Marcada respuesta del sector privado de salud en la atención de pacientes con Covid-19
Las clínicas absorbieron el 60% del volumen de internación, un hecho dado por múltiples factores. Los establecimientos adecuaron sus dinámicas y lo hicieron atravesados por una crisis estructural anterior a la pandemia. Sobre un total de 6.310 casos confirmados solo un 7% necesitó hospitalización, el 6% de ellos en cuidados...
Las clínicas absorbieron el 60% del volumen de internación, un hecho dado por múltiples factores. Los establecimientos adecuaron sus dinámicas y lo hicieron atravesados por una crisis estructural anterior a la pandemia. Sobre un total de 6.310 casos confirmados solo un 7% necesitó hospitalización, el 6% de ellos en cuidados intermedios y el 1% en Terapia Intensiva.
La pandemia de coronavirus demandó y demanda una fuerte articulación del sistema de salud para poder brindar respuestas a la emergencia sanitaria. Con el devenir de los meses, los casos en la ciudad fueron creciendo y el trabajo coordinado entre los distintos actores del sistema sanitario dio lugar a una experiencia de articulación público-privada sin precedentes que, con aciertos y errores, permitió sobrellevar la situación y sortear momentos de estrés sanitario sin colapsar.
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Al 31 de enero de este año, el informe presentado por la Secretaría de Salud del Municipio en el seno del Comité de Crisis, donde confluyen todos los efectores, detalla estadísticas respecto de las diferentes dimensiones del trabajo realizado por los distintos actores del sistema. Uno de esos indicadores refleja el alto nivel de respuesta brindado por el subsector privado de salud- clínicas- en la atención de los pacientes que requirieron internación.
El informe revela que al 31 de enero de 2021, sobre un total de 6.310 casos confirmados de Covid-19 solo un 7 por ciento necesitó hospitalización (449 pacientes), el 6 por ciento de ellos en unidades de cuidados intermedios (378), el 1 por ciento en cuidados intensivos (71); el 0,5% (31) necesitó asistencia respiratoria mecánica o diálisis; mientras que el 97 por ciento de los pacientes (5.861) cursó infecciones leves sin necesidad de internación. Estos datos siguen la línea mundial respecto de la proporción de contagiados que cursan la patología con severidad, los que requieren internación y quienes la transitan sin síntomas.
En relación al lugar de internación, la estadística a fin del mes pasado -con una tendencia que se mantiene- revela que del total de casos positivos registrados el mayor porcentaje fue asistido en centros privados de salud. Los datos revelan que 209 fueron atendidos en la Clínica Pergamino (46%), 26 en la Clínica General Paz (6%), 36 en la Clínica Centro (8%); mientras que 179 (40%) fueron internados en el Hospital San José. Con respecto a la cantidad de hospitalizaciones, el informe da cuenta de una evolución de la demanda que acompañó la progresión de la pandemia, con curvas de crecimiento marcadas durante el último trimestre del año 2020 -fundamentalmente en los meses de octubre y noviembre en coincidencia con el período del año en que se observó la mayor cantidad de casos de Covid-19 en la ciudad-. Una tendencia similar se observó a fines de diciembre y en el inicio de 2021.
De este indicador se desprende que el subsector privado absorbió el 60 por ciento del volumen de internación de pacientes, algo dado por múltiples factores, uno de ellos el perfil de los pacientes que debido a tener cobertura de obras sociales o prepagas habitualmente atienden su salud en la órbita privada. En otros casos debido a que algunos establecimientos recibieron -y de hecho lo hacen actualmente-pacientes de la región por tener capacidad instalada disponible para la atención de casos sospechosos o confirmados de Covid-19 en los sectores de aislamiento; y que tienen vigentes sus convenios prestacionales con obras sociales como Ioma o Pami que absorben a una importante cantidad de afiliados.
Así como el sistema público lo hizo en todas sus dimensiones, los datos revelan que el sector privado de la salud también asumió una enorme tarea en la pandemia. Y lo hizo en un contexto sumamente complejo por tratarse de un campo de la salud que desde hace tiempo venía atravesado por una crisis de carácter estructural.
