Llegó el día histórico de nuestro primer ballottage
Hoy vivimos una jornada inédita para la historia argentina, nuestro primer ballotage que, además, coincide con un cambio de época muy interesante, tras 12 años de un mismo estilo de gestión, encarnado por el matrimonio Kirchner.
Los contendientes, además y por suerte para el votante, expresan modelos distintos en muchos aspectos y similares en otros, de modo que se puede elegir a Mauricio Macri y a Daniel Scioli con un voto pensado y sopesado.
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Hay otra visión, sin embargo, que sugiere que ambos representan lo mismo. Por un lado están los partidos de Izquierda, que directamente han convocado al voto en blanco porque entienden que los dos postulantes responden a intereses de la derecha. Y también están quienes creen que, aunque con diferentes estilos, tanto Macri como Scioli tomarían medidas similares, sencillamente porque son necesarias tras mucho tiempo de postergaciones por parte de un gobierno que temió perder popularidad si corregía algunas distorsiones de nuestra economía.
Se abre a partir de esta noche una nueva etapa en la Argentina, porque cualquiera sea el ganador, está claro que el kirchnerismo tal como lo conocemos dejará el poder a un nuevo mandatario.
Los politólogos consideran que la cantidad de electores que está definiendo hoy su voto, quizá como una corazonada, esperará a estar en el cuarto oscuro para hacerlo. Es una de las dudas que genera este comicio.
Las encuestas que, en realidad, flaco papel vienen haciendo en las Paso y las elecciones de octubre, coinciden en que el nivel de indecisos oscila entre 4 y 11 por ciento del electorado, aunque algunos detectaron en los últimos dos días un angostamiento de esas cifras. Es una franja muy voluble, porque no es lo mismo un pequeño grupo de indecisos que uno muy importante. Sin embargo, preocupados los encuestadores por su mala performance con los porcentajes que han venido exhibiendo en las elecciones anteriores, se nota una preferencia a mostrar números amplios por las dudas que tampoco en esta oportunidad acierten. Y decimos esto porque en realidad cuando la opción es entre dos candidatos, cada voto ganado a la indecisión tiene mucho más peso que en comicios comunes. Cuando hablamos de indecisos, concretamente nos referimos a quienes en la elección general del 25 de octubre optaron por los candidatos que quedaron afuera de la segunda vuelta: Sergio Massa, Nicolás del Caño, Margarita Stolbizer y Adolfo Rodríguez Saá. Mauricio Macri y Daniel Scioli registran altos niveles de fidelidad entre sus votantes de la primera vuelta, pero ¿qué porcentaje de estos sufragios de otros candidatos se lleva cada uno? Este interrogante debe ser el qué más se ha hecho cada uno de los dos postulantes en las horas previas a la votación de hoy.
No podemos por la veda que respetamos porque así lo establece la ley, afirmar quién lleva más ventaja que otros, con indecisos proyectados ni con el voto puro.
En este esquema no podemos ignorar el papel que pueda jugar el voto en blanco, teniendo en cuenta que hay quienes no votaron por ninguno de los dos postulantes y siguen sin gustarles y optan por no elegir a ninguno. Como jamás tuvimos un ballotage, no podemos comparar con otras experiencias anteriores respecto a cómo se comporta el electorado cuando debe decidir entre dos candidatos a presidente que no fueron sus elegidos originalmente. Esta noche lo sabremos pero es oportuno recordar que, en el resultado final, el voto en blanco favorece a quien lleve la delantera puesto que rectifica los porcentajes de sufragios positivos.
La otra cuestión que ha sido preocupación de los politólogos es el nivel de participación del electorado, realmente no se espera que sea menor al 25 de octubre, sino igual y ojalá fuese mayor, porque no nos imaginamos una razón para que un ciudadano no quiera ser protagonista de este momento histórico.
Es claro que entre las Paso y los comicios del 25 de octubre hubo un aumento claro de participación que trepó del 74 al 81 por ciento.
Pero los analistas tienen diversas posturas; unos creen que el porcentaje será muy similar a los comicios generales, pero otros opinan que contra esta idea conspira un factor que es el de la creencia de que la elección ya está definida y no es tan necesario hacer un pequeño esfuerzo para ir a votar. Esta idea se la adjudican más a quienes prefieren el voto en blanco o no se han decidido.
Sin embargo la efervescencia que se nota en estas elecciones en la calle, camino a este primer ballotage de nuestra historia indicaría que el porcentaje de votantes debería mantenerse alto.
Tanto el nivel de participación como el del voto en blanco pueden tener una variación significativa en el resultado de los comicios que se están desarrollando a estas horas. En este aspecto no hay encuestadora ni analista que se juegue a estas horas. Por lo que ya explicamos, no vienen haciendo su trabajo de manera eficiente y luego los resultados de las encuestas no coinciden con los de los comicios.
De cualquier manera, esta noche comenzamos una nueva etapa en la Argentina, un nuevo morador se sentará en el sillón de Rivadavia en la Casa Rosada y pasará sus noches en la Quinta de Olivos. Puede ser Mauricio Macri, puede ser Daniel Scioli. Y ese resultado ¿quién de los dos será? lo esperamos con las expectativas que esto despierta, las esperanzas de lo que viene y el deseo de que a todos, sin distinción, nos vaya mejor en los años por venir.













