Los cortes de luz que desnudan las falencias de la Cooperativa Eléctrica
La ola de calor que, impiadosamente, se instaló en la región, puso a prueba el sistema eléctrico de Pergamino. Y el resultado no fue satisfactorio.
Se registraron temperaturas de entre 35 y 40 grados durante varios días consecutivos, sin respiro, y los equipos de la Cooperativa Eléctrica comenzaron a colapsar para dejar a muchos vecinos sin energía, a veces con cortes momentáneos, a veces por horas y horas eternas.
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Las razones esgrimidas desde la entidad prestadora, naturalmente, fue que el intenso calor que lleva a un excesivo consumo de energía produce sobrecargas en el sistema y que, en consecuencia, en determinados lugares se produce el colapso, para dejar zonas sin luz. La explicación, válida por cierto, sería tomada con mansa resignación por los usuarios si no fuera porque detrás de estas falencias se sabe que hay una causa fundamental, que no es precisamente la fatalidad del destino, sino la falta de inversión de la Cooperativa para que estos inconvenientes sean parte del pasado. Desde hace tiempo la Celp es manejada por un grupo de dirigentes que, lejos de pensar en el futuro y bienestar de la ciudad, se mira el ombligo y se preocupa más en sostenerse en el poder que en poner en marcha acciones que redunden en una excelente prestación del servicio eléctrico. Todo esto quedó expuesto dramáticamente en estas últimas jornadas, con cientos de hogares sin luz, decenas de comercios y empresas sin poder funcionar, con producciones que se atrasan, trámites que no se hacen, productos perecederos que se descomponen, descansos reparadores que no se cumplen y pacientes que sufren el doble por no estar con el mínimo confort necesario, entre otras consecuencias.
La falta de inversión, como decíamos, se hizo evidente cuando el sistema se vio colapsado. Y si bien es cierto que las prestadoras de energía eléctrica no gozan de un buen pasar económico y financiero por una serie de regulaciones que se les impone en un contexto de crisis energética generalizado, lo cuestionable para la dirigencia de la Cooperativa Eléctrica de Pergamino es la búsqueda de "negocios" por fuera de la compra-venta de electricidad, con el argumento de solventar el déficit operativo que tiene la principal actividad de la entidad. Por ejemplo, se invirtieron recursos en Celpinf, para brindar servicio de telefonía e Internet cuando en la ciudad hay una oferta saturada de esos servicios. Pero, a la par, no se destinaron los recursos suficientes a la red de energía eléctrica para que los cortes no se produjeran y así evitar tantos trastornos a los pergaminenses.
Para poner plata en Celpinf, los directivos de la Cooperativa decidieron dejar de abonar ciertas obligaciones, en particular a la mayorista que le provee electricidad, y esos recursos fueron destinados a la inversión en la sociedad anónima de telefonía e internet (de la que la Cooperativa es socio mayoritario), con un plan de negocios en un rubro que, según aseguran quienes están en el tema, tiene en Pergamino tiene una plaza sobre ofertada.
Celpinf y varios de los principales dirigentes de la Celp vienen de sortear un complejo proceso judicial que derivó en que la empresa quedara en manos de la entidad pergaminense prácticamente en su totalidad, y desde allí la decisión fue potenciar esta sociedad anónima más allá del negocio de la telefonía, invirtiendo recursos de los pergaminenses, como se dijo, en un rubro arto ofertado en la ciudad.
Con este plan de inversiones, Celpinf llegó con el ímpetu de ser uno de los jugadores más relevantes del negocio de la fibra óptica, y lo cuestionable no es esa decisión en sí, si no el origen de los recursos que se pusieron en juego, que pertenecen a los socios de la Celp, es decir los vecinos pergaminenses. En otras palabras, Celpinf (que es una sociedad anónima) se embarcó en un negocio millonario arriesgando dinero de la Cooperativa Eléctrica. Y lo más notable es que no son recursos que le estén sobrando a la Celp.
La deuda contraída con la mayorista Cammesa en buena parte fue subsanada con recursos que la Provincia destinó a modo de salvataje de las Cooperativas. Pero lo que brilla por su ausencia es un plan de inversión serio y sostenido que en el corto y mediano plazo evite que en Pergamino sucedan situaciones como las recientemente padecidas.
Lo cuestionable de esta decisión es que una entidad como la Celp, que tiene por objeto primordial la prestación del servicio eléctrico, deba solventar con sus propios recursos a una sociedad anónima, que por su composición tiene socios que deberían hacer el aporte de capital para el plan de inversiones.
Estas decisiones que se dieron en el seno de la entidad provocaron, por ejemplo, la salida de uno de sus gerentes y, posteriormente, la habilitación de una auditoría externa para la que fue convocado el contador Fernando Escobar. El resultado de ese trabajo nunca fue conocido públicamente.
La dirigencia de la Celp debería dar más explicaciones que las meramente técnicas ante un problema que atravesó a toda la ciudad, porque los cortes que tanto afectan también son consecuencias de las decisiones de los jerarcas. También deberían explicar porqué no se pone en marcha el proceso para elección de autoridades, cuando el mandato de las actuales caducó hace varios meses pero que merced a artilugios técnicos-legales se mantiene el mismo cuadro dirigencial. La salud de las entidades en buena parte depende de la alternancia de quienes las conducen. Cuando se busca la perpetuidad en el poder se viola el espíritu de pluralidad de pensamiento y acciones que deben primar en una institución basada en principios democráticos.













