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Macri asumió, llamó a la participación, tuvo su Plaza de Mayo repleta y su salida al balcón

11 de diciembre de 2015 a las 12:00 a. m.

El cambio se hizo realidad, asumió Mauricio Macri la presidencia de la Nación, tuvo su propia y colmada Plaza de Mayo y su salida al balcón de la Casa Rosada, llamó al consenso y la concordia de todos los argentinos. No hubo un solo cambio de estilo, sino también, más allá de las formas, impulsó la propuesta de lograr acuerdos, llamando a todos los sectores del país a sentirse parte de la responsabilidad que se compartirá con el nuevo gobierno. “Al país lo vamos a sacar adelante entre todos” fue una frase muy aplaudida cuando dio su discurso ante la Asamblea Legislativa.

También resumió muy bien la historia pasada diciendo que la recuperación de la democracia nació de la mano del proyecto socialdemócrata que impulsó Raúl Alfonsín, mientras que Carlos Menem incursionó en el neoliberalismo y los Kirchner agitaron banderas populistas. Ahora vienen cambios, algo distinto, menos ideologizado y más pragmático para el crecimiento.

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Se preocupó todo el tiempo porque en su discurso inicial quedara claro que hay una convocatoria amplia, de ejes claros aunque sin grandes definiciones. Por lo cual, la verdadera orientación de su gobierno, es decir la marca que le impondrá a la etapa naciente, se verá sobre la marcha. Mauricio Macri apenas dio una pista de simpatías por el desarrollismo, cuando citó una frase de Arturo Frondizi.

Con todo, el contraste más visible entre la ceremonia de ayer y la etapa de doce años de kirchnerismo que acaba de cerrarse, fue el estilo mesurado, tanto del discurso como de la reacción de las barras. No hubo volantes, ni papelitos, ni siquiera globos de la campaña electoral del PRO cayendo de los palcos, ni flema encendida de parte del presidente que asumía. El mensaje que definió el acto es: sobrio, serio y convocando a todos a colaborar.

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Macri habló de unidad nacional, lucha contra el narcotráfico y de pobreza cero, pero el tramo más aplaudido fue cuando prometió combatir la corrupción. A la gestión kirchnerista le apuntó también cuando destacó la falta de transparencia en los datos públicos, y al diferenciarse de los personalismos y hasta de los fanatismos que alguna vez arrastraron al país a la violencia.   

Lo escuchó atentamente un grupo de dirigentes destacados del Frente para la Victoria que no acataron la orden de Cristina Kirchner de vaciar la ceremonia de jura del nuevo presidente. Entre ellos, nada menos que el excandidato Daniel Scioli, que se sentó junto a su sucesora en el gobierno bonaerense, la macrista María Eugenia Vidal. Con Scioli se reúne Macri hoy mismo para conversar. También fueron los mandatarios provinciales Gildo Insfrán (Formosa), Juan Manzur (Tucumán) y Juan Manuel Urtubey (Salta), como invitados. Y una veintena de legisladores que hicieron número en la Asamblea, entre senadores y diputados.

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Fueron Gerardo Zamora y Gerardo Montenegro, senador por Santiago del Estero, más sus colegas de Tucumán José Alperovich; de Misiones Juan Irrazábal, de Santa Fe; Omar Perotti; de Corrientes, “Camau” Espínola; de Catamarca, Dalmacio Mera e Inés Blas, y de Chubut, Mario Pais. Por Diputados fueron el bloque de radicales K que responde a Zamora, los tres salteños ligados a Urtubey y el gobernador saliente de La Rioja, Luis Beder Herrera, entre otros.

Allí Macri y sus aliados de Cambiemos ya saben que la interna peronista está desatada y con quienes se puede dialogar  para reunir mayorías en ambas cámaras en temas álgidos, donde los votos para cada ley deberán ser trabajados cuidadosamente, toda vez que el flamante oficialismo es absoluta minoría en el Senado y tiene que juntar a diversos grupos para reunir quórum  en Diputados.

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A la salida y rumbo a la Casa Rosada, el movimiento de los Granaderos a caballo fue la señal que despertó la algarabía en la multitud. “Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”; “se siente, se siente, Mauricio presidente”; y “el pueblo unido jamás será vencido”, fueron los coros que se repetían a lo largo de cuadras y cuadras del microcentro.

El auto que llevaba a Macri y a su esposa avanzó a paso de hombre rodeado de un batallón de agentes de seguridad. Aunque no era un descapotable, el techo se abrió y permitió que el matrimonio presidencial pudiera saludar a las hileras de personas que les gritaban a un lado y al otro de la calle. 

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Pero luego y ya en la Casa Rosada donde recibió los atributos del mando, salió al balcón como los grandes líderes de la Argentina, con una Plaza de Mayo repleta y una multitud que repetía como un latiguillo: “Sí, se puede, sí se puede, sí se puede”. Con banderas de Argentina y otras “amarillo PRO”. Con remeras de Cambiemos y globos de colores, miles de personas se acercaron para vivar a Macri en su asunción presidencial. 

Pero la multitud estalló cuando el flamante presidente apareció en el balcón junto a su familia. No faltó el piropo a Juliana Awada, ni la expresión tierna por el saludo de Antonia.  Macri allí se dio el gusto con su baile, ya tradicional, al ritmo de “No me arrepiento de este amor”, de Gilda, que acompañó cantando su vice Gabriela Michetti.

 

El “¡Sí se puede!” mutó a un “¡Sí se pudo!” que sonó como un coro en toda la Plaza de Mayo.

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