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La toma de escuelas y el proyecto del aborto ¿y esto?

12 de junio de 2018 a las 12:00 a. m.

Desde que el oficialismo habilitó en el Parlamento el debate sobre el aborto, el clima político y social se caldeó y se tornó difícil su tratamiento habida cuenta que se expandió hasta puntos impensados, que incluyen desde manifestaciones de niños hasta más recientemente, toma de colegios. Todo en el ámbito porteño mayormente, cabe aclarar. Es un asunto espinoso que divide aguas en la sociedad argentina, que importa a todos lo que suceda mañana, pero que no debiera estar en boca de todos su cuadratura legal sino más bien circunscribirse a quienes ostentan nuestra representación y especialistas en la materia.

Tanto en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que unifica al conjunto de organizaciones que presentaron la propuesta por la despenalización, como en Unidad Provida, que agrupa a aquellas que rechazan la nueva legalización, todos llevaron adelante una innumerable cantidad de actividades, movilizaciones, charlas, debates, colecta de firmas y diversas exteriorizaciones, pañuelos verdes versus pañuelos celestes, cruces en los medios de comunicación y hasta denuncias de los legisladores de haber padecido escraches y presiones por haberse pronunciado sobre el asunto.

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El domingo, miles de personas se movilizaron en varias ciudades del interior con proclamas en favor de la vida y en contra de la legalización del aborto, en el comienzo de una semana decisiva que sellará la suerte del proyecto de despenalización en la Cámara de Diputados. Pero además se trata de un anticipo de lo que pasará mañana en el Parlamento, cuando todos los militantes que se muestran a favor y los que están en contra, confluyan, a la misma hora y en la misma plaza, la de los Dos Congresos para presenciar la votación y ejercer presión.

Para distinguir las movilizaciones no será difícil, unos marcharán bajo la bandera de ¡aborto legal para no morir” y los otros detrás del lema ¡salvemos las dos vidas!, con la intención de hacer visible su reclamo y esperar el resultado. Y es de esperar que al unirse ambos sectores no ganen los exaltados que cada grupo tiene y terminemos en presencia de hechos de violencia lamentables.

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Y la realidad es que no tenemos pronóstico sobre el resultado de la votación, sencillamente porque los números están muy justos y una veintena de legisladores de distintos partidos afirma que solo se pronunciarán en el recinto y no antes. Esto genera una tensión extra en los sectores en pugna que estando en la plaza recién se enterarán del resultado y es allí donde se puede encender la chispa del escándalo.

Hasta aquí nada que no pudiésemos esperar en un tema delicado que, como decimos, divide aguas y sin olvidar la tendencia de los argentinos a “ganar la calle” como acción básica para un reclamo. De todas maneras en otros países del mundo se han generado movilizaciones por temas de este corte, con sus particularidades del caso.

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Sin embargo en esta Argentina, donde de un momento a otro se puede caer en la extravagancia, los alumnos del Carlos Pellegrini tomaron ayer el colegio. Y como parte de la protesta, los chicos le colocaron pañuelos verdes a los bustos de Pellegrini y Domingo Sarmiento. Viendo lo que hacen en los edificios durante las tomas, esta falta de respeto es muy menor.

Pero la movilización de las escuelas porteñas fue más grande. Los estudiantes de cada institución se reunieron en asambleas para decidir las próximas medidas a tomar, en las horas previas al debate legislativo por el aborto y en apoyo de su legalización. En unos casos los alumnos optaron por tomar los establecimientos desde anoche con la idea de iniciar una vigilia para asistir al Congreso directamente desde los colegios.

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En el Normal 6 de Palermo también decidieron tomar el colegio, mientras que en el Normal 7 no tomarán el colegio pero sí se quedarán a dormir en la institución. Y desde el viernes último ya hay una institución tomada. Se trata de la Escuela de Educación Artística “Rogelio Yrurtia”, en el barrio de Parque Avellaneda. Así lo decidieron los alumnos luego de votar en una asamblea, en reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito.

Y la verdad es que no sabemos bien cómo encasillar el tema porque estos adolescentes, que quizá sienten que están protagonizando una revolución que ni siquiera comprenden, se lanzan a una toma de escuelas sin más, detrás de una problemática que, además de quedarles grande, no responde a una posición común a todo el alumnado, que puede sentir de diferente manera frente a un tema tan sensible. Por lo demás, salvo en lo que respecta a reclamar por una mejor educación sexual, no es la despenalización del aborto una cuestión inherente al ámbito escolar como para que las manifestaciones se canalicen a través de una toma de la institución, mediante la cual, una vez más, se conculcan derechos inalienables. No es que el aborto no sea un tema para tratar en las escuelas, pero claramente no lo es de esta forma y con este cariz, mucho menos para que este pic nic nocturno temático se haga sin la orientación de adultos que puedan aportar conocimientos fundados. A esto hay que sumar las experiencias anteriores, en que no solo dejaron sucios al límite los establecimientos sino que también rompieron y dañaron el edificio, sin que al fin nadie se hiciera cargo de la situación.

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La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, calificó de “disparate” la toma de colegios en respaldo a la legalización del aborto (¿y los que no están a favor? ¿pasan a ser rehenes?). La funcionaria, además, criticó con dureza a la Justicia, que en abril pasado suspendió el protocolo de actuación que había elaborado el Gobierno porteño para aplicar en casos de toma de escuelas. De modo que ante una nueva toma, las autoridades de los establecimientos deberán quedarse de brazos cruzados dejando que rompan todo, y sin que haya consecuencias posteriores de lo sucedido.

La ministra dijo concretamente: “Es un disparate. No estamos de acuerdo. Cualquier cosa que corte el derecho a la educación está mal. También es un disparate que haya una Justicia que no permite tener un procedimiento para actuar en situación de toma”.

Lo cierto es que la Justicia porteña, al fin, habilita de algún modo las tomas garantizándoles a los adolescentes que puedan hacer a sus anchas porque sus actos no tienen consecuencias. Y lo cierto es que en la realidad que van a tener que asumir como adultos todo tiene consecuencias, de modo que se está fomentando una inmadurez que puede costarles mucho cuando crezcan.

Por lo demás, es sabido que estas acciones, tendientes a apoyar a quienes votan a favor del aborto, puede generar un efecto rebote entre los legisladores, sobre todo de aquella veintena que aún no sentó posición y terminar complicando la aprobación de lo que pretenden impulsar.

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A nivel político (porque todo tiene un costado político), los sectores detrás de las tomas, claramente opositores, le hacen un gran favor al oficialismo, porque todo lo que están haciendo es lo que la mayoría de la gente no comprende, no acepta, ni quiere ver más en Argentina.

En fin, cosas que se ven en nuestro país.

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