Las cuestiones educativas tocan la puerta de los candidatos presidenciales
La difícil situación económica y social que vive el país hace que el debate electoral se concentre en temas de coyuntura, lo que agravado por la grieta parece dejar de lado cuestiones estratégicas que para la Argentina se transformarán en urgentes si lo que se pretende verdaderamente es sentar las bases que posibiliten la conformación de una realidad previsible y sustentable en el tiempo. La educación es uno de esos pilares y en este período electoral solo se habla tangencialmente del tema, la mayor parte de las veces gracias a las voces que desde afuera de la política intentan que la reflexión sobre tópicos educativos se instale en la campaña y en la agenda del próximo gobierno sea del color político que resulte.
Un ejemplo de esto es la encuesta que recientemente se realizó en la Universidad Nacional de Buenos Aires y cuyos resultados serán entregados a los candidatos presidenciales. La consulta fue lo suficientemente amplia como para resultar representativa de la opinión de una de las principales instituciones públicas de educación superior del país. Las consideraciones que surgieron de la encuesta son extrapolables a lo que otras universidades plantean como imperativo y hablan de prioridades que resulta necesario establecer para construir un sistema de educación articulado en todos los niveles y diseñar políticas públicas que fortalezcan la educación para construir la Argentina del futuro.
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También son extrapolables a lo que la ciudadanía suele pensar respecto de la importancia que los gobiernos dan a la educación.
Entre el diagnóstico y la propuesta la encuesta de la UBA incluyó apreciaciones sobre las malas condiciones del trabajo docente en relación a lo salarial, planteó la conveniencia de implementar una cláusula gatillo para asegurar los ajustes que posibiliten la readecuación de ingresos y partidas presupuestarias para morigerar los costos de la inflación que también impactan en lo educativo. A la par de ello señaló el pedido de fortalecer la formación docente.
De manera unánime los encuestados pidieron al futuro gobierno que priorice las inversiones en infraestructura educativa y destine mayores recursos a las políticas de ciencia y tecnología, deprimidas en el último tiempo. Si bien por la naturaleza de la institución que promovió la consulta las opiniones estuvieron orientadas a la educación superior, brindaron una mirada general respecto de cuestiones que se observan en la Universidad, pero que surgen en otros niveles de la enseñanza sobre los que también hay que trabajar de manera sostenida.
En este sentido, uno de los tópicos que serán planteados a los candidatos presidenciales tiene que ver con otros niveles de la educación como el secundario. Sobre la escuela media recae la mirada más crítica, lo que exige que las falencias sean resueltas mediante políticas públicas capaces de favorecer estrategias de articulación con el nivel superior.
La encuesta realizada por la UBA y las reflexiones que motivaron los resultados son el botón de muestra de demandas sociales en relación a aspectos medulares de la cuestión educativa que parecen haber quedado de lado en un país abocado solo a resolver conflictos urgentes, mientras lo verdaderamente importante queda al margen o no ocupa suficiente espacio en el debate de las ideas y la acción política.
Cuestiones inherentes a la inclusión, la apertura de las universidades a estudiantes extranjeros, beneficios de becas y políticas de aliento para la jerarquización de carreras consideradas estratégicas completan el universo de respuestas que recibirán los candidatos a preguntas que, ocupados en las vicisitudes de una Argentina compleja, ninguno parece haber formulado.
Queda en el plano de la expresión de deseo de este comentario que la voz de la comunidad universitaria y de la sociedad en su conjunto sea aceptada y considerada y que sea el puntapié inicial para que la educación vuelva a ocupar el lugar que necesita porque en ella está la llave para resolver muchos de los problemas que apremian a un país sumido en una profunda crisis. Quizás las respuestas de los estudiantes universitarios, junto a las reflexiones que se están dando en el concierto de las instituciones educativas del país sirvan para que la política grande abra sus oídos y verdaderamente escuche reclamos y se ponga al servicio de la educación para, de una vez por todas, brindar las herramientas que posibiliten torcer el rumbo y dejar de hipotecar el futuro.













