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Los arquitectos celebran su día

01 de julio de 2016 a las 12:00 a. m.
Los arquitectos celebran su día
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DE LA REDACCION. Tal como lo expresa el título, se recuerda en la jornada el Día del Arquitecto Argentino. 

Muchos años atrás estos profesionales celebraban su día el 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Internacional del Urbanismo, que conmemora la última reunión del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, realizado en Atenas en 1933.

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Posteriormente se sumó el 1º de julio, como el Día del Arquitecto Argentino, fecha que tiene su origen en 1985, cuando la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) dispuso establecerla como Día Internacional de la Arquitectura, recordando así la fecha de creación de esta entidad, realizada en Suiza en el 1° de julio de 1949.

Pero, en 1996, una nueva asamblea de la UIA decidió trasladar el festejo del Día Internacional de la Arquitectura al primer día de octubre, con el objeto de hacerla coincidir con el Día Internacional del Hábitat, intentando con ello, fortalecer la responsabilidad de los arquitectos, en la construcción de ciudades y comunidades más saludables. En octubre quedó establecido entonces, el Día Internacional de la Arquitectura y el Hábitat Humano.

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No obstante este cambio a nivel internacional, la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (Fadea) decidió mantener en nuestro país, el Día del Arquitecto Argentino el 1º de julio, por hallarse ya enraizado en el Calendario Festivo Local.

 

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Ley Nº 10.405, la normativa que permite la regulación de la labor de los arquitectos

 

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DE LA REDACCION. La Ley Nº 10.405, que dio origen al Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, regula, de alguna manera, el ejercicio de la profesión de los arquitectos.

En su artículo dos, la normativa deja en claro que para ejercer la profesión de arquitecto en el territorio de la provincia se requiere: poseer título universitario de arquitecto o, en su defecto título revalidado ante las autoridades universitarias nacionales. Estar inscripto en la correspondiente matrícula que estará a cargo del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires. Abonar la cuota de colegiación que para cada período anual se establezca.

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A los fines de esta ley se considera ejercicio profesional, toda actividad técnica, científica o artística, pública o privada, que importe, conforme a las incumbencias pertinentes, atribuciones para desempeñar las siguientes tareas: el ofrecimiento, la contratación y la prestación de servicios que impliquen o requieran los conocimientos del arquitecto. El desempeño de cargos, funciones o comisiones, en entidades públicas o privadas, o nombramientos judiciales o administrativos, que impliquen o requieran los conocimientos propios del arquitecto. La presentación ante las autoridades o reparticiones de cualquier documento, proyecto, plano, estudio o informe pericial, sobre asuntos de arquitectura o urbanismo. La investigación, experimentación, realización de ensayos y divulgación técnica o científica sobre asuntos de arquitectura o urbanismo.

 

Información importante

En el marco de la Ley vigente y de acuerdo a las resoluciones del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, existe una serie de información que es importante dar a conocer, sobre todo para conocimiento de quien hace uso de un profesional.

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En este sentido vale aclarar que los honorarios de los arquitectos son de pago obligatorio y no son renunciables.

Por cada consulta sin inspección ocular, el Colegio de Arquitectos, indica que se cobrará un honorario de acuerdo con la importancia del asunto, no menor de 262 pesos mientras que por cada consulta con inspección ocular (y siempre y cuando el profesional, no tenga que salir de la localidad en que reside), se cobrará un honorario no menos a 522 pesos. Ambos valores están vigentes hasta el 1º de septiembre de este año.

Es preciso aclarar que los informes técnicos, legales o técnicos económicos constituyen una tarea profesional no incluida en la consulta y se rigen por otros valores de honorarios.

 

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Solicitar asesoramiento

Los servicios profesionales de los arquitectos que una persona puede requerir se encuadran en distintas tareas profesionales tales como: consultas, informes técnicos y legales, informes técnicos y económicos, informes de medianería, anteproyecto, proyecto, dirección de obras en sus distintas especies, representación técnica, mediciones, tasaciones, peritajes, anteproyecto y proyecto de desarrollos urbanísticos, higiene y seguridad en obras de construcción, y en general abarcan “toda actividad técnica, científica o artística, pública o privada, que importe, conforme a las incumbencias pertinentes” (Artículo 3º de la Ley Nº 10.405).

Vale destacar que los honorarios de las distintas tareas se establecen por porcentaje del valor de la obra que son de pago obligatorio según el artículo 20 del decreto Nº 6.964/65 de la provincia de Buenos Aires. El porcentaje varía de acuerdo a la tarea profesional y al valor de la obra no pudiendo aplicar porcentajes menores a los establecidos por el decreto mencionado anteriormente. Por encima de esos porcentajes se permite el acuerdo entre las partes.

