Macri y Vidal, un mismo modelo con discursos muy diferentes
Sobre la base de un imperativo de que estamos bien aunque no lo notemos por el momento, el presidente Mauricio Macri abrió la Asamblea Legislativa. Fue una alocución claramente optimista, afirmando que lo peor ya pasó, una frase que a los más sufrientes no los deja conformes.
Lo que sobrevoló todo su discurso fue que intentó no confrontar con la oposición, sobre todo en un año par como este, en el que no hay elecciones, y necesita del consenso de algunos de los sectores del peronismo para que le aprueben leyes que son claves para el oficialismo. También parece haber tomado nota de la experiencia de fin de año con el tratamiento de las reformas previsional y fiscal donde se mostró una unidad en la acción de los opositores que preocupó a Cambiemos. Igual obtuvo un triunfo, pero entre la gente en la calle a los piedrazos y los legisladores protestando por el supuesto perjuicio a los jubilados, fue una victoria a lo Pirro, ya que inmediatamente después su imagen comenzó a bajar.
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La reafirmación de que la inflación está bajando, el déficit descendiendo y el PBI creciendo por segundo año consecutivo fueron los datos alentadores pero también debió admitir que son pocos los logros en lo económico que la sociedad percibe. Por eso habló del crecimiento invisible y de la construcción de bases para el desarrollo. Lo que intenta el presidente es retomar una agenda de expectativa y optimismo, en momentos en que las encuestas muestran la falta de esperanza a futuro como el mayor escollo de estos tiempos.
Si algo podemos destacar es que en su discurso componedor ante la Asamblea Legislativa, Macri alentó el debate por el aborto, la ampliación de la licencia por paternidad (actualmente es de solo dos días) y la igualdad salarial entre hombres y mujeres (datos del Indec dicen que hoy esa diferencia es de 30 por ciento). De este modo, el presidente se pone a la cabeza de una agenda que beneficia a las mujeres, una bandera que le arrebata al progresismo en esta etapa. Y fue sorpresivo y en el mejor de los sentidos.
Completamente distinto fue el mensaje de la gobernadora María Eugenia Vidal en su propia Asamblea Legislativa, fue pro positiva en los proyectos sobre todo en las obras públicas, pero agresiva en otras cuestiones. Les espetó a los sindicatos docentes no utilizar a los chicos como rehenes en el comienzo de clases previsto para el lunes en las escuelas bonaerenses. En la apertura de la Asamblea Legislativa, alzó su voz para afirmar que la provincia no se hace con grietas ni con agresiones ni con chicanas. También les dijo: Los problemas no se resuelven solo con el aumento de sueldo. No se resuelven pensando que para un chico es lo mismo empezar el año con un docente y terminar con otro. La respuesta, esperable de todos modos, es que hay paro docente la semana que viene.
La gobernadora no solo se refirió al conflicto docente. Anunció una reforma en el Poder Judicial para modificar el sistema de selección de jueces y facilitar los mecanismos de remoción de magistrados y fiscales. Y prometió una fuerte inversión para realizar unas 3.200 obras públicas.
También destacó que en el plano de la seguridad se trabaja muy duramente, que hay policías exonerados y grandes operativos antidrogas y se seguirá en este sentido.
¿Por qué fueron discursos tan distintos? La respuesta en este caso es claramente política: Macri atraviesa un momento en que baja en las encuestas y debe remar por despertar mayor expectativa hacia su gestión. Vidal puede darse el lujo de que la oposición la abucheara en pleno parlamento provincial atacando a docentes, porque su imagen se mantiene intacta y por el momento le es redituable seguir en su senda enfrentando a los sectores gremiales y a policías descarriados. Además Vidal no aparece como responsable de medidas de ajuste generalizadas como las que debe tomar Macri (tarifas, jubilados), por eso la oposición se presentó con carteles que rezaban Vidal es Macri. Tiene en cambio, la gobernadora, sus problemáticas propias como el cierre de escuelas rurales o de los planes para la educación para adultos. Y un conflicto en ciernes con los ruralistas por los nuevos valores del impuesto inmobiliario.
La realidad marca, de todos modos, que Macri ha bajado casi quince puntos en las encuestas y Vidal se mantiene con sus altos valores históricos, una situación que la ubica como la principal figura de Cambiemos en cualquier escenario electoral. Por eso, aun cuando ambos dirigentes participan del mismo modelo, es decir que piensan igual, tienen a estas horas estrategias muy distintas para seguir adelante. Lo que se reflejó claramente en dos discursos muy diferentes, tanto en su génesis como en sus objetivos.
Por lo demás, Cambiemos desde lo político es un equipo que tiene varios activos para jugar sus cartas, siendo el presidente y la gobernadora los más importantes