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Del porcentaje de casos que requirió internación, un importante volumen fue absorbido por las clínicas. (INFORME COVID-19 al 31 de enero elaborado por la Secretaría de Salud)
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En un contexto complejo
Sin hacer una ponderación de valor de la función que viene realizando, la coyuntura planteada por la emergencia sanitaria y la incertidumbre de estar frente a una enfermedad nueva, cuyo conocimiento sobre el abordaje se va construyendo a medida que avanza, obligaron a los establecimientos privados a realizar una reingeniería de su dinámica de funcionamiento e inversiones en materia de infraestructura y recursos humanos para asumir una tarea tan difícil como desafiante. Esto atendiendo a que además muchas de las prestaciones y prácticas habituales -de las que surgen sus mayores ingresos- se vieron restringidas durante buena parte de la contingencia debido a las medidas restrictivas impuestas en términos sanitarios; y que el subsector privado contó con pocos instrumentos de ayuda financiera para hacer frente al parate.
En lo que respecta a la posibilidad de establecer un “módulo Covid” que incluyera los costos de las prestaciones realizadas y cubriera alguno de los gastos que supone la atención de pacientes en aislamiento, desde el inicio de la pandemia se establecieron gestiones con obras sociales y empresas de medicina prepaga que en su mayoría no fueron exitosas. En este aspecto, varias fuentes del sector consultadas por LA OPINION para este informe plantearon que hubo una especie de “acuerdo tácito” entre las obras sociales nacionales, provinciales y algunas prepagas para “no reconocer estos costos”, fundamentalmente aquellos vinculados al uso de elementos de protección personal, la organización de las áreas de atención exclusiva para pacientes sospechosos o confirmados de Covid-19, los honorarios médicos y el recurso humano asignado a lo asistencial. Y observaron con preocupación las dificultades que ocasiona el tener que cubrir estos costos en un escenario en el que la mayoría de las prestaciones habituales se vieron afectadas durante la pandemia, con lo que ello importa en términos de ingresos genuinos para el sector privado de salud.
En otro plano que no resulta menor, atendiendo a que el costo más significativo que implica la atención de Covid es en términos de recursos humanos, desde diciembre las clínicas dejaron de percibir el ATP -que era la ayuda que el Gobierno brindaba a varias empresas para el pago de sueldos- y que para los sanatorios representaba una ayuda importante. Las propias entidades que representan a los establecimientos privados de salud reconocieron que ese subsidio les permitió a muchas clínicas, principalmente del interior del país, mantener sus puertas abiertas y alertaron que la quita de esta ayuda podía significar el cierre de varias instituciones debido a la difícil situación financiera que afrontan.
Desde el mes pasado se estableció un nuevo régimen de asistencia mediante un sistema de créditos, aunque los prestadores locales consultados aseveraron que “las condiciones para acceder son prácticamente imposibles para el sector de clínicas y sanatorios”, por lo que por el momento la mayoría de las clínicas solo cuentan con una reducción impositiva vinculada a las contribuciones patronales que estará vigente hasta el 31 de marzo.
Según información relevada por LA OPINION, a ello se suma que las clínicas cargan con el peso de un retraso de precios en el valor de las prestaciones que el año pasado no pudieron negociarse en índices acordes con los porcentajes de inflación, en algunos casos se lograron reajustes por un 15 por ciento anual contra un índice inflacionario sensiblemente mayor.
Todas estas variables colocan a las instituciones privadas de salud en una posición desfavorable en un escenario en el que lejos de terminar la pandemia continúa. Y en este sentido el conjunto de los establecimientos sigue brindando servicios y trabajando en forma articulada en el seno del comité de crisis, articulando acciones para hacer frente a una evolución de la pandemia que a ciencia cierta nadie sabe qué comportamiento va a tener cuando se acerque la temporada invernal en el que históricamente los niveles de demanda de atención en el sistema de salud crecen.
