Otra información importante está relacionada con la obligación que tiene el arquitecto de declarar ante su colegio profesional, la tarea que lleve adelante y obtener el visado correspondiente previo a la presentación ante cualquier ente privado o estatal.

 

Para construir

Antes de comenzar una obra, el profesional debe declarar las tareas profesionales ante el Colegio de Arquitectos y tramitar el visado. El dueño, por su parte, debe entregar medios e instrumentos necesarios y firmar la documentación pertinente en cada caso. Es obligatoriedad del dueño de la obra, solicitar y gestionar los permisos municipales correspondientes en forma, previa al inicio de la obra, entregándole la copia del plano aprobado al director de obra.

Durante la obra, tanto el dueño como el profesional, deben comunicar por escrito al Municipio y al Colegio las modificaciones y ampliaciones  que, solicitadas por el dueño, se realizan sobre el proyecto aprobado y visado. También deben anunciar la paralización determinando en tal caso el avance de la obra.

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Al finalizar una obra, es obligatoriedad del dueño tramitar el certificado de final de obra municipal y declarar la construcción ante Arba. Por su parte el director de obra debe comunicar fehacientemente al Colegio de Arquitectos y al Municipio que la obra ha finalizado.

Una vez terminado el proyecto y al comenzar una obra, intervienen en el proceso de construcción distintos actores, con distintas funciones  y diferentes organismos de control (colegios profesionales, municipios, secretaría de trabajo, etcétera). En este aspecto, el dueño contrata a un director de obra  que presta servicio profesional representando técnicamente al dueño durante el proceso. Además controla la fiel interpretación del proyecto y realiza certificaciones de avance de obra.

El dueño también contrata a constructores que deben contar con un representante técnico, y son los que ejecutan materialmente la obra proveyendo mano de obra total o por rubros (albañilería, plomería, electricidad, pintores, etcétera). Esto es independiente de su condición tributaria y escala de negocio/empresa.

 

Consultas varias

Desde el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires se ha dispuesto una serie de recomendaciones a las personas a fin de que sepa cuándo hacer uso de la idoneidad de un profesional. En este punto se sugiere que antes de decidir la compra de un inmueble se consulte al arquitecto si la propiedad cuenta con la construcción en regla, planos aprobados actualizados; que no tengan deudas de derechos de construcción o multas, si legalmente se podrá ampliar, subdividirla o usarla para otro destino. Es opcional la realización de un informe técnico a través del que se podrá obtener un diagnóstico de las patologías de la construcción, una estimación de las inversiones a realizar, una proyección de las potencialidades del inmueble, etcétera.

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Además es recomendable consultar al arquitecto antes de decidir la compra de un terreno para analizar qué se podrá construir de acuerdo con las reglamentaciones provinciales y municipales: destinos permitidos (vivienda individual, edificios de viviendas, comercios, industrias); ocupación de suelo permitida, cantidad de pisos en altura, cantidad de dormitorios según densidad habitacional, cualidades de orientaciones, potencialidad por ubicación, potencialidad por medidas, relación frente/fondo, etcétera.

 

La disciplina catalogada como una de las siete bellas artes

 

DE LA REDACCION. Tradicionalmente, la arquitectura ha sido conceptuada como una de las siete  Bellas Artes. 

Determinados edificios u otras construcciones son obras de arte ya que pueden ser considerados primariamente en función de su forma o estructura sensible o de su estética. 

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Desde este punto de vista, aunque los medios de la arquitectura puedan consistir en muros, columnas, forjados, techos y demás elementos constructivos, su fin es crear espacios con sentido donde los seres humanos puedan desarrollar todo tipo de actividades. Es en este “tener sentido” es que puede distinguirse la arquitectura (como arte) de la mera construcción. Así es como ésta es capaz de condicionar el comportamiento del hombre en el espacio, tanto física como emocionalmente.

Según el tópico popular, en el tratado más antiguo que se conserva sobre la materia, De Architectura, de Vitruvio, Siglo I antes de Cristo, se dice que la arquitectura descansa en tres principios: la Belleza (Venustas), la Firmeza (Firmitas) y la Utilidad (Utilitas). 

La arquitectura se puede definir como un equilibrio entre estos tres elementos.

