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Mancillando la historia

Bajo la lluvia, como en aquellas ilustraciones de 1810 que veíamos en los libros escolares, este 25 de Mayo la gente fue llegando desde todos los vértices hacia el centro de la Plaza, ocupada por un imponente y moderno escenario. Algunas similitudes, pero muchísimas diferencias, 213 años después de aquella...

25 de mayo de 2023 a las 12:00 a. m.
Mancillando la historia

Bajo la lluvia, como en aquellas ilustraciones de 1810 que veíamos en los libros escolares, este 25 de Mayo la gente fue llegando desde todos los vértices hacia el centro de la Plaza, ocupada por un imponente y moderno escenario. Algunas similitudes, pero muchísimas diferencias, 213 años después de aquella jornada fundante de nuestra Patria.

Para empezar, la concurrencia. Masiva, sí. Pero… ¿era el pueblo festejando? No. Eran militantes de diversas agrupaciones del Frente de Todos que se congregaron en la Plaza de Mayo para escuchar a la vicepresidenta Cristina Fernández, única oradora en el acto que se realizó en conmemoración del 213° aniversario del Primer Gobierno Patrio… No, error. El motivo de la convocatoria fue partidario y ni siquiera se molestaron en disimularlo: la cita fue para recordar los 20 años de la asunción presidencial de Néstor Kirchner.

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Como si la Ciudad de Buenos Aires no fuera vasta en espacios abiertos, cerrados, estadios, avenidas como realizar un acto político, la opción fue la Plaza de Mayo, sitio emblemático e ineludible de la gesta patriótica de 1810, que este año quedó deslucida y no precisamente por la lluvia.

Bajo un cielo matinal plomizo, las primeras columnas llegaron a Plaza de Mayo por la mañana para colocar las primeras banderas… No, nuevamente se equivoca estimado lector. Lo que pusieron fueron pancartas, carteles. Al tiempo que llegaban estos madrugadores ciudadanos (o mejor dicho, militantes), los primeros puestos de venta de choripanes y hamburguesas comenzaban lentamente ante la mirada de otros que habían pasado la noche en el lugar, a la pesca de tomar los lugares más cercanos al escenario.

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En tanto, la zona del microcentro porteño lucía plagada de banderines celeste y blanco y escarapelas… Una vez más se equivoca, eran carteles dedicados a la exmandataria.

"El jueves los espero a todos y todas en la Plaza de Mayo. A 20 años de la asunción de Néstor Kirchner, imitemos el ejemplo", publicó el pasado lunes en sus redes sociales Cristina Fernández de Kirchner para convocar a participar del acto. 

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Aunque algunos no lo recuerden, o no les importe recordar, se cumplió el 213° aniversario del Primer Gobierno Patrio, punto de partida para la independencia de la incipiente nación que se llamaría Argentina. Ocurrió el 25 de Mayo de 1810, ese día se formó la Primera Junta de Gobierno y constituyó la culminación del proceso conocido como la "Semana de Mayo" que marcó justamente la maduración hacia el surgimiento del Estado Nacional que culminaría seis años después, el 9 de Julio de 1816, con la Declaración de la Independencia en Tucumán. Esta apretada cronología es la génesis de nuestro nacimiento. Es más que un cumpleaños, o una efeméride para justificar el feriado y su insólito complemento de feriado puente que alimenta un fin de semana extra largo; el 25 de mayo es lo que da sentido (o debería dar) a nuestra existencia como nación soberana. La devaluación del país -que no es solo económica-, se refleja en la confusión sobre la importancia de conmemorar a la Patria.

El actual gobierno, encabezado por Alberto Fernández y secundado por Cristina Fernández de Kirchner, ha aniquilado el valor de la fiesta patria. En su interminable interna política, dinamitaron la historia y pretenden construir sobre los escombros el relato de un nuevo tiempo. Reemplazan 213 años de institucionalidad por 20 años teñidos de proselitismo. En lugar de evocar a los próceres de Mayo, aquellos que trazaron el destino de la Patria, planean la exaltación de un dirigente que llegó al poder por abandono de su contrincante y que si bien luego hilvanó logros y fracasos, como cualquier otro, no tiene la estatura de los miembros de la Primera Junta.

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Hay una fijación en el kirchnerismo por instalar una semántica, que se ajuste únicamente a su mirada sesgada de los hechos. Cargan con el delirio de refundarlo todo. De esta manera se están llevando por delante el 25 de Mayo que es un hito irremplazable, pues sentó las bases para la consolidación nacional. 

Se trata de una de las fechas patrias más importantes. Así era, al menos, hasta ahora. La costumbre marca que el país se viste de celeste y blanco y tanto los organismos gubernamentales como educativos lucen el pabellón nacional en su frente, también ondea en las instituciones, clubes, incluso en las viviendas particulares. Las plazas están signadas como epicentro de la conmemoración, en tributo a los próceres de 1810, y en particular la Plaza de Mayo, que resalta al Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires. Hasta hoy ese era el ritual, esaera la postal. 

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Desafortunadamente la administración de los Fernández ha devaluado también la esencia de la Revolución de Mayo. Alberto, entregó la llave de la historia para que el kirchnerismo, el sector que lo encumbró y ahora lo aborrece, usufructúe un espacio que es de todos, la Plaza de Mayo, para un acto partidario. Montaron un escenario gigantesco que le da la espalda a la Casa Rosada y desde allí habló a sus seguidores la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El presidente no fue invitado.

Salvo el Te Deum, no hubo acto oficial por la fecha patria ni allí ni en ninguna otra parte. Insólito. Es la primera vez que sucede.

La plaza estuvo ocupada por el kirchnerismo recordando a su líder, Néstor Carlos Kirchner. Unica oradora: su viuda. Mientras tanto, el presidente en Chapadmalal, descansando. Es la nueva historia. 

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