión no consentida de fotos o material íntimo. Lleva el nombre de una policía de la provincia de Buenos Aires, Belén San Román que se terminó suicidando luego de que un varón viralizó en grupos imágenes íntimas de ella. Actualmente algunas jurisdicciones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tipifican esa conducta como una contravención, es decir no llega a ser delito, y las penas previstas son muy bajas como multas o probation o pocos días de arresto, pero lo que se observa con preocupación también es que en algunos casos las investigaciones no avanzan. Y el mensaje social que trasciende es la impunidad. En otras oportunidades estas conductas se tratan con otros tipos penales como la la llamada "sextorsión" por ejemplo. De todos modos, hay que discutir si el proceso penal, que suele ser muy costoso en todo sentido es lo que las mujeres quieren. Creo que hay que poner sobre la mesa si es lo que ellas necesitan o si pretenden evitar la viralización del contenido, para minimizar el daño. Al menos en el caso de las mujeres adultas hay que pensar en esa posibilidad: que se logre con mecanismos veloces frenar la viralización. En este sentido, España tiene un proyecto interesante que se denomina "canal prioritario de denuncias" para bajar rápido esos contenidos. También el sitio STOPNCII trabaja en ese sentido, como una prevención a la viralización de contenido íntimo.