 

“Hecho plástico”

Le Corbusier definió a la arquitectura en “Vers une Architecture”, en 1923 diciendo que: “La arquitectura está más allá de los hechos utilitarios. La arquitectura es un hecho plástico. La arquitectura es el juego sabio, correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz. Su significado y su tarea no es solo reflejar la construcción y absorber una función, si por función se entiende la de la utilidad pura y simple, la del confort y la elegancia práctica. La arquitectura es arte en su sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura, armonía completa gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la ‘función’ de la arquitectura”. 

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Cambio de paradigma

Aunque en la actualidad suele considerarse que la principal actividad de la arquitectura va dirigida al diseño de espacios para el refugio y la habitación (las viviendas), solo a partir del siglo XIX comenzaron los arquitectos a preocuparse por el problema del alojamiento, la habitabilidad y la higiene de las viviendas, y a ampliar su ámbito de actuación más allá de los monumentos y edificios representativos.

La importancia de la arquitectura en el siglo XX ha sido enorme, pues su ejercicio fue responsable de no menos de la tercera parte de los materiales acarreados por la humanidad en ese lapso. Durante este período, no solo se ha producido un gran aumento de población, con sus correspondientes necesidades edificatorias (especialmente de viviendas), sino también importantes movimientos de poblaciones, desde las zonas rurales a las urbanas y, terminada la Guerra Fría, desde los países pobres a los países ricos.

 

Trabajo creativo

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En el ámbito académico el proceso de producción arquitectónica, o de proyecto, involucra la sensibilidad como medio de recorte de las diferentes disciplinas asociadas, y aun por cuanto en épocas pasadas se escribieran extensos tratados, hoy en día lo legal y lo técnico dictan las normas, más no los modos. Es entonces la arquitectura -desde lo contemporáneo y apoyada en los nuevos recursos tecnológicos- un ejercicio en el que efectivamente se envuelven orden, síntesis, semiología, materia, pero aún más importante que aquello, es un trabajo creativo, innovativo, inédito, siempre que se excluya la arquitectura producida desde la industria inmobiliaria.

Pos estos años, la arquitectura está en un gran momento; la comunicación se mueve más rápido que nunca y realmente está generando una nueva conciencia en gran parte de los arquitectos de todo el mundo. Hoy existe una búsqueda de lo que es realmente significativo y apropiado para cada lugar, y se busca expresar las ideas arquitectónicas por el camino más directo y más simple. Existe una cantidad extraordinaria de innovación y creatividad, así como un retorno a la búsqueda de una mayor claridad. 

 

Conexión con profesiones

La evolución a la especialización y la separación de ámbitos laborales es similar a la de otras profesiones. En los siglos pasados los arquitectos se ocupaban no solo de diseñar los edificios sino que también diseñaban plazas, alamedas y parques, especialización que hoy se conoce como exteriorismo o paisajismo. La especialización de los arquitectos en la creación de objetos de uso en las edificaciones, como los muebles, ha dado como resultado el nacimiento de la profesión de diseño industrial. Hoy, los profesionales que proyectan y planifican el desarrollo de los sistemas urbanos son los urbanistas. 

 

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El surgimiento de la Unión Internacional

 

La Unión Internacional de Arquitectos se creó el 28 de junio de 1948. 

Cuenta la historia que el canciller Gerhard Schröder en la inauguración del XXI Congreso Mundial de Arquitectura en Alemania decía: “La terrible experiencia de la II Guerra Mundial animó al también arquitecto Pierre Vago a poner en marcha en 1948 un encuentro entre profesionales de diversos países, independientemente de religiones, razas o políticas. ‘Si estamos de acuerdo en destruir, pongámonos también de acuerdo en construir’”.

Al arquitecto Pierre Vago, fundador de la UIA, la segunda Guerra Mundial lo sorprende en plena actividad dentro de los campos profesionales de la arquitectura y su difusión, relacionado con los principales artífices de la cultura del viejo continente. Comprometido con el ideal de libertad y apoyado en su amplio conocimiento de idiomas, se involucra en la Resistencia y llega a ser encarcelado por la Gestapo en el verano de 1943. Con el triunfo de las fuerzas aliadas, recobra la vida civil, ingresando al trabajo arquitectónico que implicó la reconstrucción de Europa; como un complemento a ello, decide crear la UIA, como una alterativa cultural y profesional para restañar las heridas del conflicto armado, propiciando con ello la armonía entre los diversos pueblos; en el verano de 1948, la ciudad de Lausana, en Suiza, ve el nacimiento y el primer congreso de esta asociación, que en la actualidad congrega alrededor de un millón de arquitectos.

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