Las cuestiones inexplicables de la Justicia Federal
Una vez más se postergó el juicio por la quiebra fraudulenta del Banco Patricios con el agravante que el 14 de septiembre prescribirá la causa. Como viene la mano, nadie será juzgado ni condenado, ni mucho menos sancionado por esta estafa. Todos los que confiaron sus fondos a la malograda entidad (son 700 ahorristas) sentirán, una vez más, que han sido burlados, además de haber tenido que esperar por esta lastimosa respuesta desde 1998. No parece preocuparle a la Justicia Federal de Comodoro Py la suerte de los ciudadanos de a pie, cuando los expedientes tienen complicados a personajes adinerados, aun cuando su prosperidad se debe, como en el caso que nos ocupa, exclusivamente a estafar a sus semejantes.
La situación actual y por la que se postergó el juicio a punto de prescribir es que el Tribunal Oral Federal N°3 acaba de incorporar al magistrado Machado Pelone como tercer miembro del cuerpo pero se necesita un cuarto juez y este trámite está a la espera de que Casación lo nombre. De cuánto tarden depende que este juicio se realice, o no y la quiebra quede impune.
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Este caso tiene como protagonistas a Sergio Szpolski -era el gerente general de la entidad bancaria-, a su tío Alberto y a su madre Ela. Por tratarse de un apellido por todos conocido, a través del derrotero de esta actuantes de esta causa, una de las tantas de su tipo que se tramitan en los tribunales. Así vemos cómo, por la ineficiencia de la Justicia Federal, delincuentes de guante blanco se salen con la suya y continúan usufructuando el dinero de otros y haciendo con él nuevas fortunas. No siempre podemos reencontrar públicamente a personajes que, como éste, han levantado el perfil en otras actividades tras llevar a un banco a una quiebra fraudulenta. De modo que el ejemplo vale para comprender que en la Justicia argentina todos somos iguales pero algunos son más iguales que otros.
Luego de la quiebra del Banco Patricios en 1998, Szpolski ingresó como socio en la explotación del diario universitario de distribución gratuita, La U. En 2004 adquirió el paquete mayoritario de la revista Veintitrés y en 2009 ya era propietario de las revistas días y Newsweek Argentina, y los periódicos Diagonales, El Argentino y Miradas al Sur.
Entre 2003 y 2004 la Justicia lo procesó por estafa y le impidió salir del país. En 2004, el Tribunal de Etica de la Amia lo condenó por las inversiones que hizo en su propio banco aprovechando su puesto de tesorero en la institución abusando de su posición de tesorero de la mutual judía en beneficio personal y lo expulsó.
En 2008, cuando ya era uno de los empresarios de medios que más publicidad oficial recibía del gobierno kirchnerista, se asoció al grupo Electroingeniería, que compró Radio del Plata. En 2009 compró FM Aspen y Radio América. En 2013 compró la FM de Radio Rivadavia, radio Rock & Pop y Radio Splendid.
La Utpba (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) lo denunció por una estafa de 4 millones de pesos por quedarse con los aportes patronales de sus trabajadores.
En marzo de 2015, los trabajadores de la empresa Poligráfica del Plata lo denunciaron por la quiebra fraudulenta de la empresa.
En diciembre de 2015 fue denunciado ante la Unidad de Información Financiera (UFI) por lavado de dinero, por el vaciamiento de sus empresas, por tener testaferros, por evadir aportes previsionales y por entregar cientos de cheques sin fondos.
Hasta aquí, en este breve currículum vemos a una persona que quedó con un alto poder adquisitivo tras participar de una quiebra fraudulenta que continuó con su vida empresarial, reincidiendo en los mismos delitos por los que había acusado en 1998, frente a una Justicia inoperante que, encima, en tanto instruía la causa (lleva 16 años haciéndolo) no ejerció ningún tipo de seguimiento. Lo dejó hacer a su gusto. Es como si a un acusado de violación, durante el proceso se le permitiera trabajar en una escuela de señoritas.
Pero no termina allí la cosa, porque luego aparecería el vínculo con un gobierno más inescrupuloso que él y que esta Justicia ineficiente. Según un informe realizado por la Fundación LED, Poder Ciudadano y la Jefatura de Gabinete, el Grupo Veintitrés fue el mayor beneficiario de pauta oficial de la administración kirchnerista. Entre julio de 2009 y junio de 2015 habría recibido la suma de 814.961.991 de pesos, más del doble de lo que recibió el segundo receptor de pauta oficial, que Szpolski se robó, como luego quedó claro dado el destino que corrieron los medios y la abultada deuda previsional que generó. A su vez, sus emisoras de radio incumplían en conjunto el tope de licencias previsto en la ley de medios, aunque a diferencia del Grupo Clarín, nunca fue objeto de críticas, denuncias y allanamientos.
