Las iniciales de la torta, los médicos truchos y la falta de controles
Si no fuese un desastre peligroso podríamos considerarlo novelesco, por el modo en que se descubrió la falsedad ideológica de un joven que ejercía como médico sin tener título en un hospital público en Cañuelas. Y resultó no ser el único sino uno más.
El brasilero Felipe Nori usurpó la identidad de un compañero de facultad, Joao Peixoto Dos Santos, para ejercer como médico en el Hospital Angel Marzetti de Cañuelas, donde todos lo conocían como el doctor Joao. Pero la farsa tuvo su punto final cuando festejó su casamiento. Su mentira quedó expuesta en su torta de bodas, decorada con las letras L & F. El falso médico se descubrió por la torta de casamiento y eso es todo un despliegue de realismo mágico.
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La L correspondía a Leandro Alberto Acevedo, un efectivo de la Policía de la Ciudad que, tras el escándalo mediático, fue separado de su cargo. ¿Y la F? ¿Por qué la F?, era la pregunta que se hacían quienes trabajaban con el recién casado doctoe Joao y vieron las fotos del evento.
Era por Felipe Nori Haggi Lacerda, el verdadero nombre del sujeto que ejercía la medicina sin estar recibido, ya que le quedan tres materias pendientes en la Universidad de Morón.
Nori trabajó nueve meses en el Marzetti con su falso nombre que corresponde a otro brasilero que sí está recibido y ejerce la medicina en la Argentina. Lo esperado sería, entonces, que las letras de la torta de boda fueran L & J. Pero no era así. Por eso, cuando un compañero del hospital vio la foto en Facebook, saltó la alarma.
En fin que se descubrió el embrollo y Felipe Nori Haggi Lacerda fue denunciado por estafa, falsificación de documento público, ejercicio ilegal de la medicina y usurpación de títulos y honores.
¿Es sencillo en la Argentina ser falso profesional, sea médico u otra especialidad? ¿Es posible sustituir la identidad de una persona y trabajar en el ámbito público?
El exdirector del hospital, Federico Pequeño -quien renunció a su cargo tras el escándalo- y la administradora Diana Barcia enviaron una nota al Ejecutivo municipal en la que admitieron que descubrieron al falso médico cuando vieron fotos de su casamiento en las redes sociales. De modo que sin la aparición de la dichosa torta de bodas, la patraña del médico trucho hubiese seguido hasta el infinito. Entonces, la respuesta a los interrogantes estaría contestada: sí, en esta Argentina ello es posible y mucho más también. Sencillamente porque hay gente que no hace su trabajo. No hablemos ya de un fraude, de contubernio, de que se puede cometear a funcionarios para lograr lo que se quiera por izquierda. Eso es harina de otro costal y marca que hay una actitud deliberada de ambas partes por hacer las cosas mal. Lo que estamos planteando, a la luz de este caso, es otra cosa: hay gente que es negligente, que no hace su trabajo y genera tanto o más perjuicio que un llano delincuente.
Cómo será de extendido en nuestro país esto de hacer las cosas mal, de no cumplir con la función asignada, que semejante hecho sale a la luz por el simple voyeurismo de mirar las fotos de otros en Facebook; es decir, fallaron todas las instancias previstas, públicas e institucionales, para que esta persona no llegara a tomar contacto con un paciente antes de tener su matrícula profesional.
Entonces, para seguir respondiendo a las preguntas que nos hacemos más arriba, basta decir que hay que tener cuidado con las redes sociales y con las iniciales en las tortas de bodas más que de cualquier otra cosa.
Una vez que salió a la luz este caso, trascendieron investigaciones en centros de salud de Caballito y San Martín. Y en el caso de Capital Federal, se repite el modus operandi empleado por los falsos médicos de Cañuelas. Tony Vladimir Riveros Quispe fue imputado por ejercicio ilegal de la medicina y prestación de nombres, es decir, desempeñarse con una identidad falsa en la clínica psiquiátrica Emanuel. Este falso profesional de nacionalidad boliviana habría trabajado durante cuatro años.
Por otro lado, avanza en la Justicia una denuncia presentada por el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, al detectar que un venezolano de 34 años se presentaba a trabajar en la Clínica Pedro, ubicada en la localidad de San Andrés, con una matrícula que no le correspondía. Muy cerca nuestro, en San Nicolás, se descubrió en noviembre pasado que el médico de guardia del sanatorio de la UOM, Guillermo Iván Chauderón, ejercía sin su título desde hacía cuatro años, usurpando la matrícula de un médico jubilado de Luján.
Desde la Asociación de Médicos de la República Argentina se hicieron eco de la proliferación de estos casos y emitieron un comunicado: Hay un caudal importante de estos pseudo médicos que ingresan al país y al no regularizar su situación profesional, ejercen sin matrícula habilitante, alertaron.
Evidentemente aquí se están juntando varios aspectos, en principio el de estudiantes extranjeros que, como en el caso de Cañuelas, no se reciben pero se quedan con los papeles de otro que sí lo hace; mientras la Asociación Médica de la Argentina advierte que ingresan supuestos profesionales al país que no regularizan su matrícula e igual ejercen.
Es realmente un exceso que tantos extranjeros vengan a nuestro país, estudien carreras muy caras en forma gratuita y cuando nos descuidamos se quedan a ejercer la profesión sin haber logrado el título.
La Argentina es un país con escasos y nulos controles, esa no es ninguna novedad a esta altura, pero que esa laxitud vergonzosa llegue a casos extremos como los médicos que ejercen en hospitales públicos y privados, es haber cruzado un umbral. Es peligroso para los pacientes, es escandaloso desde el punto de vista institucional y habla de un grado de descomposición en el que vamos cayendo a medida que persistimos en la falta de controles. Porque solo pensar la cadena de errores, ineficiencia o corrupción que hace falta para ingresar a un hospital público y ejercer la medicina y resulta que tenemos falsos médicos de entre los extranjeros que vienen a estudiar a la Argentina.
En realidad, no es tan difícil, porque si cada uno de nosotros hiciese con eficiencia la tarea que le corresponde, sea cual fuere la naturaleza de la tarea que realiza, nuestro país sería realmente maravilloso. ¿Tan difícil es hacer las cosas bien en nuestro metro cuadrado?















