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Los fines de semana extra largos, ¿perjudican o benefician?

27 de octubre de 2016 a las 12:00 a. m.

Mauricio Macri en su campaña presidencial calificó como “un disparate eso de querer batir récords de feriados” y criticó la política del kirchnerismo de fomentar los fines de semana largos para promover el turismo: “No es una medida buena para el país ni para el turismo”, había dicho en la última semana previa al balotaje. Sin embargo en su primer año de gestión hubo problemas más urgentes que el de los feriados largos y 2016 pasó con el mismo esquema de 2015, unos 18 feriados de los cuales cinco al menos fueron extendidos por la incorporación de asuetos “puente” para enlazar las jornadas no laborales.

Ahora, en las puertas de un nuevo año, el tema vuelve a ponerse sobre la mesa y todo parece indicar que habrá cambios en este sentido. Se estudia la eliminación de los feriados puente, los introducidos solo con fines turísticos, entre otras medidas.

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Como es natural, cada decisión de la administración central beneficia a unos y, a veces, perjudica a otros, no siempre es posible conformar a las partes. 

En este caso, lo importante es analizar qué bien se pretende proteger, si el general o el de un sector. Claramente a la mayoría de los comercios, a la industria y a los prestadores de servicios del país, los perjudican el exceso de fines de semana largos mientras que unas pocas ciudades vacacionales las beneficia. Y respecto de la población, del público consumidor, pasa algo similar: unos pocos pueden usufrutuar esas jornadas con viaje mientras que la mayoría no solo se limita a descansar sino que además, particularmente el trabajador independiente, pierde un día de ingresos. Esta postura en contra de los feriados largos inventados fue verificada a través de sondeos realizados en los grandes conglomerados urbanos, donde la mayoría se mostró claramente afectada por la proliferación de estas minivacaciones casi mensuales. En tanto quienes, trabajan en la industria del miniturismo, resisten la medida de eliminar estos fines de semana recreativos. Es lo que planteamos, los intereses de unos y otros se contraponen, sin embargo hay que laudar en función de la mayoría del país. 

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Otra de las pautas de lo que prepara el Gobierno la dio el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, que dio por hecho que las clases comenzarán el año próximo el 6 de marzo. Y aun sin norma que lo oficialice, dejó entrever que cumplir los 190 días exigidos para el ciclo lectivo anual implicará eliminar algunas jornadas establecidas no laborables. En particular aquellas que se adosaron a feriados para dar forma a fines de semana largos de cuatro jornadas consecutivas, los conocidos como “puente”. 

Ya en el Concejo Deliberante de Mar del Plata, representantes de los distintos bloques, directivos de cámaras empresariales y gremialistas de rubros vinculados al turismo concretaron una primera reunión para analizar la situación y aunar esfuerzos para que Bullrich atienda sus argumentos y revise el proyecto. “Los fines de semana largos significan más de 3.000 millones de pesos anuales, y con protagonismo especial de los feriados puente”, dijeron los concejales. Sin embargo esos números corresponden a 2015, ya este año va a cerrar con números muy menores según lo que se viene barajando. Lo que quiere decir que fue muy poca la gente que pudo destinar dinero al miniturismo durante el año. Esto habla de que se vive una situación delicada y que todos los sectores lo sienten y deben ajustarse a esa realidad; tirar la frazada para un solo sector, que no es amplio territorialmente ni en la generación de empleo, no puede ser interpretado como un aporte para salir adelante.

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Afirman en Mar del Plata que rubros como la hotelería y la gastronomía, gracias al ritmo de fines de semana largo, lograron que más establecimientos permanecieran abiertos todo el año. Es entendible que defiendan sus intereses pero es esperable del mismo modo que atiendan a las necesidades del conjunto de los argentinos, de todo el país, porque en cada punto se hace un verdadero esfuerzo por mantener abiertos comercios e industrias, que a su vez, si funcionan, son los que aportarán turistas a Mar del Plata y otros destinos.

Por su parte la Cámara Argentina de Comercio reveló que en la encuesta que realizan, siete de cada 10 empresas quieren reducir los días no laborales y se oponen a los feriados puente, ya no solo por el éxodo turístico en detrimento de sus actividades comerciales sino porque la inactividad en las ciudades (no hay colegios, bancos, reparticiones oficiales) determinan que no haya movimiento comercial. Aunque un negocio podría abrir de todos modos sus puertas, debe pagar doble jornal a sus empleados para que no entre nadie porque no circula un alma por las calles. Imaginemos la postal de un feriado en Pergamino. Sin embargo, los costos fijos a fin de mes son los mismos, los que hay que afrontar con menos días de facturación. 

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Claramente frente a una situación económica que ha retraído el consumo, los feriados se han vuelto una suerte de trofeo en la Argentina a favor y en contra. Por otra parte no se puede ignorar que ya este año no se vivió la situación de los anteriores, en que miles de vacacionantes llegaban los fines de semana largos a Mar del Plata, Córdoba o Mendoza, por nombrar los sitios más concurridos. Se está terminando el boom del miniturismo porque no hay dinero disponible sino que por el contrario, hay que generarlo. Y la realidad de aquellos feriados largos con rutas llenas solo queda el perjuicio a los comercios locales. Con el agravante que los comerciantes y empresarios deben pagar doble jornada a aquellos que trabajan igual esos días. Y mientras el volumen de ventas disminuye los costos aumentan. De este modo, los números no cierran.

Además de quienes la disponibilidad de tiempo y un poder adquisitivo que les permite viajar en cualquier momento del año, existe un puñado de trabajadores que disfrutan de los tradicionales feriados, de los largos con puentes y de los que se recuperaron y de los nuevos que se sumaron al calendario durante la gestión Kirchner: son los empleados judiciales, docentes, bancarios o altos rangos de las administraciones públicas. Como contracara, para el resto –que es la mayoría en cada ciudad- que no puede hacer tanto miniturismo, este aluvión de feriados no son más que días para dormir hasta más tarde y de planificar qué hacer con los niños porque hay un montón de actividades que se suspenden inútilmente.

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Solo a modo de ejemplo de lo que reclama la mayoría de los empresarios y comerciantes, los feriados de Carnaval, que en 2017 se celebrará el 27 y 28 de febrero, lunes y martes respectivamente, llegan en el mes del año que tiene entre dos y tres días menos de facturación. Además se debe abonar doble las jornadas de los trabajadores que concurran a cumplir tareas en ambos días y frente al éxodo de miniturismo, los que ya están afuera y los propios vecinos que durante el feriado se quedan en casa se enfrentan a una ciudad desierta, con mayores costos y menos ventas. Como decimos, los números no cierran.

El Gobierno deberá resolver esta cuestión teniendo en cuenta el interés general, habida cuenta que las ciudades turísticas si realizan ofertas interesantes tendrán visitantes durante el año sin necesidad de estos fines de semana extra largos, de parte de los sectores que pueden viajar varias veces al año. Sin que se perjudique al comercio y los servicios del resto de las ciudades, generándoles perjuicios en momentos de ajuste y retracción del gasto.

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