Las paritarias docentes, la crisis económica y el fantasma de los paros
Un clásico de todos los veranos no podía faltar tampoco en el inicio de este 2014: la discusión de los docentes con la Provincia y el recurrente fantasma de que, por los paros, el ciclo lectivo no comience el día elegido por las autoridades.
Es un claro síntoma de que la economía en Argentina en general y en la provincia de Buenos Aires en particular sufre serios problemas, porque a los docentes no les faltan motivos para reclamar, lo que escasean son los recursos para satisfacer las aspiraciones salariales de los trabajadores de la educación.
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Un país que pretenda ser cada vez mejor no puede descuidar uno de los pilares que le garantizarán crecimiento a mediano y largo plazo como lo es la educación.
Sumada a la salud, la seguridad, el acceso a la vivienda y otras obligaciones indelegables del Estado, la enseñanza aparece amenazada desde varios ángulos cuando deberían hacerse todos los esfuerzos posibles para garantizar que cada niño o adolescente acceda sin retaceos a la educación básica obligatoria y luego, si ese es su deseo, continuar una carrera terciaria o universitaria para la cual también deben darse las mejores condiciones.
Hoy en Argentina la educación aparece salpicada por cuestiones de índole política y económica y por estos días se reflotan los planteos de los gremios que representan a los docentes, atendiendo a cuestiones salariales en la mayoría de los casos y en otros a razones de reivindicación o de mejoras en ciertas condiciones laborales.
Por estas horas las autoridades provinciales confirmaron la convocatoria a los gremios docentes para la segunda quincena de enero para abrir las paritarias, pero aclararon que las primeras discusiones serán técnicas y que la cuestión salarial recién se debatirá en febrero, cuando la Nación haya definido el porcentaje de aumento para el sector.
Así las cosas, la buena noticia es que las reuniones comenzarán temprano para ir resolviendo cuestiones que tienen que ver con ciertas condiciones laborales de los trabajadores de la educación, pero la no tan buena noticia es que el tema salario -en definitiva lo que más pesa a la hora de la verdad- pasará para el mes próximo, cuando se esté mucho más cerca del inicio del ciclo lectivo.
El gremialismo levantó su voz en contra de no tratar el tema salarial desde el arranque, por lo que las cosas no empezaron nada bien. Máxime si se tiene en cuenta que la expectativa de aumento del sector sindical supera ampliamente el 30 por ciento, muy lejos de lo que -según se sospecha- está dispuesto a pagar la Provincia.
El gobierno de Scioli espera que la Nación fije la pauta de aumento para los docentes y desde allí tomar un índice parecido. Pero desde la Casa Rosada no van a ceder mucho más allá del porcentaje inflacionario oficial -que no es el mismo que el real, vale recordarlo- con lo cual el camino hacia el acuerdo no parecería ser sencillo, y el fantasma de los paros comienza a recobrar fuerza. Máxime si se tiene en cuenta la baja en el nivel de reservas que tiene el Estado.
“No tiene por qué esperar, se puede discutir salarios en enero”, dijo Roberto Baradel, del Sindicato Unico de Trabajadores de la Educación Bonaerense (Suteba). “No tienen por qué esperar. En enero se puede discutir tranquilamente la cuestión salarial. La Provincia no se puede escudar en la negociación nacional. Tiene que dar respuesta. Equiparar los salarios a los de otras provincias y luego subir los ingresos”, dijo el gremialista, que en la mesa de negociación exigirá una suba muy superior al 30 %.
“No está en los plazos que uno pretendía, que era una discusión previa. Tampoco nos llegó una convocatoria formal, ni una fecha cierta”, se quejó Mirta Petrocini, de la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB).
Para la titular de la FEB, la mejora deberá duplicar los ingresos que actualmente perciben los docentes: “El salario inicial de un docente es de 3.660 pesos de bolsillo, con básico de 1.812 pesos. De 3.600 a una canasta familiar que supera los 8.000 pesos hay una gran diferencia”, destacó. Petrocini fue más allá y exigió al Gobierno una actualización permanente, acorde al índice de variación de precios: “Tiene que existir una cláusula en paritarias para que se reabra o se actualice según la inflación”, dijo.
El tema de la negociación docente no es menor porque desde ahí se toman índices para las discusiones salariales de muchos gremios.
Cada sector debe bregar por la defensa de sus intereses, aunque también, cuando se trata de cuestiones tan sensibles como la educación, todas las partes deben ser conscientes de que lo que está en juego es el futuro de millones de chicos y que con eso no se puede especular.
Nunca es positivo que se pierdan días de clases, aun cuando desde el año pasado el inicio del ciclo lectivo se haya previsto para antes de lo habitual, justamente previendo este tipo de situaciones y para amortizar la innumerable lista de feriados que se impuso.
Los docentes, que en la mayoría de los casos lo son por vocación, son los primeros en interpretar el perjuicio que causan los paros. Pero evidentemente no tienen otra herramienta para reclamar por condiciones salariales acordes al costo de vida en el país.
Esta vez ojalá que la sangre no llegue al río, que haya acuerdos para que se cumpla con los días de clases establecidos, porque cuando se descuida la educación se pone en riesgo el futuro del país.
















