La tenista Julieta Albornoz buscará este año seguir cosechando éxitos
La pergaminense Julieta Albornoz se posiciona entre las mejores tenistas de nuestro país en su categoría.
(NOTITENIS)
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DE LA REDACCION. A pesar de su corta edad -en septiembre cumplirá 15 años-, la pergaminense Julieta Albornoz demostró ser durante la temporada anterior una de las promesas del tenis en nuestro país. En 2013 estuvo al frente en el ranking nacional Sub 14 (ganó G3 en San Nicolás y Pergamino, G2 en Santa Fe y Venado Tuerto, G1 en Rosario -singles y dobles- y fue semifinalista en Mendoza, donde triunfó en dobles), además integró la selección nacional en un torneo sudamericano desarrollado en Perú, donde Argentina terminó en la tercera colocación sobre diez países participantes.
Comenzó 2014 con una gira internacional (Colombia, Perú y Ecuador), luego participó en nuestra ciudad de un certamen G2 donde llegó a semifinales de singles y ganó la final en dobles. El próximo fin de semana en Córdoba se disputará el primer G1 de los cinco programados y “Juli”, como la llaman sus familiares y amigos, buscará demostrar su jerarquía.
Su potencia es admirada y respetada por las rivales, que saben que cuando tienen que enfrentarla se encontrarán con una jugadora que “pega fuerte” y exhibe gran intensidad. En una entrevista con LA OPINION pasó revista a su carrera deportiva, recordó sus inicios y se definió como “una jugadora agresiva”.
“En enero del año anterior arranqué con una pretemporada muy dura de dos meses y medio; jugué varios torneos de grado 1, 2 y 3 hasta llegar al Sudamericano de Perú junto a la selección argentina, en el que terminamos terceras por equipos”, comenzó diciendo. Esa fue la primera vez que defendió los colores de Argentina a nivel internacional, aunque en 2012 ya había jugado en Uruguay.
Con humildad y algo de timidez se refiere a sus logros y define 2013 como “mi mejor año deportivo”. Llegó al Sudamericano sin conocer a nadie más que a sus compañeras. “Me sorprendió el nivel y fue un orgullo representar a mi país”. Además, señala: “Me costó que fuera por equipos porque soy algo solitaria”. En la actualidad asegura estar en un cambio.
Divide el año pasado en dos grandes segmentos, durante los primeros seis meses jugó en gran nivel y en la segunda mitad, algunos problemas físicos le impidieron estar al máximo de su rendimiento y la dejaron afuera de varios torneos, hasta que reapareció en el final de la temporada en el Masters (torneo de maestros), donde participaron las ocho mejores del país en su categoría y llegó a la final. “Esta ubicación me posibilitó jugar hace semanas con el apoyo de la Asociación de Argentina de Tenis un circuito internacional, comencé en Colombia, seguí en Ecuador y más tarde estuve en Perú”, cuenta.
El sacrificio que significa jugar al tenis en este nivel supuso para Julieta rendir materias libres de la escolaridad secundaria. Lo asume como parte de una tarea que debe hacer para complementar el estudio con su carrera deportiva. “Rendí todo bien”, señala con la satisfacción de la tarea cumplida. Para este año espera poder concurrir al colegio normalmente y alternar entrenamientos en Pergamino y en Rosario. “Se que cursar la escuela me permitirá también estar más tiempo con mi familia y tener una vida social distinta”, confiesa.
Cuando piensa en las cosas que dejó de lado por jugar al tenis, manifiesta que el entrenamiento a ese nivel la obligó a descuidar algunas actividades sociales. Sin embargo, afirma que entiende esto como parte del profesionalismo. “Me invitaban a salir y no podía porque tenía que entrenar, pero tampoco es que me moría por hacerlo, ya que estaba concentrada en el tenis”, asegura.
Siente que el apoyo familiar para ella es fundamental. “Mi papá me acompaña mucho en mi carrera deportiva, estuve con él la primera vez que tomé una raqueta”, comenta y agrega: “Mi familia (la conforman su papá Guillermo, su mamá María Victoria y sus hermanas Magalí y Mariana) hace un gran sacrificio para que yo pueda alcanzar cada una de las metas”, agrega.
Con respecto al reconocimiento en el ambiente y su aprendizaje, asegura que en cada etapa aprendió de distintos profesores de Pergamino y reconoce “tengo buena onda con todos”. A los primeros pasos le siguió una larga carrera para su formación, y tuvo la posibilidad de aprender en lugares reconocidos, entre ellos la academia de Coria, propiedad de Guillermo y su padre.
Durante 2014
En este año aspira a tener “además de un juego muy intenso, la posibilidad de poder aprender a plantear los partidos. Tengo organizada la parte médica y física; también la escolaridad, y me falta elegir en dónde voy a realizar el entrenamiento específico de tenis”.
Con un amplio futuro, es una de las promesas del tenis de nuestra ciudad. La agresividad que distingue su juego le abre múltiples posibilidades. La acompaña la edad y la vocación de seguir aprendiendo.
















