La tensa espera de la llegada del coronavirus a Pergamino

Todo indica que en algún momento tendremos casos positivos, para lo cual el sistema sanitario se prepara con lo que tiene, que no se sabe si es poco o mucho porque se desconoce el grado del impacto que puede haber en cada comunidad. Por otro lado, muchos pergaminenses aún parecen no entender de qué se trata.
Pasan las horas, los días y hasta las semanas y la tensa espera parece eterna. En realidad el deseo es que esa espera sea en verdad eterna, es decir que el virus nunca llegue a Pergamino y, si lo hace, que sea con el menor impacto posible en la salud de la población. Pero hoy la realidad es esa: todos estamos esperando el primer caso y, desde allí, que empiece el efecto contagio en una cadena que, ojalá, sea corta.
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El sistema sanitario está en alerta máxima a la espera de esos casos. Tanto el Hospital como los sanatorios privados tienen sus estructuras armadas para atender en la contingencia. Pero el escenario es incierto y todos lo saben. Puede que sobrevenga un caos si la cantidad de infectados sobrepasa la posibilidad de respuesta. Basta con ver lo que pasa en ciudades del supuesto primer mundo para imaginar lo que puede suceder a nivel nacional, regional y local si el virus logra propagarse de manera exponencial.
Hasta ahora todo son expectativas y por lo pronto el sistema sanitario está con todos sus recursos, tanto humanos como técnicos y de insumos, sobre la mesa para ser utilizados. Que alcancen o no dependerá de la cantidad de casos que se registren y la gravedad de los mismos.
El Hospital San José viene recibiendo insumos por parte de la Provincia, pero no más equipamiento, como ser camas de unidad de terapia intensivas (UTI), monitores multiparamétricos o respiradores automáticos. Los que el Gobierno bonaerense adquirió por el momento están siendo repartidos en los centros de salud públicos del Conurbano, donde se prevé que el Covid-19 impacte con mayor virulencia que en el interior.
El tema de las camas de UTI puede ser una clave: no todos los casos que se confirmen de coronavirus requerirán internación, pero los que se consideren cuadros graves, van a necesitar una cama de UTI. Si no las hay en suficiente cantidad para satisfacer la demanda que podría producirse, sobrevendría un problema. El Hospital, por lo pronto, tiene las camas UTI de su dotación normal, es decir no fueron incorporadas otras. Se espera que puedan llegar algunas más por si son necesarias.
En tanto que desde el Municipio se continúa monitoreando la situación de los pergaminenses llegados desde el exterior, para que cumplan efectivamente el período de cuarentena. De hecho, ya hay personas y hasta familias enteras que pasaron más de dos semanas de su arribo y ya no es necesario que continúen aisladas, aunque la cuarentena general les impide que se restablezcan sus vidas normales. Pero lo concreto es que ya pueden salir, por ejemplo, a hacer compras a negocios de cercanía. Hasta anoche eran 332 las personas que continuaban en aislamiento total por registrar antecedente de viaje al exterior.
En cuanto a casos sospechosos, continuaba habiendo solo uno, el de un niño de 11 años que llegó de un viaje a Brasil. En las próximas horas estaría el resultado de los estudios para saber si está infectado con el Covid-19. De ser positivo sería el primer caso en la ciudad, después de que se descartaran los dos anteriores por lo que se había activado el protocolo sanitario.
Calles complejas
En lo referido al cumplimiento de la cuarentena general, gran cantidad de pergaminenses parece no tener el debido nivel de conciencia de lo que significa este tiempo que se está viviendo. Las medidas dispuestas por el Municipio para limitar el tránsito buscan ser burladas de manera constante por varios sujetos, sin distingos ni de zona, sexo, edad o clase social. Y, a la par, los controles que se disponen en pasos clave, no son lo suficientemente rígidos como para que solo puedan pasar quienes, de manera explícita, justifiquen su presencia.
Esa ansiedad por estar encerrados, aunque sea la propia casa, se exacerba a la máxima potencia y hace todo más difícil. Pero como ciudadanos sometidos a las normas de un sistema democrático, debemos ser responsables por el conjunto de la sociedad, en tiempos en que la máxima autoridad política estableció que la prioridad es la salud de la población y no los efectos que las medidas de aislamiento tendrán sobre la economía. Ese será el asunto para resolver luego de conocer las consecuencias de la pandemia.













