Malamud: "Cristina radicalizó al peronismo"
En su paso por Odisea Argentina, el politólogo Andrés Malamud desplegó una tesis que incomodó tanto a los propios como a los ajenos: Cristina Fernández de Kirchner dejó al peronismo sin su histórica plasticidad. O dicho de otro modo, lo radicalizó. No en el sentido ideológico clásico, sino bajo la...

En su paso por Odisea Argentina, el politólogo Andrés Malamud desplegó una tesis que incomodó tanto a los propios como a los ajenos: Cristina Fernández de Kirchner dejó al peronismo sin su histórica plasticidad. O dicho de otro modo, lo radicalizó. No en el sentido ideológico clásico, sino bajo la dinámica interna que históricamente caracterizó a la Unión Cívica Radical.
Carlos Pagni le preguntó por qué los peronistas no logran “sacarse de encima” a Cristina. Malamud respondió con una radiografía quirúrgica:
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“Porque Cristina radicalizó al peronismo. Los radicales nunca pierden el poder en vida; el peronismo sí. Hasta que llegó ella”.
La ruptura de una tradición: líderes fuertes, pero reemplazables
El politólogo repasó la secuencia histórica que ilustraba ese punto. Tras la muerte de Perón, el PJ conservó un rasgo singular:
sus liderazgos se devoraban en vida.
Cafiero desplazó a los ortodoxos; Menem derrotó a Cafiero; Duhalde y Kirchner a Menem. Siempre había recambio, siempre había una fuerza emergente que se imponía puerta adentro.
Con Cristina esa cadena se interrumpió. nadie le gana una interna.
Malamud contrapuso esa anomalía al ADN radical, donde las jefaturas se extinguen con la biología:
Cristina, dice Malamud, fue la primera peronista en gobernar bajo esa lógica radical: no cede el mando en vida política.
El anclaje geográfico e ideológico: el conurbano y el progresismo
Pero Malamud avanzó más allá del fenómeno interno. Señaló que Cristina, además, ancló al peronismo en un territorio y en un discurso, reduciendo la amplitud estratégica que lo había caracterizado durante décadas.
Según el politólogo, el peronismo histórico tenía dos rasgos:
Cristina –explicó– fijó la brújula en el conurbano bonaerense y en una ideología progresista estable, sin capacidad de mutación.
El peronismo dejó de ser anfibio y pasó a ser rígido.
Incluso comparó a la expresidenta con Axel Kicillof:
“Ella mantiene el olfato, se da cuenta de los cambios. Es más moderna que Kicillof. Pero aun así no puede desenraizarse de esa ideología y de esa geografía”.
La encerrona bonaerense
El resultado, según Malamud, es una paradoja que paraliza al resto del peronismo:
no pueden romper con Cristina porque la provincia de Buenos Aires es el corazón tóxico de la política argentina.
Ese territorio, que aporta volumen electoral y estructura, sostiene su liderazgo.
Pero al mismo tiempo, esa dependencia impide al peronismo reconstruir su alcance federal y buscar un nuevo proyecto de poder más allá del AMBA.
















