María Elena Harper: "Recibimos la ley de VIH, Hepatitis Virales y Tuberculosis con mucha alegría"
Hace unos días el Senado, junto con la normativa referida a la oncopediatría, aprobó por amplia mayoría y convirtió en ley el proyecto de VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual. La iniciativa propone un abordaje integral desde la salud colectiva y busca brindar contención e información para...
Hace unos días el Senado, junto con la normativa referida a la oncopediatría, aprobó por amplia mayoría y convirtió en ley el proyecto de VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual. La iniciativa propone un abordaje integral desde la salud colectiva y busca brindar contención e información para derribar prejuicios y situaciones de discriminación. Tras el tratamiento legislativo, la norma fue promulgada y el propio presidente de la Nación Alberto Fernández celebró su puesta en vigencia en un acto que compartió con la ministra de Salud, Carla Vizzotti. El nuevo marco legal corre la mirada del aspecto biomédico y pone el foco en el aspecto social.
En diálogo con LA OPINION María Elena Harper, responsable del Programa de VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, Hepatitis Virales y Tuberculosis de la Región Sanitaria IV, se refirió al nuevo paradigma que propone la norma que aborda estas patologías desde un enfoque integral que contempla lo social y describió el cuadro de situación en torno a ellas, poniendo énfasis en la importancia de contar con un marco legislativo que fortalezca el trabajo de los diferentes dispositivos y propicie una mayor inclusión.
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-¿Qué cambios propone la ley recientemente reglamentada en el paradigma de implementación de los programas que abordan estas enfermedades?
-La ley provincial no era mala, pero ésta tiene otros aspectos. Por un lado, incorpora más enfermedades, la normativa anterior solo incluía el VIH y en cambio ésta incluye las hepatitis virales, otras infecciones de transmisión sexual y la tuberculosis; y por el otro se posiciona desde un paradigma de atención no tan centrado en lo biomédico. La ley se apoya en la atención integral, no solo para garantizar el acceso a la atención y a la medicación sino para promover un abordaje desde lo social con todo lo que eso conlleva.
-Atendiendo a que la ley es de carácter nacional, ¿para su aplicación en la provincia se requiere de alguna disposición particular?
-En realidad cada provincia debe tener leyes enmarcadas dentro de la ley nacional; es decir que esta ley seguramente empujará a las provincias a revisar sus propias legislaciones. En este sentido, y más allá de las adecuaciones a las normativas provinciales, lo importante es que la ley nacional nos da un marco y nos señala claramente las cosas que no se pueden hacer porque la ley madre es la ley nacional.
Creo que hay una confusión respecto de que ahora no se puede pedir la determinación de VIH para ingresar al mundo del trabajo, esto ha sido señalado como un título cuando se reglamentó la ley, cuando en realidad nunca estuvo permitido pedir este análisis para el ingreso laboral de una persona. Lo que ocurría era que la ley anterior tenía algunas salvedades que eran el requerimiento de esta prueba para las fuerzas de seguridad, algo que ahora se eliminó también para estas actividades. Pero para el acceso a un empleo siempre fue ilegal pedir un análisis de VIH.
-Cuando se leen los alcances de la nueva ley de inmediato se piensa en dispositivos como el Consultorio Amigable que proponen espacios de atención integral. ¿La normativa actual en sus lineamientos rectores va en esa dirección?
-La ley fortalece todos estos dispositivos. Habla no solo de la atención al paciente sino también del acceso al testeo; de la prevención de las enfermedades y la promoción de un estilo de vida saludable. También le da participación a la sociedad civil y a las personas que viven con VIH para que se incorporen en los circuitos de trabajo.
El trabajo del Consultorio Amigable es de algún modo un modelo del nuevo paradigma, pero lamentablemente no todas las ciudades cuentan con espacios con estas características. La realidad del país es bastante heterogénea. En algunas ciudades existen iniciativas como las que lleva adelante el Consultorio Amigable que funciona en un Centro de Atención Primaria de la Salud o el Hospital donde semanalmente se realizan testeos; pero hay otras donde esto no ocurre. En este sentido en Pergamino hay un camino que venimos recorriendo y la ley lo que pretende es fortalecer esa senda. La ley lo que hace es fortalecer los circuitos. Pero en nuestra situación el principal problema que tenemos no es tanto la atención en salud, ni en el nivel primario ni secundario, sino en otros aspectos como el acceso de las personas con VIH al mundo del trabajo, por eso es tan importante el abordaje social que plantea la ley recientemente reglamentada.
-¿Estas dificultades para la inclusión de las personas con VIH al mercado laboral ocurren por una cuestión de prejuicios que aún persisten en el seno de la sociedad?
-Sí. Hay muchas variables que inciden. Por un lado, todavía hay mucho estigma y discriminación. Y por el otro hay temor, no solo al contagio sino a que la persona que convive con VIH esté continuamente pidiendo medidas para atender su patología, algo que en la práctica no se da porque los tratamientos se han simplificado mucho y con buena adherencia las personas tienen una muy buena calidad de vida. Los pacientes que son adherentes al tratamiento se hacen controles dos veces al año y toman su medicación, que es una pastilla que ni siquiera requiere estar en la heladera. En algunos casos, toman una sola pastilla y en otros dos, pero son tratamientos que no distan mucho de los que llevan adelante las personas con diabetes o hipertensión. Lo que sucede es que, en el caso de otras enfermedades crónicas, éstas no suelen ser un obstáculo para el ingreso al mercado laboral.
-¿La estigmatización también se da frente al diagnóstico de las demás enfermedades contempladas por la ley?
-Son diferentes. La mayor estigmatización se da con aquellas patologías que se relacionan con la conducta sexual. No pasa, por ejemplo, con la tuberculosis. Nadie pregunta por esta enfermedad al momento de contratar a un empleado, con el VIH sí pasa y el paciente que convive con el VIH se siente condicionado en muchos ámbitos, aun a pesar de los avances que se han conseguido en el manejo de esta enfermedad.
-Si bien la aprobación y promulgación de la ley es algo muy reciente, ¿han recibido ya algún nuevo lineamiento a nivel de Provincia?
-Recibimos la ley con mucha alegría como para empezar a trabajar, pero aún no hay ningún lineamiento específico. Pero la ley nacional aporta un marco muy interesante que seguramente se plasmará a nivel provincial en las normativas específicas.
















