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Los niños de la Diócesis peregrinaron al Santuario de la Virgen del Rosario

05 de septiembre de 2017 a las 12:00 a. m.
Los niños de la Diócesis peregrinaron al Santuario de la Virgen del Rosario
'' Los niños que asisten a catequesis en las parroquias de la Diócesis participaron del encuentro con la Virgen. (OBISPADO SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS)

Fue el pasado sábado en el Campito lindero al Santuario dedicado a la Virgen de San Nicolás. Allí se desarrolló la celebración en la que se festejó el 25º aniversario de esta tradicional peregrinación. El obispo de la Diócesis, monseñor Hugo Santiago recibió a los más pequeños.


El pasado sábado tuvo lugar una tradición diocesana que desde hace 25 años se realiza en San Nicolás. Cientos de niños, que asisten a la catequesis en las parroquias de las localidades que integran la Diócesis de San Nicolás, peregrinaron al Santuario de la Virgen del Rosario. Lo hicieron en compañía de sus catequistas y algunos padres. Juntos celebraron el aniversario Nº 25 de este peregrinar que tiene como objetivo que los niños entren en contacto con la Virgen, en este caso bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, y sepan reconocer en ella a su madre, progenitora, la que cuida de ellos.

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En el “Campito”

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En el “Campito”, los más pequeños fueron recibidos por el obispo, monseñor Hugo Santiago que celebró la misa. 

Durante la homilía les contó un cuento: “Había una vez un carpintero que caminaba por su barrio, encontró en una zanja a un hombre que estaba borracho y malherido. Con espíritu solidario decidió llevarlo a su casa, lo limpió, lo atendió, le dio un café caliente y lo invitó a habitar en una de las habitaciones que tenía en su humilde casa. El hombre descansó allí y al otro día, cuando se despertó le preguntó al carpintero dónde estaba su familia. El hombre le dijo que no tenía familia, que hacía mucho su familia se había destruido y andaba errante, vagabundo por el mundo”.

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Un cuento entretenido

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Prosiguiendo con el cuento, monseñor Santiago relató que “el carpintero le dijo al hombre si quería trabajar con él. Si bien al hombre no le gustaba mucho la carpintería, decidió quedarse a trabajar con el carpintero solidario. Pasó el tiempo y llegó el carnaval y este hombre, que le gustaba divertirse y tomar alcohol, decidió volver a su antigua vida aunque le avergonzaba decirle al carpintero que iba a salir. Entonces dejó una vela prendida en la mesa de luz de su habitación para que el carpintero creyera que estaba en la casa. Se fue por la ventana y disfrutó del carnaval hasta que en horas de la madrugada sintió la sirena de los bomberos. Cuando volvió a la casa vio que ésta se había quemado y fue en ese momento que se acordó de la vela que había dejado prendida, eso fue lo que motivó el incendio y también la muerte del carpintero que había quedado atrapado adentro de su casa. Se sintió muy culpable y en ese mismo momento sintió una voz que le decía: ‘No sos vos el culpable de mi muerte sino que yo decidí dar la vida por vos’. Al mismo tiempo esa voz le dijo al hombre: ‘Ponete en contacto con mi madre que te va a contar mi historia’”.

 

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Diálogo con los niños

Luego del relato, el obispo reconstruyó junto a los niños la historia que les había contado. Múltiples niños participaron y recordaron las diferentes partes del cuento en voz alta.

Acto seguido comenzó a interrogar a los pequeños: “¿Qué parte de la vida del cristiano representa al hombre caído, borracho y herido?”, a lo que los niños respondieron: “Cuando pecamos”.

Luego monseñor preguntó “¿A quién representa el carpintero?” y los niños contestaron efusivamente: “A Jesús”.

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“¿Qué hace Jesús con nuestros pecados?”, interrogó monseñor y los niños respondieron que “nos limpia, nos sana y nos libera”.

“Cuando el hombre le pregunta al carpintero si tiene familia, y éste le dice que la había perdido hace alusión al pecado original que rompe con nuestra vida de familia y nos hace estar perdidos por el mundo”, contó Santiago y preguntó a los presentes: “¿Qué parte de la vida de Jesús representa cuando la casa se prende fuego?”, a lo que los niños respondieron: “Cuando Jesús murió en la cruz y dio la vida por nosotros”.

 

El Espíritu Santo

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Por último aclaró que “esa voz que habla dentro del hombre, que nos habla en lo profundo de nuestro interior, es la voz del Espíritu Santo, que nos hace saber que Jesús está vivo. Por otro lado es esa voz la que nos insta a entrar en contacto con la Virgen María, que es nuestra madre y que está presente en cada paso que damos. Es ella la que nos hace saber sobre la vida de Jesús”.

En la finalización de la homilía, el obispo diocesano invitó a los presentes a darle un fuerte aplauso a Jesús y a María “que están presentes entre nosotros”.

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