Antes de que Mauricio Macri asumiera la presidencia en diciembre de 2015, pero cuando ya se sabía que había ganado las elecciones, el grupo empresario ya había dejado de pagar sueldos a empleados. Ante el evidente vaciamiento de la empresa por parte de Szpolski (denunciado por su socio Matías Garfunkel) los trabajadores de Tiempo Argentino decidieron conformar una cooperativa para preservar su fuente de trabajo y apelaron a la solidaridad de lectores, haciendo incluso un festival solidario para recaudar fondos para cubrir los pasivos que había dejado el anterior propietario. A su vez, El Argentino primero desapareció de seis de las siete zonas en las que se vendía, luego lo compró el Grupo Indalo, de Cristóbal López, y hoy está absorbido periodísticamente por el sitio Web de noticias Infonews.com. También hubo conflictos con los empleados de sus radios, como Radio América y con los de Poligráfica del Plata, la imprenta del empresario.
En agosto de 2015 había sido denunciado por incumplimiento de pagos de aportes jubilatorios y de obra social, desde hacía ocho años, de los trabajadores de sus medios.
Y en diciembre de 2015 directamente dejó de pagarles los sueldos a sus empleados. Con el fin del gobierno kirchnerista, finalmente los trabajadores se animaron y denunciaron a Szpolski de estar haciendo un vaciamiento de sus empresas. Radio América levantó la programación e inició un paro por tiempo indeterminado.
Una Justicia que no hizo lo suyo y un Ejecutivo sin escrúpulos, ya que la ley dice que una empresa con deuda previsional o impositiva no puede ser prestadora del Estado, han permitido a este criminal sin armas seguir delinquiendo. Y la joda sigue, según parece, porque a este ritmo la quiebra fraudulenta del Banco Patricios prescribirá el mes que viene.
Para entender cómo se logra que nunca se llegue a juicio con una causa, es de recordar que en 2005, el juez Norberto Oyarbide envió a juicio oral y público al extitular del Patricios, Alberto Szpolski presidente del banco y tío de Sergio que lo gerenciaba, por el delito de administración fraudulenta. Esa medida se concretó luego de siete años de investigación y alcanzó a otros diez directivos de la entidad cuya quiebra afectó a cientos de ahorristas. Y si bien es bastante tiempo para una causa cuya claridad era manifiesta, peor fue llegar a los18 años que está cumpliendo el trámite en este 2016.
Durante la instrucción se comprobó la falsificación de balances, que permitía a la entidad simular una situación patrimonial y financiera irreal con el consecuente peligro de estafa contra tales supuestos deudores. También se verificó el otorgamiento de créditos a sociedades vinculadas al banco que, según la investigación, le debían casi 20 millones de dólares. Es decir, los Szpolski creaban empresas y solicitaban préstamos a su banco que, obviamente, no devolvían. Todas estas maniobras se cortaron cuando el Banco Central decidió, en marzo de 1998, cerrar la entidad.
Las chicanas judiciales parecen haber sido muy efectivas, o tal vez algún que otro sobre entregado (no de la nada se hacen millonarios jueces con sueldos que todos conocemos y no darían para tanto) porque con idas y vueltas llegamos al pedido de prescripción, que fue finalmente avalado. El juicio estaba listo nuevamente para empezar en el año 2012, pero el Tribunal Oral Federal N°3 resolvió admitir el planteo de prescripción interpuesto por la parte, dando pie al sobreseimiento del resto de los directivos imputados por el fraude del Banco Patricios SA por haber pasado 14 años de mano en mano sin sentencia definitiva.
Luego de que la Sala II de la Cámara de Casación Penal confirmara esa decisión, la Corte Suprema era la última esperanza de poder juzgar a los ejecutores de la estafa que afectó a más de 700 ahorristas. Sin embargo, los jueces del Máximo Tribunal del país se valieron del privilegio que les otorga el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial Nacional y sin dar ninguna explicación, decidieron que la causa no merecía su atención.
Ahora en la causa que se le sigue al gerenciador, parece que seguirá la misma suerte que la de su tío el presidente. Todo prescribirá.
Este personaje creó un imperio mediático con el dinero de los ahorristas estafados, después lo infló del dinero del Estado para terminar vaciándolo, o mejor dicho, volcándolo en sus bolsillos. Así y todo, gracias a nuestra nefasta Justicia Federal, camina por la calle como si nada. Mínimamente, desde el minuto uno de una investigación por quiebra fraudulenta, a este señor se le debió inhibir la firma. Luego, se le debió investigar su patrimonio, y por último, el Estado no debió celebrar negocios con él, ya no solo por su historial sino porque contemporáneamente era un deudor del Fisco. En esta sucesión de descalabros, el que más preocupa es el de la Justicia. ¿Por qué llegar hasta 18 años de proceso, cuando en casos de este tipo están todas las pruebas? Porque convengamos que una quiebra bancaria no es una situación tan dificultosa de investigar cuando está toda la documentación disponible. Es evidente que los jueces federales en nuestro país son ampliamente discrecionales, muy por fuera del espíritu de las leyes con las que cuentan.
Sin justicia no hay República, no hay democracia, no hay dignidad, no hay paz social.
Así estamos y lo peor es que nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato.
















